sábado, agosto 26, 2006

Las ideas del escritor.

Un señor que es escritor y al que no daremos nombre para evitar susceptibilidades en los lectores e identificaciones que, en este caso no serían en absoluto beneficiosas para el identificado con este señor, piensa sobre la creación literaria. En realidad llamarle escritor es una forma de calificarle que tal vez no sea precisa, pues aún no ha escrito una sola línea, pero llamémosle escritor para animarle a escribir y porque en cierto modo, la buena disposición para escribir ya define en cierta manera al escritor y este señor se encuentra en esa buena disposición y por tanto más cerca de ser escritor que de no serlo. Otros podrían alegar que podría denominársele proyecto de escritor o posible escritor o escritor en potencia pero podría refutarse tal alegación con el siguiente enunciado que es, en realidad, un cúmulo de preguntas: ¿cuándo comenzará este señor a ser escritor?¿en el momento en que escriba la primera línea?¿en el momento en que escriba un cuento hiperbreve?¿en el momento en que escriba un cuento, o una menuda pieza teatral?¿o cuando escriba su primera novela o un voluminoso ensayo de excepcional erudición?¿o cuándo publique alguno de esos trabajos? ¿Sería Cervantes, si tan sólo hubiese pensado el Quijote un escritor, o tan sólo un excelente soñador? Abandonemos la defensa de las capacidades de este señor y centrémonos en sus proyectos, en lo que piensa y desea escribir, en cuáles son los motivos que le impulsan ello y le impiden concentrarse en otra tarea que no sea la de pensar futuras novelas y enlazar frases y más frases en su mente. Le gustaría saborear cada letra, poder rozarla con los dedos y colocarla junto a otras en una sucesión indefinida de perlas concatenadas. Le gustaría asir las palabras y sentirse un alcahuete, y que ellas se uniesen como enamorados, en una orgía de sonido y ritmo que nunca se apagase, que permaneciese durante el resto de la vida percutiendo en aquel que leyese, tocase y sintiese esas oraciones. Le gustaría escribir un libro (de cuentos, una novela, drama, poesía, eso le es igual) donde cada una de sus oraciones fuese una suerte de canon, una cita imprescindible que no pudiese faltar en el resto de composiciones, una obra a la que el resto de escritores tuviesen que recurrir indefectiblemente en algún momento de su creación. Le gustaría escribir un libro que pudiese leerse en cualquier sentido, que la lectura de una sola de sus oraciones abriese múltiples caminos, infinitas obras, que incitase a la reflexión durante el resto de la vida del lector. Le gustaría escribir una obra que tal vez fuese como un diccionario, que cada una de sus páginas fuese una referencia ineludible, que no fuese libro sino vida, o un reflejo perfecto de ésta, o que el lector piense que ese libro es la vida y no lo que le dicen que es la vida. Le gustaría que al escribir todo eso fluyese de una vez, le gustaría que surgiesen las palabras y él fuese un mero transcriptor, algo así como un médium entre ese mundo inmaterial de las ideas y ese otro, tangible y material de la tinta sobre el papel, de los caracteres sobre la pantalla del ordenador. Le gustaría verse rodeado de letras y palabras que se fuesen enrollando sobre sí mismas, acoplándose como el ouroboros, la serpiente que muerde su cola, el signo del infinito. Le gustaría que todo eso ocurriese y que él fuese espectador de excepción de ello. Este señor, sin embargo, o, mejor dicho, este escritor, o mejor dicho, este señor que era escritor pende de una soga en el centro de su habitación. Sobre el escritorio una hoja en blanco, algo amarillenta ya, y junto a ella un libro de Pascal abierto en el que puede (y debe) leerse: al escribir que he tenido una idea tan sólo escribo que he pensado que he tenido una idea.

Pedro Garrido Vega.

3 comentarios:

Marga dijo...

Yo tengo una soga similar, o tal ves sólo lo pensé...

Mis saludos fúnebres a tus escritor

mariel dijo...

Qué bien escribes!
necesito tu crítica.y aprovecho también para decirle lo mismo a Marga
podrían colaborar puliendo mis catarsis pseudo-literarias entrando de vez en cuando a mariel-angelsubterraneo/blogspot.com?
tenquiu
Mariel

Pedro Garrido Vega dijo...

nunca hay que pender de esa cuerda, ahy que intentar escabullirse como sea.

ah, Mariel, no haces falta que seas pelota, jeje, de todos modos me iba a pasar por tu blog. Un saludo a las dos.