jueves, febrero 09, 2006

Confesión, Acto Segundo, Tercera Parte

ALBERTO. Sigo sin saber qué tiene todo eso que ver con…

CARLOS. Déjame que termine de hablar, por favor. Sólo te pido eso.

ALBERTO. Vale, vale (alza las manos, conciliador).

CARLOS. Decía que ésa fue la razón por la que Raquel me buscó. Yo era su válvula de escape. Su plan de fuga de aquella casa-prisión en la que vivía con su familia. Ellos empezaron a requerirla más y más. Querían que ella jamás estudiara fuera, que no abandonara su casa, su hogar, como ellos lo llamaban. Cuando comenzamos a salir, me llamaban, me amenazaban.

ALBERTO. ¿Te amenazaban?

CARLOS. Sí, sobre todo el hermano mayor, Daniel. El padre era como esos viejos yonkis que piden a gritos su dosis, pero que están tan débiles por su drogadicción que son incapaces de nada más que no sea eso. Pero Daniel era diferente. Tenía la misma dependencia hacia su hermana que su progenitor, pero también poseía una maldad innata de la que éste carecía, amén de la fuerza de la juventud. (Carlos se estremece) Jamás he conocido a nadie como él. Era maligno, cruel y despiadado. Poseía una inteligencia feroz que utilizaba siempre para que sus designios se vieran cumplidos. (Suspira) Raquel y Daniel. Hermanos del mismo padre, pero tan distintos como el día y la noche, el ying y el yang, el orden y el caos. (Comienza a divagar) Casi se podía afirmar que si sumabas ambos, y dividías entre dos obtendrías dos seres humanos normales. Cada uno era la contrapartida del otro, su anverso, la otra cara de la misma moneda.

ALBERTO. (Con gesto de hastío) Vale, ya lo he pillado, déjate de símiles.

CARLOS. Él me odió siempre, y su odio era temible. Aunque no se puede decir que a mí me cayera precisamente bien. (Duda en seguir hablando y permanece callado un minuto o dos) Decidí librarme de él. Si quería que Raquel fuese libre, él tendría que desaparecer. Fue entonces cuando me cité con él, una noche, bajo el pretexto de confesarle dónde tenía yo oculta a la mujer de mi vida, (se corrige) de nuestras vidas. Él acudió con su aire de superioridad, aunque se podía intuir la adicción que rielaba detrás de sus ojos pardos. Le dije que le confesaría dónde estaba Raquel solamente si era capaz de sacármelo muerto. Se enfureció y forcejeamos. (Pausa) Pronto pasamos a las manos y a su navaja. (Pausa pronunciada) Y a mi pistola (Silencio).

ALBERTO. (Alberto ojea distraído el dossier que tiene ante él, y se toma su tiempo antes de contestar) Daniel Berate Pérez.

CARLOS. Exacto. Sí.

ALBERTO. Varón. Treinta y dos años.

CARLOS. (Con gesto de sorpresa) Si siguiera vivo ahora, sí. Supongo que sí.

ALBERTO. Reside actualmente en la Calle del Pez, diecisiete.

CARLOS. (Se pone de pie de un salto y derriba su silla) ¡Eso es imposible! ¡Yo ví su muerte! ¡Yo lo maté! ¡Está muerto!

ALBERTO. (Muy tranquilo y sonriente) No. Según este informe no.

CARLOS. (Grita, fuera de sí) ¡No puede ser! ¡No lo puedo creer!

ALBERTO. ¿Sabes lo que creo? Que te acabas de inventar este supuesto “homicidio”, aunque no acabo de acertar tus intenciones.

CARLOS. (Aúlla, totalmente descontrolado) ¡No, no, no, no, no!

(Alberto le hace un gesto a Fermín para que éste se acerque y ponga fin a tan penosa situación. El policía saca su porra reglamentaria y le sacude un golpe tremendo a Carlos en la coronilla. Éste se desploma en el suelo, pero no pierde el conocimiento, sólo permanece tendido, desconcertado)

ALBERTO. En fin, otro día en blanco… Fermín, hazme el favor de sacarlo de aquí y procura que reciba el tratamiento adecuado. Pero que mañana pueda hablar, ¿eh? Enséñale lo que se puede llegar a hacer con una cuerda, una toalla empapada en agua y unos cables pelados. Y tranquilo, que si mañana no canta, será todo tuyo.


Cayetano Gea Martín

3 comentarios:

Martuki dijo...

Ñiiiiiiiiiijjjjjjjjj, quiero mássssssssssssssssss!!!!! No me hagas esperar mucho, jajajaja. Nos vemos hoy en el J&J, si hace falta me lo cuentas en vivo, x favor.

Circe dijo...

Y otro revés en la narración!! ummmm

Kay dijo...

Ya queda menos... El acto tercero, que consta de tres partes, y se acabó... Espero que me quede bien, porque el final va a ser un palazo (bueno, dos) mu fuettes...

¿Hoy en el J&J? ¿Y eso? ¿Con quién habéis contado? Jajaja... Yo ya he quedado para cenar, pero endispués... quien sabe