jueves, octubre 26, 2006

Roma 76

Sale de casa tan bien, tan ducha, café y tostadas, tan sombrero y abrigo, y se entrega a la turbamulta, que le acoge como el mar a una gota de lluvia. Se cuela en un intersticio de la masa y ya forma parte de ella, se desplaza como un todo, su individualidad desvanecida, entregada a propósitos más elevados y sublimes de los que por sí mismo podría alcanzar. Se arroja a una búsqueda del común interés, cerebro entre cerebros, cerebro del cerebro común, y teclea solícito en la máquina de escribir: informes, facturas, partes, denegaciones, justificantes, alegaciones, y después cerveza y tortilla, el cerebro respira y se nutre, y regresa a los informes, las facturas los partes, las denegaciones, los justificantes, las alegaciones y se despide, adusto, todavía en el vientre de la masa, ya un tanto hastiado. Y llega a casa y besa a su mujer, y come y hace el amor y duerme, esas cosas que la masa no hace y que a él, individuo, cerebro, humano, tanto le gustan.

Pedro Garrido Vega.

9 comentarios:

Kay dijo...

Creo que te empieza a afectar el tener que buscarte las habichuelas currando. ¿A que jode? Jejejeje...

Repetid todos conmigo: "la rutina es mi amiga"...

tamicabri dijo...

Yo creo que más bien jode ser pluriempleado pa no llegar a ganar ni media habichuela.
Yo repito contigo: ¡¡¡La rutina es mi amiga!!!

Pedro, mucho ánimo en tu lucha contra la masa.

Martuki dijo...

La rutina no existe, queridos míos...

Nestor dijo...

No sé...De pronto me dió ganas...
Saqué mi "Tapestry" de Carole King ,y me puse a escuchar "Home again".

Asociación de ideas..un poco locas.

La rutina empobrece el alma.
Un abrazo
Nestor

Pedro Garrido Vega dijo...

He de confesar que la idea de este cuento no es original. O más bien sí.pero después me di cuenta de que era el reverso tenebroso, del lado amable que presentó Cortázar en Amor 67 (de ahí el título de este cuento).
Por cierto, Marta lleva razón: somos los únicos culpables de que nuestra vida sea una rutina.

tamicabri dijo...

Yo creo que una dosis de rutina no hay quien te la quite: te levantas, desayunas, te preparas, vas a currar... Pero a partir de ahí se pueden, casi me atrevería a decir "se deben", hacer mil cosas para que cada día sea diferente, y cuantas más de ellas impliquen echarse unas risas, mejor.

Besos pa tod@s y un mega-achuchon a Martuki.

Marga dijo...

Ayer leí un chiste muy bueno de Forges sobre la rutina y tu cuento me lo ha recordado...

Ayss la cadena...

Martuki dijo...

Ay, mi moza, lo maja q es... Ayer desafié a la rutina haciendo una tarta d queso, y me ha salido muy rica!!! Un día te hago.

tami dijo...

mmmmmmmmmm yo quiero tarta de queso ed martuki!!!!!!!!!!!!!