Sin promesas, sin promesas
Sin cantos que entonar
Sin miradas que alcanzar
Sin pan blanco sobre la mesa
Sin promesas, sin bien ni mal
Sin malabarismos vanos,
Sin darme del todo sus manos
Sin desplegar sus alas de cristal
Ella navega sin rumbo, con ciego vuelo
Y yo, Ícaro, alas de cera caliente
La sigo y contemplo, moribundo, penitente
A veces detrás, a veces, desde el suelo
Sin promesas, pero, ay, sus ojos avellana
Sus ojos desean más, pero me legan canas
Quizá su juventud, quizá su karma
Quizá su levedad del ser no hallada
Sin promesas, qué queda
Mi terquedad, mis penas
Mi amistad, mi doble o nada
¿Mi apuesta? Me juego el alma
Cayetano Gea Martín
3 comentarios:
Jo, no te juegues el alma por un amor...¿qué harás sin ella cuando la chispa cese?
Pero si lo haces, que la suerte esté de tu parte.
¿Cómo era eso?..."que los hados te sean propicios"¿o eran los idus?
Bueno, ante la duda,ambas cosas;)
Bueno, es que me pongo muy absoluto, pero, tranki, que además el poemilla lo escribí tiempo ha y de perder el alma (o la ropa, ya puestos) nada de nada... ¡Y sigo aquí, entero, duro que es uno! ¡Jurl!
Tipo duro... sin promesas todo mejor... ni la de no volver a perder el alma!! jeje
Besossssss de viernes!
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