jueves, enero 10, 2008

Doscientos mil iluminados


Con asaltos de sucias quimeras
Encaran los compases del olvido:
Los gritos del silencio de la guerra,
Los gemidos del negro niño perdido.
Hoy han roto la balanza y se pierden
Envueltos en alabanzas a la muerte.

La vanidad, las retrógradas réplicas
Mantienen intactos los tendones
De esta sociedad post-homérica,
Condenada a repetir patrones,
A generar escuadras y plantillas,
A quemar árboles y semillas.

La guerra sajona por combustible
Y los huracanes de aire acondicionado
Fabrican hecatombes futuribles,
Acogotan los destinos cruzados.
Mientras la matrona de rumbo fijo
Pare gusanos en lugar de hijos.

Y en su hediondo altar iracundo,
Pregonan abstinencia los togados
Como solución a los males del mundo.
Doscientos mil iluminados
Proclaman la Edad Media:
Creacionismo, permanencias.

¡Salud, caspa ibérica de valores!
De Santiago y cierra España.
El terror lleva pelucas y tacones,
O viste de arábica chilaba.
Ante sus ojos nublados por el fuego,
Ansiosos por quemar brujas de nuevo.


Cayetano Gea Martín

3 comentarios:

Margot dijo...

Me tienen hasta los eggs... por Belcebú que un rayo empírico los fulmine de una puta vez...

Besote épico, juglar muá.

Brainy dijo...

Es mejor no hacerles caso. Las cosas son muy simples: ¿alguien ha atacado a la familia cristiana? No. Se ha permitido la existencia de otros tipos de familias, pero el que quiera tener una familia cristiana puede tenerla sin que hayan menguado sus derechos. No se ha pretendido que los gays se casen por la Iglesia, por ejemplo, pwero sí pueden hacerlo por lo civil, donde la Iglesia no tiene competencias. Lo que eloos querrían es que sólo existiese la familia católica y confunden (en realidad no creo que lo hagan, es sólo apariencia) el hecho de que no se cumplan sus deseos con un ataque a su institución. Y no sólo eso, wencima pretenden que todos les paguemos el mantenimiento de su institución. Siguen sin entender que la religión es respetable siempre que se mantenga en el ámbito de la vida privada.
A mí no me importa que se manifisten, lo que me asustaría es que se les hiciese caso y por desgracia los políticos no se han librado todavía de su influencia, algo que todavía no entiendo.

Kay dijo...

Marga,
Relax, que con el cuento anterior te entraron náuseas y ahora te cabreas... Joder, tendré que colgar algo bonito o acabaré contigo, jejeje...
Besos entrópicos

Pedro,
Pues... Síp... Je, je... Es que no se me ocurre qué más añadir... Ya sabes mi opinión al respecto, ¿no? :P
Abrazos