lunes, abril 30, 2007

Lenguaraz

De palabras se componen los verbos, pero los verbos componen palabras, y cada siglo que sucede al anterior forja nuevas palabras preñadas de verbos. Los verbos salen de dentro de las palabras envueltos en el líquido amniótico de la ignorancia de la época en cuestión. Y en cuestión de tiempo, los verbos dominan la época.

Mis pensamientos, básicamente, se componen y articulan gracias a un invento llamado castellano, una lengua romance del grupo ibérico de gramática complicada y de acento áspero, plagada de “jilgueros juguetones pero ceñudos que roen calabazas redondas y jugosas”.

Mi idioma es un idioma vulgar, ya que proviene del vulgarismo de otro, el latín. Por ello, en su gestación, tuvo que rodearse de localismos enriquecedores, para camuflar con polvo de oro un corazón de barro.

Es un idioma conciso, directo, de palabras cortas, aunque no siempre. Nos llama la atención la longitud de las palabras de otros idiomas, como el alemán. Pero tratad de que un germano diga nuestras dos palabras más largas, “anticonstitucionalmente” y “electroencefalografista”, sin provocarle una embolia.

Para los atrevidos foráneos que riñen sobre nuestra ricas palabras porque rumian ante su ronco rugido ruidoso, decirles que la letra consonante que más se repite en nuestro idioma es la erre, por desgracia para ellos.


"Dicen que la lengua francesa es tan perfecta que no necesita escritores. A la inversa, dicen que el castellano es una lengua que se desespera de su propia debilidad y necesita producir cada tanto un Góngora, un Quevedo, un Cervantes." - Jorge Luis Borges


Cayetano Gea Martín

5 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Ha sido una delicia leerte, ingenio y orgullo en cada una de tus frases.

Saludos.

Kay dijo...

Gracias por los elogios, Toro... Y gracias por la visita :)

Por cierto, intento entrar en tu blog y automáticamente se me cierra el Explorer... ¿A alguien más le ha pasado y te lo ha comentado? ¿?

Saludooos

Margot dijo...

Hay homenajes que suenan bien chulos... o eran amores?

Del castellano me gusta precisamente su "pobreza", me gusta decir mucho con poco por eso los poetas franceses siempre acaban por saturarme, aunque ese acento... ummmm, jajaja. Me gusta la sobriedad, sí, aysss.

Kay, a mí me sucedió lo mismo durante una temporada en el blog de Toro. Luego dejó de pasar... ni idea!

Kay dijo...

Margot: Sí... Creo que era Borges (again) quien dijo que no hay un genio universal francés. Hay increíbles y excelentes escritores, sí, pero no uno que destaque por encima del resto... Si piensas en el resto de los países de Europa y de América, sí, todos tienen una figura nacional...

La sobriedad, por otra parte, soy de los que creen que se adquiere con el tiempo... Aún me pitan quimeras y retrúecanos romántico-góticos :p

Besos escuetos

Pedro Garrido dijo...

Estoy de acuerdo con margot: la sobriedad es una virtud, pero al alcance de muy pocos y más aun en la literatura. Borges era un virtuoso de la sobriedad. También Bioy, o Perec (aunque sé que no tiene muchos adeptos por estos confines, jeje).