jueves, mayo 26, 2005

MEDIO KILOGRAMO DE MARXISMO


¡Hola, Carlos! Qué bien que hayáis podido venir Luisa y tú. Le comentaba a Andrés, precisamente, la de tiempo que hacía que no quedábamos los cuatro y salíamos por ahí. ¿Os gusta el restaurante? Mi primo, el diputado, fue el que nos lo enseñó. Es un sitio al que suelen venir a comer muchos parlamentarios del PSOE y de IU. Está muy bien, ya veréis. Alta cocina pero nada cara. Bueno, pagas lo que comes, es decir, pagas bien, pero lo que tomemos hoy lo haces en algún restaurante pepero de la Castellana y ya me dirás a lo que te asciende la broma. Y no es cuestión de tener más o de tener menos dinero, si no de pagar el dineral que pagan los fachas por malcenar, con la de niños que hay por ahí muriéndose de hambre. Qué gentuza, te lo digo así. Gentuza. No tienen ningún tipo de conciencia social, ni se preocupan por las clases menos favorecidas ni nada. Son todos un atajo de fachas

Egoísta. Eso es lo que me llamó la señora por querer faltar el miércoles a la casa. Egoísta, como si fuera un capricho. Bueno estaría que el día en que mi pequeña hace su primera comunión, su madre, en vez de estar en la casa de Dios, esté limpiando retretes en casa ajena. Egoísta me llamó. Y luego me enseñó un libro horrible de un tal Marx en el que aparecen un montón de cosas malas sobre la Iglesia que yo desconozco y no entiendo. Mi señora me dice que me eleve sobre mi propio ser y que sea yo misma, o algo así. El caso es que al final la dije que me iría igualmente a la comunión de mi hija, que se lo comentaba solo por educación, y me dijo que si salía por esa puerta que me olvidara de volver a pisarla, por lo que al final tuve que

Capitular en un estado medio, de inferioridad humana. Ayer, la simiente vertida del hombre se convirtió en irritantes flores alérgicas. Hoy, las manos tendidas al mundo no consiguen hallar la forma de romper este sortilegio, de salirse de la Rueda de las Cosas, de hallar el camino

Medios. Éso es lo que nos hace falta para continuar con nuestra lucha. Más medios. Y mayor concienciación ciudadana. ¿Más vino, cariño? Está bueno este reserva riojano, la verdad sea dicha. Para los vinos, La Rioja, está claro. Bueno, como decía: nos hacen falta más conciencia de clase. Fijaos en nosotros, por ejemplo. ¿Creéis que unos del PP iban a meter en su casa a una extranjera, como hemos hecho nosotros? Bueno, sí que lo hacen, tienes razón, Carlos; pero los explotan vilmente. ¿Te están gustando las angulas, por cierto? Pues eso, nosotros, la izquierda, tratamos a todo el mundo sin discriminación. Malena, que así se llama la señora que está en nuestra casa, es un cielo. Y está contentísima y muy agradecida de estar aquí. Normal, si con lo que gana en nuestra casa en un día daba allí de comer a toda su

Familia. Añoro mucho a mi familia. Menos mal que mi niña se vino conmigo y nos apoyamos la una en la otra. Pero mi marido, mi otro hijo y mis padres quedaron allá, en Ecuador. Intento enviarles todo el dinero que puedo, pero lo que gano no me da para mucho más que alimentarnos a mi hija y a mí. Si la señora me hiciera el gran favor de interceder por mí para que pudiera conseguir los papeles, las cosas cambiarían bastante. Pero la señora no quiere. Me pregunta si quiero ser esclava del sistema. A lo que yo le respondí que si eso significaba vivir como ella, sí, claro, por supuesto. No debí decirlo. Me regañó tan alto y con palabras tan desagradables que pensé que me pondría en la calle. Su marido no decía nada, menos mal. Que bien sé yo que es él el que manda en esta casa, a pesar de que no se le oiga nunca. No, el seguía haciendo que leía un libro titulado El Anticristo, de un tal Nietzsche, mientras dejaba a su mujer que me gritara. Cuando se calmaron las aguas, el señor se levantó, dejó el libro en la estantería y me dirigió una de sus miradas de reproche que me hacen sentir encima

Culpables somos todos los malditos seres humanos que permitimos que La Rueda siga girando de manera infinita, mientras seguimos dándole pipas al hámster para que no pare, para que no pueda decidir por él mismo. De vez en cuando nos gusta asomarnos a su jaula y jugar un rato con él, hacer que haga el tonto y acariciar su pelo suave. Pero obviamos su existencia a los cinco minutos de la farsa y continuamos con nuestras vidas tan huecas como la suya, dando vueltas y más vueltas en una rueda mucho más

Grande. Grande es el favor que le pensamos hacer a Malena, ¿verdad, Andrés? Queremos que sea la criatura libre que sabemos que puede ser. Liberarla de ese atraso horrible que los Estados Unidos han impuesto en toda Latinoamérica. Para ello, hemos decidido arreglarle los papeles y que sea ciudadana española con todas las de la ley. Qué gran labor ha hecho José Luis con los inmigrantes, qué gran labor. Más de un pepero tiene que estar rabiando, como llevan rabiando desde hace más de un año, claro. Nosotros queremos que Malena se sienta como lo que es, igual que nosotros. Que sepa que soy su amiga, no su jefa, o su ama, o lo que sea que se hagan llamar las pijas del PP. Nosotros creemos en algo más. Creemos en la lucha de clases, en una labor que ha de continuar y seguir. Si no, caeríamos en la hipocresía más descarada. No, nosotros creemos que todos somos iguales, y como tal debemos

Actuar. A la señora se le da muy bien actuar delante de las visitas, dándoselas de caritativa y de solidaria. Es muy fácil serlo cuando se vive como vive ella, claro. Si yo fuera ella, no digo yo que no hiciera lo mismo, pero por lo menos que no me trate de imbécil, que no me dé ese trato de fingida igualdad que sólo denota su superioridad hacia mí. Superioridad que manifiesta constantemente. Hoy, sin ir más lejos, después de la bronca del otro día por lo de mis papeles y lo de la comunión de mi pequeña. Siempre pensé que su falsedad la impediría hacer lo que hizo: amenazarme con llamar al servicio de inmigración. Su desprecio me

Duele, siempre duele, por mucho que te hagan creer que el mundo es así y que tienes que acostumbrarte, que para eso eres el tercer mundo, coño, así que a tragar, que luego morirás y estarás a la derecha de Dios mientras el cabrón del señorito se quema en la gran parrillada del infierno. Así que a joderse, que así son las cosas y nadie las va a cambiar. Y nada de soñar con un mundo mejor lejos de la miseria de casa. No existen los paraísos terrenales para los hijos de dioses menores. Lo que es, lo que existe se llamaba antes esclavismo, aunque ahora se le busquen nuevos nombres que suenen mejor. Así que déjalo todo y vente para Europa, donde por el mismo precio que te cobrará la mafia de tu país para que llegues aquí tendrás una carretilla o una fregona que empujarás como si te fuera la vida en ello. Pero, ey, la situación será siempre mejor que como era en tu tierra, por lo que te conformarás y resignarás. ¡Lo conseguiste! ¡Ya eres uno más! ¡Bienvenido!

Cayetano Gea Martín

5 comentarios:

ravinovich dijo...

No puedo sino sentir asombro y dolor al leer tan cruda descripción de una aún más cruda realidad: la de la hipocresía..y la de no escuchar los gritos del silencio.felicitaciones.

Kay dijo...

Gracias, amigo Ravinovich... Me alegro de tenerte de vuelta...

Gracias por seguir ahí, un abrazo

tami dijo...

Lo has bordao. Hay que ver lo hipocritas que llegamos a ser...

Dilaca dijo...

Qué inteligente manera de denunciar realidades!
Será que todavía nos falta mucho camino a recorrer para respetar al prójimo?
Dolorosa manera de despertar.
Tan joven y tanto talento!

Kay dijo...

Gracias, Tami, por pillar lo de la hipocresía, bien, bien, je, je...

¡Bienvenido/a Dilaca! Que no sé quién eres, y de ahí la duda, sorry... Gracias por lo que toca, sobre todo por lo de joven, jur, jur...