lunes, noviembre 21, 2005

Luna


Madre Selene de argentadas alas
Cara de cráter sobre el cielo azul oscuro
Iluminas la escarcha, aura de plata
Apagas la noche, cáliz de arrebol puro

Generosidad no es lo que te falta, Madre
Ni terror a la muerte que lastre tus pasos
De soledad se intenta vestir mi carne
Cuando te vas en pos de otros astros

Aquella noche de vuelta y de hambre de duelo
Desandaba el camino cuando oí tu canto
Alcé mi rostro trémulo contra el frío cielo
¡Y allí estabas, madre de arrecifes blancos!

Apresabas la noche que se extendía a placer
A tu alrededor, sin saber bien, lastre invernal,
Si comenzar a morir o empezar a nacer
O dejar paso a tu gélido rostro inmortal

¿Cómo debe ser, te pregunto, madre
Ser tú allí arriba y contemplarme?
Tus ojos tristes de mares de piedra
Me observan y se burlan de mi medra
De mi levedad, de la muerte carmesí
Que se esconde certera detrás de ti
Cayetano Gea Martín

3 comentarios:

Martuki dijo...

Joder, Kay, estás q lo tiras!!!

ravinovich dijo...

satélite al fin
mujer enamorada
blanca de frío se pasea digna
pero ha atado el ilusorio sino
de tantos amantes..
ella..
la distante
no responde a amores
de terráqueos juglares
ni de mares que reflejan su helada geografía
cuántos de ellos mirando sus valles
sus montes,su picos
de juegos de sombra
no buscan respuestas que al final asombran..
que al morir el día
cubre con su velo
su alma vacía?
no será entonces cuando aunque bella
el amante entiende,por fin resignado
que fría será ,ad eternum,ella,
la que dio su sangre para las estrellas?

Kay dijo...

El amante como tal,
Sufridor y triste ser
Se comporta a su parecer
Como el más cruel animal.

Y por tanto y sin reproche
Te diré, que aunque no correspondido
Sigo enamorado y prendido
De las argentadas faldas de la noche