viernes, abril 24, 2009

Consejos de Don Quijote a Sancho


Releyendo El Quijote...



Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse.

Sé limpio y córtate las uñas sin dejarlas crecer, como algunos hacen, como si aquel excremento y añadidura fuese uña, siendo antes garra de cernícalo lagartijero, puerco y extraordinario abuso.

Haz gala de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria.

No andes desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo descuidado.

Si te precias de hacer hechos venturosos, no hay por qué tener envidia a los que padres y abuelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se adquiere, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala.

Nunca juzgues con arbitrariedad, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.

Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.

Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.

Ten cuenta de no mascar a dos carrillos ni de eructar delante de nadie.

Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.

Sea moderado tu sueño, que el que no madruga con el sol, no goza del día; y advierte que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pereza, su contraria, jamás llegó al término que pide un buen deseo.

No cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

Si estos preceptos y reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, vivirás en paz y en beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus tataranietos.

2 comentarios:

Cayetano dijo...

Se te ha olvidado aquello que dice más o menos: no comas ajos ni cebollas, no sea que por tu olor deduzcan tu villanía.
Gran libro éste. Si no fuera por él, posiblemente Góngora no sería conocido como escritor ¿O no era Góngora?

Alfredo C. P. Carrozza dijo...

«Hola, mi nombre es Alfredo, y no leí el Quijote»
Qué vergüenza... tengo que solucionar ésto en mi vida...

Besos -ya madrileños-