viernes, mayo 08, 2009

Un juego (respuestas)



Hola, peña.

Como os prometí, aquí van mis continuaciones a las citas. Pero, joder, las vuestras han sido tan cojonudas que las mías me parecen una chorrada… Porque además, lo son, me temo…

1. Nunca bebas de la copa de un extraño… Podrías pillar mononucleosis.

2. El mundo se divide en tres tipos de personas… Diestros, zurdos y ambidextros.

3. A veces se me envenena el corazón cuando… Me inyecto suero de amanita muscaria en el ventrículo derecho.

En fin...

Cayetano Gea Martín

lunes, mayo 04, 2009

Un juego



Hoy os propongo un juego para combatir el tedio y la carencia de musas que me lleva acompañando desde que volví a Madrid.

A continuación podréis ver tres comienzos de citas inventadas por un servidor, me temo. Me gustaría que las terminaseis por mí… Y el próximo viernes os digo las mías. Aquí van:

1. Nunca bebas de la copa de un extraño…

2. El mundo se divide en tres tipos de personas…

3. A veces se me envenena el corazón cuando…


¡Espero con ansiedad vuestras ideas!

Saludos y abrazos,


Cayetano Gea Martín


martes, abril 28, 2009

Un arcaicismo



Yo no visto de azul ni llevo el pelo a media melena ni voto a vuestro partido. Yo no fumo puros tremendos en bodas, bautizos y comuniones… de hecho, ni siquiera voy a ellas. Yo no creo en vuestro Dios ni en vuestro sistema arcaico de valores que le achacáis a Él sin que me quede muy claro dónde terminan Sus intereses y empiezan los vuestros. Yo no celebro comidas de cuarenta parientes, ni siento a mis sobrinas en las rodillas, ni llevo tirantes ni luzco un gran bigote negro. Yo no escucho zarzuelas ni saco a baliar a la novia. Yo no voy al estadio a insultarle a un señor de negro, ni me gustan los coches ni las zapatillas de marca. Yo no me creo mejor que mi vecino porque yo sea español, hombre y heterosexual. Yo no me arrodillo ante vuestro altar ni ante ninguno. Yo no compro mi caridad dándole una moneda a las ricas viejas solteronas que sacuden la hucha católica los domingos por la mañana. Yo no juro por Dios ni por el rey, ni creo que se viviera mejor con Franco.

Pero yo no digo que lo mío sea lo mejor, ni mucho menos. No me considero en absoluto mejor que nadie. Probablemente, sea el típico intelectualillo de pseudo-izquierdas, ése que os gusta tanto cagaros en su estampa. Pero yo no os obligo a ser como yo. No os insto a estudiar más religiones ni creencias que la vuestra. No intento que seáis más abiertos de mente, ni que procuréis conocer gente de todos los palos y latitudes. No quiero haceros ver que vuestras actitudes son trasnochadas y retrógradas. Yo no os digo que abortéis, ni que legalicéis la prostitución, ni nada semejante. Ni que cambiéis la Biblia por el Manifiesto comunista.

Entonces, ¿por qué yo si tengo que comulgar con vuestro sistemático desprecio, asco y obligatoriedad? ¿Cómo demonios os atrevéis a decirme lo que está bien y lo que está mal? ¿Quién cojones os creéis que sois? Si yo no creo en vuestro Dios, ni en vuestra religión, ni en vosotros mucho menos, ¿cómo podéis tener la poca cara y la falta de vergüenza de venir a contarme cómo tengo que vivir mi sexualidad, mi relación con los demás, mis vínculos afectivos? ¿Dónde se ha visto que un atajo de momias supuestamente célibes den consejos conyugales cuando ellos no viven en pareja con nadie, en teoría? ¿Qué coño van a saber de sexo, de amor, de cariño, de dependencia, de nada?

Sólo pido que me dejéis en paz, que dado que yo no os digo lo que tenéis que hacer o pensar, me respondáis con la misma moneda. Comprendo que a algunos os tenga que joder el hecho de no poder quemar ya a nadie, pero, troncos, la cosa ha cambiado. Hay mucha, muchísima gente que no cree en vosotros. Hablad para los vuestros, no para todos. Sois la rémora que se ancla en el fondo del barco. Una herida sangrante que hay que limpiar de vez en cuando. Un vestigio inadaptado, un arcaicismo.

Y aquellas especies que no se adaptan al medio se extinguen.

No puedo decir que os vaya a echar de menos, la verdad.


Cayetano Gea Martín


viernes, abril 24, 2009

Consejos de Don Quijote a Sancho


Releyendo El Quijote...



Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse.

Sé limpio y córtate las uñas sin dejarlas crecer, como algunos hacen, como si aquel excremento y añadidura fuese uña, siendo antes garra de cernícalo lagartijero, puerco y extraordinario abuso.

Haz gala de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria.

No andes desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo descuidado.

Si te precias de hacer hechos venturosos, no hay por qué tener envidia a los que padres y abuelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se adquiere, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala.

Nunca juzgues con arbitrariedad, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.

Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.

Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.

Ten cuenta de no mascar a dos carrillos ni de eructar delante de nadie.

Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.

Sea moderado tu sueño, que el que no madruga con el sol, no goza del día; y advierte que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pereza, su contraria, jamás llegó al término que pide un buen deseo.

No cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

Si estos preceptos y reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, vivirás en paz y en beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus tataranietos.

lunes, abril 20, 2009

Alfileres, alfileres, clavos




La necedad, el ser humano de estómago agradecido
El caballo flaco que engorda bajo el ojo de su amo
La mujer y mi alma, la caricia frutal de la muerte
La carne trémula al borde de las flores perdidas
Los pájaros del atardecer entonando mi réquiem
Y muerto ya en vida, Lázaro perdido, me levanto
Me alzo a pesar de ti, musa de tabaco y miel
Polvo al viento, viento al alma, alma al suelo
Sudor de clavos oxidados, alfileres de nada


Cayetano Gea Martín


jueves, abril 16, 2009

Reflexiones besugas III



¡Qué de tiempo sin ellas!

Ma Nikon: Fotógrafo gay.

Vagina de Nueva Delhi con la que da gusto experimentar: Conejillo de Indias.

¿Qué le pasaría a Rouco Varela si le cerrasen la emisora? Que le daría un sínCOPE.

Yo no soy nihilista… ¡Pero nada de nada!

Insigne literato de nuestro siglo de oro español, guionista de la serie “Vacaciones en el mar”: Culebrón de la Barca.

Impresionante y letal miembro viril oriundo de Tejas: Pene de muerte.

A una mujer que se masturba compulsivamente, parece que los dedos se le hacen huéspedes.


Cayetano y José Luis

martes, abril 14, 2009

domingo, abril 12, 2009

Corolario




- Doctor, déme mi corolario,
Me avoco a la decadencia.
- Para corazones solitarios,
Píldoras de inocencia.


Cayetano Gea Martín

martes, abril 07, 2009

¡Justicia, coño!


No puedo dormir. No puedo dormir, joder, joder.
Llevo mi culpabilidad atravesada entre los párpados. Las mayores atrocidades, esas que ocupan más de medio telediario, se suelen acometer a plena luz del día. Pero al caer la noche, cuando a uno le da por recordar lo hecho ese mismo día, lo perpetrado, a pesar de ser totalmente justificable, no se puede evitar que se forme un nudo en la garganta, ni llorar desconsoladamente, sumido en negros y tristes pensamientos.

Hay que ser muy hijo de puta para preocuparse solamente de posibles represalias sociales. Muy hijo de la gran putísima. A mí no me acojona el hecho de ir a la cárcel, no señor. No me asusta la gentuza de mora ahí dentro, ni lo que puedan hacerle a mi culo. Eso es un daño físico, y nada más que eso. A mí lo que no me está dejando pegar ojo esta noche es el hecho de no saber a ciencia cierta quién voy a ser a partir de ahora. En qué me he convertido. Porque de lo que he hecho hoy no hay vuelta de hoja. Como dicen en las películas y en los discos de Metal, acabo de cruzar el jodido punto de no retorno. Mierda.

Pero, ¿acaso es tan monstruoso lo que he hecho? Creo que no, quiero creer que no, joder. Se lo merecía. Se lo merecía, el muy cabrón. Y sí, quizá el haya pagado por todos los cabrones que, como él, pululan por Madrid (y sospecho, que, lamentablemente, por el resto del mundo también). Pero que se joda. Se lo merecía. Y si la justicia no es capaz de hacer lo que tiene que hacer, ¿qué nos queda a lo decentes y responsables ciudadanos? ¿Quién nos ayuda? Nadie, joder. ¡Nadie! Y sé que a buen seguro un montón de hipócritas de mierda me condenarán, horrorizados por mi acción, pero secretamente complacidos. Sé que en sus falsos corazones aprobarán lo que hecho.

Pero, aún así, me siento mal, muy mal. Porque no sé si esta acción particular me convertirá en un monstruo. Aunque esté totalmente convencido de que el mariconazo se lo merecía. De eso no tengo dudas, no señor. Ninguna duda.

Todos los días.
Todos los putos días teniendo que bregar con la misma mierda. Y entonces, de repente, lo volví a sentir. Otra vez. Una puta vez más. Y vi al responsable. Vi al hijo de puta que lo había hecho haciéndolo de nuevo a apenas unos metros de su último crimen. Vi a ese hijo de la gran puta. Y al hijo de puta aún mayor de su cómplice. Ellos siempre van con su cómplice para poder justificarse después.
Y estallé.
Estallé contra él, contra el cómplice y contra la puta pasividad de esta sociedad de mierda, por permitir estas cosas.
Estallé.
Ostias, y de qué manera.

Me agaché, recogía del suelo la mierda aún humeante que el cabrón acababa de cagar, me acerqué a él, le enganché por el cuello y le obligué a tragársela, ante la atónita mirada de su dueña, cuyos ojos parecían querer salírsele de las órbitas, paralizada de terror.

Putos perros de mierda…


Cayetano Gea Martín



viernes, abril 03, 2009

¡Olé!



No conviene, no conviene dejar rastro.
Las acciones personales son intransferibles
Y nadie le importan, además, un carajo
Más vida que la suya, y es preferible.

No es bueno (ni sano) escribirle sonetos
De amor a la cara oculta de la luna.
No es normal, aunque, claro, respetos
A los celebérrimos poetas de cuna.

Por ello, este año, en nuestras laureadas fiestas
Mayores de nuestro bello pueblo, leeremos
Unos versos del poeta local Don Celedonio.

¡Hay que rendirle culto, oh, sus excelencias
A nuestra patrona, la bella virgen del Carnero!
Que nos protege de las acechanzas del Demonio.

¡Defendámonos de los ateos, de los rojos y de sus carencias
Espirituales y éticas! Así hoy, con alegría, podremos
Sumirnos de nuevo en la nobleza de nuestro querido villorrio.


Cayetano Gea Martín


lunes, marzo 30, 2009

Un gato suelto en Viena




Capítulo II. Luces de Viena


30 de marzo de 2009

Luce el sol oscuro tras la afeminada peluca de Mozart. Es un sol invernal, un tratado para la nostalgia y el Dios de la lluvia. Va desapareciendo invisible, tras las colinas pequeñitas y verdes que rodean esta ciudad, a caballo entre todo y nada, encrucijada obvia y europea.

Nunca en mis, casi treinta años ya, he conocido una ciudad como esta. En lo bueno y en lo malo, me refiero. Aún no consigo tomarle el pulso, aunque me fascina pasear por sus calles ignotas y parar en agradables cafés como en el que me encuentro ahora, garabateando en mi cuaderno, rodeado de tres señoras mayores (aquí es común el compartir mesa si el local está lleno) que intentan descubrir en qué idioma escribo inútilmente, debido al reducido tamaño de mi letra. Una de ellas lo acaba de adivinar. Señala con el índice una ñ. Señora avispada…

Recapitulemos: llevo cerca de treinta días aquí. Un mes muy intenso. De la ciudad, de momento, me quedo con casi todo: la belleza neoclásica del distrito uno, su olor a limpio, sus cafés, sus parques enormes, el Danubio, la comida, la gente sonriente, la maravilla de pasear sin vigilar que te roben. Pero destaco, de manera especial, a la gente que voy conociendo. Nunca jamás he conocido tamaña colección de rostros amables. Todos se me brindan. Y ella, claro, ¡y de qué manera! Y él: mi amigo reconquistado de nuevo.

A los pocos días de llegar me sentía bastante fuera de lugar. He de tener cuidado, me digo. No he de desplegar mi picaresca hispana ante gente que no está preparada para digerirla. Debo dejarme seducir por las palabras y los hechos cariñosos, no manipularlos.

Por todas partes, sus voces, su querencia afectiva me rodea y me digo que es demasiado bueno como para ser verdad. A veces se impone en mí mi negatividad ibera, incapaz de claudicar ante los buenos sentimientos de esta buena gente. En España tendemos demasiado a la sospecha, a la presunción de culpabilidad, a la acción causal, a las pajas mentales. Pensamos que la gente que se porta bien con nosotros lo hace por interés, sea el que sea. No podemos entender, no estamos preparados para ello, que la gente sea cariñosa con nosotros sin más, sin pedir nada a cambio.

Inocencia sin adulterar, es lo que he encontrado aquí. Inocencia candorosa que me empuja a ser mejor persona.
Y a ella.
Y por ella.


Cayetano Gea Martín


Cabalgando persigo mis deseos
Volando a ras del suelo
Tu inocencia es mi motor

Bushido - Entra conmigo


viernes, marzo 27, 2009

Todos los cuentos , de Cristina Fernández Cubas


Tusquets editores. 507 páginas

Muy bien escrito, con una prosa que atrapa y suena a convincente, a buena literatura en castellano, con una maestría excelente en el manejo de la tensión narrativa, este libro me recuerda a Poe y, en menor medida, a Cortázar, con unos sutiles toques –muy leves- de nuestro Juanjo Millás.

¿Con qué nos encontramos? Con una recopilación de todos los cuentos creados por su autora en los últimos años. Agrupados en cinco bloques: Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, El ángulo del horror, Con Ágata en Estambul y Parientes pobres del diablo, con un cuento final a modo de apéndice, El faro, la continuación de un cuento inconcluso de Poe.

Lo habitual en ellos: lugares corrientes donde tienen lugar relatos asombrosos, inquietantes, sorprendentes, sucesos extraños, hechos inexplicables... Lo fantástico moviéndose en plano de igualdad con la prosaica realidad. Como dice el prologuista: “Mundos inquitantes de límites imprecisos” o la propia autora: “En general, sitúo mis cuentos en escenarios cotidianos, perfectamente reconocibles, en los que, en el momento más impensado, aparece un elemento perturbador.”

Motivos y temas frecuentes: el fin de la infancia y de la juventud, los problemas de convivencia con los demás, los viajes y todo su simbolismo, los mundos paralelos, el desdoblamiento físico... (el motivo del “doble” es recurrente en varios cuentos).

Yo lo he pasado muy bien con este libro. Disfrutadlo vosotros.


Cayetano Gea Bermejo


miércoles, marzo 25, 2009




Happiness, for the first time
In a long and painful time ago
An absolutely joyfulness side
Awkward but fresh start to go

Yesterday, the ruins of my past
Seems to disappear forever
The skeletons of my closet at last
Have abandoned this young rebel

This sad rebel against his own mind
Against the clock and the beast within
That stills wants to win the battle

But I know final victory is mine
If I’m still fighting against the wind
And finally reaching a brave new rattle!


Cayetano Gea Martín


viernes, marzo 20, 2009

Desde aquel día


Se sentó en su mesa de siempre, en su bar de siempre, y ordenó el consabido té negro del sábado a las cuatro de la tarde. Extrajo el libro que estaba leyendo esos días, La invención del Quijote, de Francisco Ayala, encendió un cigarrillo y comenzó a leer. Le encantaban estas horas de absoluta calma, antes de que el bar, a eso de las siete, comenzara a llenarse con la variopinta fauna que puebla Madrid los fines de semana. Estos momentos de pausa, tan raros en su ajetreada vida, le sumían en una especie de cálido letargo en el cual era capaz de estar tranquilo y pensativo, pero sin darle vueltas a lo mismo una y otra vez desde hace cinco años.

Desde el día en que ella murió.

Nada había vuelto a ser lo mismo, lo cual era obvio y suponía que a todo el mundo que pasa por un trauma semejante experimenta. Pero a él le asustaba la fragilidad de la existencia humana mucho más que el ser consciente de la muerte de su esposa. Dormía muy mal, temiendo por su propia vida cada vez que la oscuridad lo envolvía, temblando y agarrándose las rodillas, como el grotesco niño de cuarenta y ocho años que a veces era. Solamente en aquellas tres horas a la semana se encontraba en paz, feliz. Era su tregua particular.

- Hola, perdona, ¿esta silla está ocupada?

- ¿Eh? No, no, en absoluto.

¿Quién era ella? Y ¿por qué le importunaba con su mundana presencia, con sus ojitos de niña mona madrileña a la caza del macho maduro? Aún era demasiado pronto como para comenzar la danza de la fertilidad. Estas tres horas eran suyas, su necesario paréntesis. No cambien de canal, por favor, todos los

- Todos los sábados de cuatro a siete.

- ¿Disculpa?

- ¿Eh? Oh, nada. Estaba pensando en voz alta. No, la silla no está ocupada, no.

Ella lo observaba con esa mezcla de miedo y atracción con la que las chicas jóvenes solían mirarlo. A pesar de su edad, y no de no haberse cuidado demasiado, parecía diez años más joven. Pero sus ojos no. Tenía ojos de anciano escudriñador.

- ¿Te conozco de algo?

- ¿Qué? Ah, no, no creo.

- Yo creo que sí, me suena tu cara.

- Suelo dejarme caer por aquí. Sobre todo a esta hora. Quizá me hayas visto otro sábado aquí sentado y leyendo a solas.

- ¿Te estoy importunando?

- Infinitamente.
- Discúlpame. No era mi intención molestarte. Te dejo seguir leyendo. ¡Hasta luego!

El musitó un conciso “gracias” y se dispuso a continuar con el libro. Sin embargo, por más que intentase leer, ya no era capaz de concentrarse. “Maldita sea”, pensó. “Esto me pasa por no quedarme en casa y hacer lo mismo que hago aquí, pero desde mi sofá”. Se mentía, claro. Sabía muy bien por qué prefería venir aquí. En su casa

En casa los demonios me destrozan el alma. Fantasmas andrajosos me persiguen habitación por habitación, violando mi mente y susurrándome frías palabras en el cuello en cuanto me siento en el sofá, en ese sofá tan cargado de recuerdos que se hunde debido a su peso, como el resto de la casa, de estas cuatro paredes que no son nada si no estás tú para dominarlas. Tu impronta me persigue como los miasmas que dejan los pensamientos en el aire que una vez compartimos.

En su casa no podía concentrarse bien. Por eso venía aquí. Además, conocía al dueño y era un lugar no excesivamente luminoso y agradable, una mezcla de bar de copas con biblioteca. Él llegaba a las tres, elegía un libro, cruzaba alguna frase amable que otra con el camarero checoslovaco, ordenaba un té negro, sacaba el paquete de tabaco rubio bajo en nicotina y comenzaba a leer. Se bebía tres tazas de té en total, una por hora, y se fumaba seis cigarrillos, uno cada media hora. Después, a las siete, podían pasar dos cosas. Generalmente, se iba a casa y se metía rápidamente en la cama para

Para que los demonios no jugaran con sus lenguas de hielo en su oreja.

Para poder levantarse pronto al día siguiente. O, a veces, si conocía alguno de los parroquianos y se sentía animado, pedía una jarra grande de cerveza alemana y charlaba un ratito. Luego, siempre alguna chica se le acercaba a hablar y de vez en cuando acababan en la cama. Pero este sexo fugaz lo entristecía y le hacía pensar de nuevo en ella, en su mujer perdida.

Las horas muertas y los años perdidos que dejaban su saldo vital en números rojos, en facturas por pagar y en entropía en todos y cada uno de sus miembros.

- Hola de nuevo.

- Ah, hola.

- ¿Sigues leyendo, eh?

- En realidad, creo que lo dejo por hoy.

- ¿Demasiadas cosas en la cabeza?

- Podría decirse así.

- ¿No eres muy hablador, eh?

- Sólo cuando tengo algo importante que decir.

- Me recuerdas al protagonista de Tala, de Thomas Bernhard, o al Lobo Estepario.

- ¿Qué pasa? ¿Es que te van los viejos silenciosos? ¿Esos que parecen tener un mundo interior increíble? ¿Buscas un padre en lugar de un novio?

- No. Los tipos como tú me llaman la atención y despiertan mi curiosidad, pero nada más.

- ¿Los tipos como yo?

- Sí. Los pseudo literatos depresivos. Ya sabes, la gente que prefiere libros a personas.

- Lo dices como si fuera algo malo.

- En absoluto. Pero vuestra actitud es siempre de macho herido. De león viejo.

- ¿Y si fuera una mujer?

- No, eso no ocurre casi nunca. A las mujeres nos gusta vivir.

- ¿Y a mi no?

- Sí, pero estás tan cómodo auto compadeciéndote que no quieres arriesgarte a la posibilidad de ser feliz.

- No me conoces. No me conoces en absoluto.

- No, pero conozco todo lo necesario sobre los tipos como tú.

- Me llamo Alfonso, por cierto.

- Yo no tengo nombre, dejémoslo ahí.

- De acuerdo.

- ¿Sabes? Los tíos como tú sois criaturas patéticas que disfrutáis quejándoos y llorando sobre lo absurdo de la existencia. Y miráis al resto de los pobres mortales desde vuestro trono hecho a base de libros y de excusas. Creo que sería mejor para todos, vosotros los primeros de la lista, si os mataseis.

- Es curioso. Últimamente fantaseo con el suicidio. Pero no por la causa que crees.

- Oh, creo que la sé. Se debe a que perdiste a alguien, a tu esposa, presumo.

- ¿Cómo sabes eso?

- Los tipos como tú sois muy obvios. Es lo más triste de vosotros: os creéis tan distintos al resto que no os dais cuenta de lo típicos que podéis llegar a ser. Vosotros nunca os suicidaríais por un hijo, o un hermano. Pero por el amor de vuestra vida sí.

- Lógico, ¿no?

- No.

- ¿No?

- No. Flaca memoria le harías a tu fallecida mujer si te mataras. ¿Qué crees que pensaría ella al verte sentado aquí, patéticamente solo, tonteando con chicas y fantaseando con la idea de quitarte la vida?

- Ella no puede verme. Está muerta.

- Pero, ¿y si pudiera?

- Desde que cumplí los treinta años abandoné los “¿y si?”

- Claro, cómo no. Además de inteligente eres pragmático, ¿verdad?

- Muy buena palabra. Sigue leyendo, pero sin comprenderlos, a Millás y a Marías y podrás añadir a tu parco vocabulario filfas, hueras y epifanías.

- Se te da bien el rol del viejo cabrón, ¿eh?

- Sí, bueno, no me quejo.

- Tienes a la gente bien clasificada, ¿no? ¿Para qué arriesgarse a conocer a alguien que se salga del molde?

- Efectivamente, ¿para qué? Es mejor que yo siga disfrutando de mi té y que tú te vuelvas a tus apuntes de magisterio y tus tiras cómicas de Mafalda.

- Oh, pero qué inteligente eres.

- Sí. Sin embargo a ti te falta una neurona para poder ser sarcástica, así que ahorrémonos este diálogo de besugos y déjame tranquilo.

- Bueno, ya te dejo en paz. Pero antes, respóndeme a una pregunta.

- Vale. Te la contesto: sí, soy feliz. Y si no lo soy es asunto mío.

- Esa no era mi pregunta.

- Bien. No quiero acostarme contigo. Me has caído tan mal que no te follaría ni con la polla del camarero en lugar de la mía.

- Tampoco era eso, cabronazo maleducado.

- De acuerdo. Pues dila y puerta.

- La pregunta es si pensarás en lo que te he dicho.

- ¿Y qué me has dicho?

- Si crees que así respetas la memoria de tu difunta esposa.

- Ya te he dicho que no creo en…

- No crees, no crees… ¿No crees en qué? ¿No crees que ella invirtió los mejores veinte años de su vida en convertirte en un mejor ser y que, a la vista está, ha fracasado estrepitosamente? ¿No crees que merece una compensación por sus sacrificios constantes, por su esfuerzo y su fe hacia ti, y que ahora se lo pagas convirtiéndote en algo que ha buen seguro ella reprobaría? ¿Eso es en lo que no crees? ¿Eso es? Bah, hazle un favor a la memoria de tu difunta esposa y desaparece del mundo o cambia. Vuelve a ser el hombre que ella querría.

Y con esa última frase, se marchó. Al cabo de diez minutos, lo que tardó Alfonso en consumir otro cigarrillo, se incorporó y salió a la calle. Ni siquiera se molestó en pagar. Se preguntó cómo andaría su madre y cuánto hacía que no la visitaba.


Cayetano Gea Martín


miércoles, marzo 18, 2009

Para él



Mi mejor amigo es un joven señor
Que posee un bello corazón de oro
Difícil de extraer, pero es mejor
Así, no le querría de otro modo.

Se revela todo él cuando canta
Ante la audiencia expectante.
Yo sonrío, porque me basta
Con permanecer por él radiante.

¿Qué sientes, amigo, al tener
En tus manos, lo que soy?
¿Al ayudarme en mi camino?

¿Qué sientes, amigo al saber
Que eres, hoy por hoy,
El artífice de mi destino?


Cayetano Gea Martín


sábado, marzo 14, 2009

Compraventa



Vendo cascabeles amarillos y rojos de diablo andaluz,
Estampitas, relicarios, trileros, escobajos de Lazarillo,
A Maritormes, a Ginés de Pasamonte y a su arcabuz,
Mis noches de jazmín, de alcornoques, de canto de grillos.

Compro corazones rotos, lágrimas negras y tiritas añejas,
Manantiales oscuros y tristes malevolencias biliares,
Y a una concreta mujer que sepa tirar de mi calesa,
Compro marihuana, cerveza, vino, placebos, ajuares.

Vendo ruedas de carreta y peinetas de Mojácar,
A un patriarca gitano con todos sus complementos,
Panderetas, verbenas, ferias de abril y banderas.

Compro botellitas, libros, relojes, pipas de nácar,
Buen café, sinceridad, y para mi pluma amuletos.
Compro el tenue rumor de tus perfumadas caderas.


Cayetano Gea Martín


miércoles, marzo 11, 2009

Un gato suelto en Viena



Capítulo I. Vientos de cambio

10 de marzo de 2009

La oportunidad golpea mi puerta en estos días, pero lo hace de manera gentil. Es casi más una opción que algo impuesto. No tengo ningún tipo de deseo de frustrar mis propias esperanzas y, por primera vez en mi vida, la decisión parece meridiana.

Aquellos que me conocen más (no por más interés, si no por una mera lejanía espacial) ya saben de qué estoy hablando. En resumidas cuentas, me marcho por una temporada de Madrid (capital de ese reino egoísta y fragmentado llamado España o Tierra de Conejos) en busca de nuevos horizontes. Puede que sea mi última oportunidad y en esta vida hay que coger el toro por los cuernos siempre que se tiene ocasión.

Durante años he deseado un momento como éste, deseando probar fortuna en otros lugares. Y no lo hago por despecho a la Madre Patria si no más bien por curiosidad y búsqueda compulsiva de conocimiento. Todo se alinea a mi conveniencia: me encuentro sin trabajo, sin pareja y sin morada: las condiciones son perfectas para empezar de cero en otro lugar. Y si el experimento resulta fallido, volveré por mis fueros una vez más.

¿Destino? Viena, la hermosa Viena, donde me espera un muy amigo (no sabe él cuán importante es para mí su amistad) y otros más, personas excelentes que, a buen seguro, me acogerán con los brazos abiertos (aquí iba a insertar una grosería facilona, pero prefiero brindársela a Alfredo en bandeja).

Sin nada más (y nada menos), me despido por hoy. Aún seguiré viviendo en la eterna Madrid desde abril hasta mayo, fecha en la cual, si los hados me son propicios, partiré hacia nuevos horizontes.

Reciban vuecencias besos y abrazos de


Cayetano Gea Martín


Opportunity came to my door
When I thought I might need a ride

Gamma Ray – Opportunity


domingo, marzo 08, 2009

Tres visiones sobre el control.


Borges creía que por ser la realidad un sueño, no era más real que un relato; y entre el relato posible, hijo de la inteligencia, y la realidad, hija del azar, prefería el relato. Así, dijo alguna vez que el primer relato de Mark Twain que había leído era Adventures of Huckelberry Finn, porque le gustaba y había influido en él, y no Tom Sawyer, que no le gustaba y no le pareció estimulante, pero que, “por estupidez de la realidad” fue el primero que leyó.

Adolfo Bioy Casares, Memorias.


Los dados en la mano simplificaban el mundo.
Reducida a seis números, la vida se instalaba en cada dado como si este fuese no solo un objeto perteneciente a un juego de azar, sino el material concreto capaz de llegar a la fórmula de explicación de las fuerzas que existían en la Tierra.
En tales momentos, se imponía otra clase de decisiones, que no las que los días pedían habitualmente a cada hombre. Se evaporaba la tensión que resulta de la existencia de un número de posibilidades infinitas; allí, en aquella mesa, cada uno de los dados limitaba los caminos.
Y lo que proporcionaba placer a Joseph Walser era precisamente la sensación de que allí, al fin, había límites. Nada era desconocido, no había el “algo más” que perturba, el algo más no visible. Nada estaba por llegar, todo estaba allí desde el principio, en el juego, nada nuevo podía surgir y perturbar el curso de los acontecimientos. Seis números se encontraban pegados al dado y de allí no salían. Y no había un séptimo guarismo, una séptima posibilidad. Seis era el límite.

GonÇalo M. Tavares, La máquina de Joseph Walser.

¿Qué estrategias generales pueden ayudarnos a enfrentarnos a los agentes estresantes psicológicos? Como es evidente, el primer paso es reconocer con precisión las señales de la respuesta de estrés e identificar la situación que la provoca. Una vez esto hecho hay varios caminos a seguir. [...]
Frente a hechos terribles fuera de nuestro control, que no se pueden evitar y cuyas consecuencias no se pueden solucionar, quienes son capaces de hallar la forma de negarlos tienden a enfrentarse mejor a ellos. Dicha negación no sólo es permisible, sino que quizás sea el único modo sano de enfrentamiento. [...]
Quienes se enfrentan al estrés con éxito tienden a ejercer control ante agentes estresanes, pero no tratan de controlar, en el presente, cosas que ya han pasado, ni hechos futuros que son incontrolables, ni intentan reparar lo que no se ha roto y no tiene reparación posible-[...]
Una estrategia acertada consiste en hallar una salida para las frustraciones de la vida que se pueda emplear de forma habitual.[...] La oración, la meditación, los bailes de salón, el psicoanálisis, Bach o los deportes de competición ayudan a unos y no a otros [...]
Suele ser útil buscar información precisa y predictiva.

Robert Sapolsky, ¿Por qué las cebras no tienen úlcera?

jueves, marzo 05, 2009

Vejadme



Quiero despertarme lujurioso dentro de vosotras,
Y que me deis una palmada que me desestabilice
Cada vez que vuelva a entorpecer vuestras vidas.

Quiero que abuséis de mí y que me hagáis sufrir,
Que os comáis mi corazón que late mareas negras
Antes de que se seque bajo el sol de los treinta años.

Quiero que devoréis con gran placer mis entrañas
Aún jóvenes y frescas, antes de que se conviertan
En moribunda cecina de payaso cuarentón.

Quiero amaros con todo lo que tengo en mí,
Aunque me pierda todavía más en el camino.
Vejadme, os lo ruego. Y procurad que me duela.

Quiero, deseo y ordeno ser utilizado y devastado.
Estoy de oferta: dos sonrisas por el precio de una.
Aprovechen, señoras, que el bufón está de saldo.


Cayetano Gea Martín


lunes, marzo 02, 2009

Camino (temporal) a Viena


¡Buenos días!

Os escribo estas líneas apenas veinticuatro horas antes de marcharme por unos días a la capital austríaca, donde pasaré quince días en compañía del bueno de mi amigo Sergio y los seis vieneses del Apocalipsis: Georg, Andi, Obi, Kurt (que junto con Sergio forman el grupo Free 2 Fly), Roland y Berni. Mientras el bueno de Sergio curra, me iré a dar (si el tiempo acompaña) paseítos por las calles, los parques y los palacios de esta hermosa ciudad donde nada es feo, como decía Vargas Llosa, ni siquiera los ancianos.

Tengo que patearme por entero el mapa turístico de Wienn que me descargué de Internet, aunque sólo el centro de la ciudad, no me vaya a perder.

Lo bueno que tiene el distrito central de aquí es que está delimitado por una calle circular (la Ringstraβe), antigua muralla de la ciudad, y que facilita mucho más el saber dónde coño estás.

Bueno, gente. Me despido por el momento. El viernes colgaré algo nuevo y algo ligero, pero es que no tengo demasiadas musas ahora mismo. A ver si puedo escribir algo en alguna de las hermosas y pijas cafeterías del centro, que esta ciudad se brinda mucho a la melancolía escritora…

Ah, por cierto, el bueno de mi padre se enfrenta al mundo de los blogs tras petición mía… Su flamante blog se llama La tinaja de Diógenes y va de Ciencias Sociales, entre otras yerbas… Os paso la dirección por si queréis avergonzarle o decirle el hijo tan estupendo que tiene, je, je:

http://latinajadediogenes.blogspot.com/

También aparece en este blog como seguidor en la esquina superior derecha…

Y nada más… Cuando tenga neuronas de nuevo os lo haré saber de cara a colgar alguna paranoia mía más… Pedro, sigue así, con las riendas de este blog bien sujetas por tu firme mano izquierda…

Besos para ellas y patadas en la espinilla para ellos

Cayetano

sábado, febrero 28, 2009

Siempre vuelve Bioy.


Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, 1914- Buenos Aires, 1994) es un desconocido para el gran público pero no para cualquiera que se haya acercado aunque haya sido de forma tangencial a la obra de Borges. En mi opinión, si Borges es legible es gracias a la influencia de Bioy, que siempre renegó de estilos ampulosos. No en vano Bioy afirmó que Borges describió la trama de La invención de Morel como perfecta para que el estilo, que no agradaba tanto a Borges, quedase difuminado tras la contundencia de esa afirmación.
Bioy escribió la primera y posiblemente la mejor novela fantástica de Latinoamérica: La invención de Morel. También escribió el que es, en mi opinión, uno de los tres mejores cuentos escritos en el siglo pasado (no citaré los otros dos para no pillarme los dedos): En memoria de Paulina. Escribió otras novelas recomendables como Diario de la guerra del cerdo, Dormir al sol o Plan de evasión pero que no se acercaron ni por asomo a la obra de relojería que es La invención de Morel donde ni una sola de sus oraciones es baladí. En sus Memorias (Tusquets, 1994) Bioy afirma que escribió La invención de Morel más como un proyecto de eliminación de errores que de adición de nuevas formas o técnicas. Su idea era la de escribir al menos un libro bueno tras una serie de fracasos en forma de seis novelas más que olvidables.
No le faltaron amigos a Bioy. El más importante, Borges, con el que escribió varios libros de forma conjunta (cada uno escribía una frase), realizó algunas selecciones de obras fantásticas, líricas y policíacas (una pena que nadie se arriesgue a editar de nuevo estas colecciones), así como anotaciones de libros, traducciones y algunos prólogos. Pero fue amigo también de Octavio Paz, Rodolfo Wilcock, Ítalo Calvino o Julio Cortázar (gracias a éste conoció a Vargas Llosa durante una cena en París).
Bioy escribió algunos cuentos que merecen formar parte de cualquier antología. Entre ellos el ya mencionado En memoria de Paulina, El gran serafín o La trama celeste. En mi opninión, al igual que Cortázar, Bioy era mejor cuentista que novelista pero, del mismo modo que Cortázar, escribió una novela que ocultó de algún modo esa clara diferencia entre sus escritos breves y largos.
Bioy se casó con Silvina Ocampo, muy buena cuentista y poeta (me resulta extraño emplear esa rara palabra, poetisa) y abnegada mujer que tuvo que soportar con resignación las infidelidades continuas de su esposo.
Aún así, en las Memorias de Bioy tal vez lo más interesante sean sus palabras sobre Borges, alguna que otra anécdota (no le importa reírse de sí mismo, algo no muy habitual en las autobiografías y que yo agradezco profundamente) y la existencia de un cuento que ahora me obsesiona y que Bioy jamás terminó titulado Irse y que Borges calificó, cuando Bioy le reveló su trama como el mejor cuento del mundo.

jueves, febrero 26, 2009

Pasado imperfecto



Cuando los versos se combinan tristes
Empiezo a caminar sin rumbo fijo
Soy árbol sin ramas, padre sin hijos
¡Un devenir de noches futuribles!

Las filfas imperfecciones devoran
La carne de los justos perdedores
Que mueren solos entre estertores
Vomitando hilillos de alma a deshora

¡Pasado que invalidas el presente!
¡Sísifo que destilas mi veneno!
Las horas vacías flotan perdidas

En el altar de rituales inertes
Mora el pasado en posos de etileno
A consumir el ahora al compás de mi vida


Cayetano Gea Martín


domingo, febrero 22, 2009

Francisco Ayala sobre los lectorales actuales


Hace poco me leí un libro de Francisco Ayala cuyo contenido consistía en varios artículos y disertaciones sobre el Quijote que el laureado escritor había ido escribiendo a lo largo de su centenaria vida. En este volumen viene incluido su discurso en la recepción del Premio Cervantes en 1991. Extraigo de él el siguiente párrafo, el cual me parece bastante esclarecedor:

Este pasaje del Quijote (el capítulo en el cual el cura y el barbero deciden quemar todos sus libros de caballerías y clausurar el cuarto de lectura) hace pensar en las condenaciones, trabas y vetos que tradicionalmente han solido imponer quienes se consideran autorizados para proteger al prójimo de los supuestos peligros de la lectura; pero hoy, cuando dichas restricciones pueden darse por desaparecidas en la sociedad actual, otros nuevos obstáculos, y de eficacia tanto mayor al no al no ser de índole coactiva, nos amenazan. Aludo, claro está, al progreso pujante e irresistible de los medios de comunicación audiovisual, cuyos servicios han sustituido, tanto para la información como para la recreación de las grandes masas, al recurso de la palabra escrita. Por su causa, las gentes abandonan la práctica de la lectura.


Cayetano Gea Martín



jueves, febrero 19, 2009

Moraleja inútil (o mal soneto)




Me decía Shakespeare ayer por la tarde
Que la vida es una ponzoña eterna,
Y yo, por no parecer un mero cobarde
Le rebatí con furiosos anatemas.

“Confesémonos, maestro, y aceptemos lo bello”
Dije yo, y él, airado, me respondió petulante:
“Te juro, oh tú, ibero torpe, por mi sello,
Que al no ser Quijote te quedas en Rocinante”

Me zahirieron sus palabras altivas,
Pero agaché las orejas y cerré la boca.
Y resignado, volví a ocuparme de mis asuntos.

Moraleja inútil para una sana y buena vida:
Aunque creas que en algo no te equivocas,
No es aconsejable discutir con los difuntos.


Cayetano Gea Martín


lunes, febrero 16, 2009

Consejos sobre el arte de escribir cuentos, por Bolaño.

Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos.
1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte. 2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince. 3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes. 4. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral. 5. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura. 6. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así. 7. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval! 8. Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges. 9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra. 10. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas. 11.Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas. 12. Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

domingo, febrero 15, 2009

Sobre Madrid (catálogo de habitantes tremendos)



El mundo estaba tan en contra de él, que decidió comprarse un sombrero de copa en el mercado de Fuencarral, de esos que pusieron de moda Sabina, Bunbury y demás canallas de estómago agradecido. Ahora se sentía completo y reivindicado. Ya podía salir por Malasaña sin que sus colegas bohemios y crepusculares de universidad privada lo miraran mal.

* * *

El asfalto crujía como la tapa de un ataúd podrido bajo sus góticas botas. Sus góticos ojos pintados de gótico negro escudriñaron al resto de los patéticos seres humanos que lo rodeaban, incapaces de ver, no como él, que la vida era muerte. Insectos inmundos de una sociedad podrida. Hastiado, dirigió sus góticos pasos hacia su gótica casa, donde su madre lo esperaba para la gótica cena.
PD: Mamá, ¿está planchada ya mi gótica ropa?

* * *

¡Brincan! ¡Saltan! ¡Hablan raro y cantan peor!, ¿qué es? ¡Vamos todas, todos a escuchar lo último de Tokyo Hotel! ¡Con los bichos raros "hemos" topado, Sancho!
Instrucciones: Consumir antes de los diecisiete años.

* * *

Si es que tengo razón. El maldito Zapatero está destruyendo a las familias católicas. ¿Dónde se ha visto que un invertido se case? ¡Sólo faltaría ya que pudieran adoptar! ¿Qué será de la familia como institución indispensable para el establecimiento de la sociedad y la perpetuación de los eternos valores cristianos? Aparta, estúpida, que me tapas la tele.

* * *

Yega al lokal. Sabre 1 virra i se sienta kon sus 2 amig@s a fumarse algo vueno q le pasa el afgano dl servizio sozial. Se veve otra i komentan sovre anarkia i eso. Luego otro tronxo i a ver a la peña a la kalle donde stán alojad@s. Allí + zerveza i + anarkia. Se lo monta con la Vasilia en un portal. 1 puto vurgues les da la xapa x eso. Leskupen i se piran. 1 karton de vino i una bolsa kortezas. Pasa el resto del dia con + anarkia i + luxa sozial asta q se kae del pedal q yeva.

* * *

No entiendo el porqué, pero la gente me deja el camino libre en cuanto me ve llegar. ¿Será por mi melena infernal? ¿Serán por mis parches de los Maiden? ¿Será por mis cuernos que ondean al viento cual estandartes del verdadero Metal? ¿Será por mi aliento de dragón negro sobrevolando las cumbres de la libertad? ¿O será porque hace veinte días que no me lavo mis jebis y sudorosos huevos porque no me puedo quitar los pantalones ajustados?

* * *

Hombre, me agrada que me haga esa pregunta, joven, sobre todo tratándose de un tema tan delicado como es el que me plantea usted. Yo soy de la modesta y, quizá, impopular opinión de que a los inmigrantes habría que meterlos a todos en un barco y dejarlos en la primera costa africana que se aviste. ¿Radical, me llama usted? Sepa, caballerete, que nuestro barrio era un lugar pacífico y modelo hasta que se nos llenó de chusma foránea: rumanos, africanos, moros, sudamericanos, rusos… Madrid está imposible. En Valladolid, donde yo nací, estas cosas no pasan.

* * *

Bf yaves tia. L flips. Ayr l mando 1 sms y m diz k no cntrol nad k m rya, sbs. K s pir si s 1 crio k no sbe na. Yaves. Mñn ntncs a ls 6 n Kapi. A, tia, yaver si scrbs mejr ts sms k no mntero nunk d nad.


Cayetano Gea Martín


jueves, febrero 12, 2009

La entiendo


Y ella venga a insistir, venga a querer más, y yo sin poder hacer nada más que temblar, temblar y casi al borde del llanto, cansado, mortalmente cansado, como sólo se puede estar cuando eres viejo. Y yo soy viejo, muy viejo, demasiado para proezas sexuales. Claro que ella también lo es, pero parece que aún tiene energía para rato, que aún le dura el fuelle y las ganas de pasárselo bien. Me resulta patético. Mi padre me dijo, cuando él era ya muy mayor y yo ya un hombre maduro, pero no viejo, que el sexo en la tercera edad puede ser hermoso, que se cambia fuerza y pasión por cariño, por besos, por comprensión en las miradas. Pero esta mujer, esta vieja conocida mía no quiere nada de eso. No para de pegar botes mientras yo cierro los ojos y procuro pasar este suplicio lo antes posible, este via crucis personal e intransferible, quizá el último de estas características en mi gastada vida. Ya no tengo edad para estas cosas. Soy viejo, viejo y feo. Mi piel parece un mapa de carreteras amarillo por el sol, por pasar demasiado tiempo cociéndose a fuego lento en la bandeja trasera del coche. Mi cuerpo es feo, siempre lo fue, y ahora aún más, y mi aliento es pútrido por la carencia de dientes sanos. Me repugna cada vez que veo mi reflejo en el espejo, y por eso procuro no hacerlo, como si fuera un vampiro voluntario. Pero a ella no parece importarle, no. Sigue golpeándome y apremiándome y venga y más y toma, viejo chivo. Me pareció buena idea al principio: volver a ver a una vieja amiga, después de casi treinta años, el tomarme un café y disfrutar de una buena conversación en compañía femenina. Es todo lo que pido. Es todo lo que quiero. Me rejuvenece: me hace recuperar ciertos rescoldos fríos de lo que fui. Cuando sugirió que fuéramos a su apartamento a tomarnos una copa me encandiló la idea de pasar una tarde con una mujer, como en los viejos tiempos. Luego ella comenzó a besarme y en un segundo, no sé cómo, me encontraba desnudo y muerto de vergüenza; un viejo a punto de ser violado por una vieja. Es patético. Ella me resulta patética, pero puedo llegar a entenderla. Incluso ahora, sumido en mi dolor y en mis ganas de llorar, la entiendo. Entiendo las ganas de seguir sintiéndose uno vivo, de engañar a la muerte por unos días más. Porque ella tampoco lo está disfrutando, eso es obvio. Y sé que siente el haberme arrastrado a esta situación. Pero se siente bien al comprobar que aún tiene energía en su gastado cuerpo, que aún puede sentir la vida fluyendo por ella, sabiendo que mientras siga moviéndose, mientras la fuerza vital siga circulando por sus venas, aún no habrá muerto.


Cayetano Gea Martín


domingo, febrero 08, 2009

Hey Lord

Es que es verdad, ¿no? Siempre he pensado que para ser un Dios, el católico resulta algo cutre y deprimente: nunca sonríe y va vestido como una caballero Jedi. Resulta de lo más deprimente y aburrido. Y sus acólitos y ministros no son mejores, qué va: siempre de mala leche y con cara de pocos amigos. ¡Y encima no paran de ladrar órdenes! Creo que se impone la creación de una versión remozada de Dios, a lo Cristo Colega de Dogma. Un Creador más enrollado, más madrileño quizá, con quien poder salir de copas y que se pague unas cuantas. Y luego, los domingos, de cañitas con Él por la Latina o a su casa a fumarnos algo divino... Seguro que ganaba más feligreses...

Cayetano Gea Martín



Hey Lord above:
Why don't your armies ever smile?
Godfather:
Why don't they ever dress in style?
And never share the humor
That you surely have?

Tobias Sammet - The pride of creation


jueves, febrero 05, 2009

In absentia...

Buenas,

Disculpen ustedes la ausencia de nuevas entradas... Desde hace una semana que he pasado a engrosar la lista de los parados y ahora no tengo ordenador en el curro (ni curro, ya puestos)... La putada es que me dejé en dicho ordenador un buen puñado de historias en el disco duro, pero en fin... Mañana espero comprarme un portátil y retomar el blog, ¡palabrita de parado indemnizado!

Besos y abrazos,

Cayetano Gea

jueves, enero 29, 2009

Paladar amargo



La noche tiene el paladar amargo como una puta de saldo;
Sabe a colillas y a inmundo orín de perro en las madrugadas;
Desmenuza instantes con la sucias uñas de pergeñar asaltos,
Que huyen despavoridas al compás de fúnebres campanas.

Pero sabemos que en algún momento brillará en el cielo la luna,
Y vendrá a iluminar nuestros fútiles momentos de lujuria.
Y bajo un tálamo de estrellas ya lejanas de su primigenia cuna,
Mostrarán un argentado espectáculo de rabia y odio y furia.

¡Quemad todas vuestras naves, marchitos hijos de Lucifer!
Que no hay Dios que espíe la más sucia de las masturbaciones,
Ni los íntimos momentos entre un hombre y una mujer,

O cualquier otra variante a la que se entreguen los corazones
Que medran en esta ciudad imposible y aún por nacer,
¡Donde los píos utilizan su esperma para hacer abluciones!





Cayetano Gea Martín



lunes, enero 26, 2009

Diario de un bufón

Lo primero que intenté fue ser más alto que mis padres, poder alzarme sobre sus hombros y mirar el mundo desde una mayor altura y perspectiva. Pronto aprendí que el estar más cerca del suelo no te hace más ciego, si no, a veces, todo lo contrario. Primera lección aún por aprender, me temo.

Después quise follarme a la luna, pero no era el único. En mi desesperación adolescente, que aún hoy recuerdo como un extraño amasijo de granos, bigotillo y semen pretérito, no comprendí que para la muy puta no solamente no era yo un amante más, si no que encima despreciaba mis cortos años y mi inexperiencia en el tema del amor. Hoy, pasadas casi dos décadas, sé que ella tenía razón, aunque me jodiera el tener que admitirlo. En homenaje suyo, me masturbo bajo la luz intensa de la luna llena.

Más tarde, cuando conseguí poseer cierto atisbo de seguridad en mí mismo, me colgué del brazo de la mujer más hermosa que recuerdan mis húmedos sueños. Pero destrozó mi corazón entre sus inexpertas manos, como un niño pequeño jugando con un gato recién nacido, cerrando así a mis espaldas algunas puertas que sé que jamás volverán a abrirse. Quizás.

Y llegaron los tres años perdidos, de musas incoherentes y de intenso aunque fútil descubrimiento sexual. Años de camaradería y de camarero, de cerrar el local y copular encima de la barra. Años huecos que intenté llenar a golpe de pelvis. Deseando algo más, deseando amor, sí, y una relación, sin conseguirlo. Yo creo, y si suena cursi, me la pela, en el poder curativo del amor, en su capacidad de perdonar y de hacerme mejor persona. Pero, ¡alas! Es difícil y fugaz.
Después vino ella, ella, a desordenar mis papeles, a ventilar mis cuartos clausurados con aires de renovación, de esperanza y de maravilloso ensueño fugaz. Fugaz, porque los milagros deben ser breves para causar efecto. Una lavativa para el alma y mi agradecimiento y amor eternos.

¿Y ahora? Ahora me siento cercano a algo grande que quizá nunca llegue. Sonrío, sonrío y no puedo parar de hacerlo y, por primera vez en mi vida, me siento feliz estando solo, sin esperar nada, sin sufrir por la espera. Lo que llegue, llegará, y si no llega, bueno, eso no me va a impedir seguir tirando piedras a los gigantes, ni seguir riéndome ni cantando por la calle aunque los demás me miren como si estuviera loco. Porque en este mundo todos se fuerzan por ser infelices. Y a eso se le llama lucidez. Me da igual. Soy un bufón que, con su actitud, hace felices a los demás y a sí mismo.

Suficiente, ¿no?


Cayetano Gea Martín

miércoles, enero 21, 2009

Joker



There’s always a story behind the ashes,
A sole tale geared up to be born again.
It just needs a killer and a string of flashes,
Utterly minds and a recall which remains.

A man steadying tightly against the wind.
His crazy brain is a grubby black hole
Which shallows everything around him,
Before kill you all, and your fickle hopes.

And agent of chaos, a free hound dog
Without our ethnical and futile applies.
Ready to run, to seek, to destroy you.

He’s going to show you through the fog;
He will annihilate your brainless alibis.
Ready to hunt, to track, to rape you.


“I believe whatever doesn’t kill you simply makes you… stranger.”
Cayetano Gea Martín

lunes, enero 19, 2009

Reseñas literarias

Acabo de releer el último de Mendoza y, como siempre, me quito el sombrero que no tengo ante tamaño escritor. Tiene una de las prosas más rápidas, ágiles e inteligentes que se puede leer hoy en día en español. Y, en mi caso, la más contagiosa, ya que llevo dos semanas largas (sois testigos) que cada vez que escribo me sale el señor Eduardo por todas partes. Es que su peculiar mezcla de buen vocabulario mezclado con cachondeo me parece brillante, siempre me lo ha parecido, desde que conozco al barcelonés.

El libro en cuestión se puede englobar dentro de los humorísticos del autor, tales como Sin noticias de Gurb o El caso de la cripta embrujada. De hecho, el protagonista del libro, el tribuno romano de la orden ecuestre Pomponio Flato podría ser un pariente lejano del protagonista descacharrante de El caso de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras (o mi trilogía favorita de libros).

El libro parte con la idea de ridiculizar a todas las ¿novelas? que con pretensiones ¿históricas? inundan las librerías y las mentes de los lectores menos exigentes. Básicamente, Códigos Da Vinci y semejantes, que van unos cuantos ya. En la historia, Pomponio viaja hasta Nazaret en busca de una fuente milagrosa para poder curar sus problemas intestinales. Al llegar, descubre que se ha cometido un asesinato. La víctima es el hombre más rico de la ciudad y el acusado un carpintero. El hijo de éste, un muchacho llamado Jesús, decide contratar a Pomponio para que esclarezca la verdad, al estar convencido de la inocencia de su padre.

El género es, obviamente, policíaco, aunque entreverado con sátira, novela histórica e incluso hierografía. Merece mucho la pena, aunque sólo sea por pasar un buen rato con un buen libro. Creo que cada vez que me encuentre deprimido voy a leer algo de Mendoza. Un momento, creo que eso es lo que hago ya. Cachis


Cayetano Gea Martín

jueves, enero 15, 2009

Extracto de la conferencia pronunciada por Pierre Menard ante la Asociación de Ovo-adictos de París



El huevo


Queridos amantes y fanáticos del sagrado óvulo gallináceo y sus variantes:

De todos los alimentos, el huevo es el más distintivo. ¿Quién no se ha dejado fascinar alguna vez por sus rotundas formas cual cuerpo de musa neolítica? ¿Quién no ha sentido nunca esa mezcla orgiástica de placer y sufrimiento que se produce al romper el cascarón contra el plato? ¿Quién no se ha sentido tentado jamás de meterse entre pecho y espalda ocho o nueve huevos de una sentada?

El huevo no es un alimento, es una forma sagrada que se venera en todas las culturas conocidas, desde los impávidos islandeses a los desecados bosquimanos. ¿Qué dios puede jactarse de lo mismo? ¿Y quién no se olvida de la muerte cuando ingiere cual néctar divino clara y yema a la par en una pantagruélica tortilla de doce huevos?

Queridos ovo-adictos; quisiera exponer cinco argumentos que sirvieran para terminar de convencer a los indoctos que aún no forman parte de nuestra noble y ovalada sociedad. Helas aquí:

1. ¿Qué otro alimento proporciona tamaña calidad de nutrientes beneficiosos para el cuerpo humano? Bien es sabido que un huevo medio de gallina europea proporciona proteínas, glúcidos y lípidos en dadivosas cantidades; amén de vitamina A, B1, B2, B6, C, PP, hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio y sodio. ¡Chupaos ésta, alimentos de segunda!

2. ¿Qué otro alimento puede ser preparado de tantas y variadas maneras, lo que sin duda contribuye a su óptimo disfrute? Fritos, a la plancha, en forma de mil diferentes tortillas, desde la francesa a la española, pasando por la tamagoyaki japonesa, revueltos para que yema y clara se coagulen mágicamente juntas, escalfados, a la cazuela, deshidratados, en salmuera, encurtidos, fertilizados ¡o incluso, y por qué no, crudos! ¡Uno nunca se aburre con un huevo!

3. ¿Qué otro alimento admite tantos ingredientes a su lado? ¡Piensen en ello! Devánense los sesos pensando en las infinitas recetas que pueden y, qué coño, deben incluir huevos. Desde la sagrada e ibera tortilla de patatas, hasta la de verduras, como masa de suflés y jugosos bizcochos, para elaborar exóticos panqueques y quiches. ¿Qué decir de la pasta al huevo? ¿Y los postres? Me tiemblan las piernas de la excitación enfermiza que me posee cuando pienso en todos aquellos que llevan huevo, como el merengue o el tocino de cielo, ¡el único postre que pone al ser humano en contacto directo con Dios! ¡Incluso los sabios y dipsómanos holandeses lo beben como ponche en su delicioso advocaat!

4. ¿Qué otro alimento puede ser encontrado en tantas especies animales distintas? Desde la noble y bendita gallina común (que los dioses guíen siempre sus cluecos pasos) hasta el enorme huevo de avestruz, pasando por los diminutos, pero tan plenos de sabor que me hacen mojar las enaguas, huevos de codorniz y de perdiz. También se pueden comer y están cojonudos los de pato, pavo, ñandú, iguana, tortuga y esturión. Sí, señores, no olvidemos que el caviar también es ¡un huevo!

5. ¿Qué otro alimento de origen animal es capaz de hacer que los enfermizos vegetarianos tengan que añadirlo a su parca nutrición de querer seguir vivos éstos?

Por todas estas características, les conmino, señores y señoras de la A.O.P., a que alcemos muy alto nuestras voces para que los estultos nos oigan allende los mares, a que utilicemos nuestro intelecto superior gracias al consumo masivo de acetilcolina para hacer llegar nuestro mensaje a todos los pueblos de la tierra: ¡Consuman huevos, mamones!

Me adhiero totalmente a la postura de nuestro queridísimo presidente electo, Monsieur Géant Oeuf, de convocar con carácter de urgencia una reunión en la cual pidamos al grueso de los países europeos que se obligue a todos los ciudadanos a consumir un mínimo de dos huevos de gallina diarios, o su equivalente en otras especies. Todos nosotros creemos firmemente en el increíble beneficio que supondría para el desarrollo de la humanidad.

¡Llega la ovolución!



Monseur Pierre Menard


Traducción: Cayetano Gea Martín


lunes, enero 12, 2009

Autobuses… en direcciones opuestas… ¿o la misma?


¡Válgame el cielo y válgame el peso atómico del cloro! ¿Habéis visto los autobuses esos que llevan un cartelito con la leyenda “Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”? ¿Y su consiguiente réplica “Dios existe. Disfruta de la vida con Cristo”?

Vale.
Esto me sirve de excusa para exponer algo que llevo toda mi pecadora vida opinando: me dan igual los de un lado como los de otro. Quiero decir, ¿quién coño puede afirmar una cosa o negarla? Bueno, el cartel nihilista por lo menos avisa que “probablemente”, es decir, no lo niega categóricamente.


Pero vamos al meollo, para mí, del asunto, Dejen ustedes de lado sus creencias o no creencias particulares y hagan un ejercicio a lo Descartes. ¿Qué intención persiguen ambas religiones? Hombre, aquellos que proclaman a voces la existencia de Dios, creo que sus razones, las terrenales, ya son conocidas. Básicamente, se trata de eliminar el libre albedrío para crear individuos zombies que no protesten cuando les extirpen el cerebro y pongan en su lugar un folleto de los testigos de Jehová, de esos que aparecen idílicas visiones del paraíso con leones retozando con niños sin comérselos. Es decir, lavar el cerebro y aumentar la clientela. Y más cosas de esas que a los rojos nos gusta decir en contra de la malvada iglesia católica, ¡uhhh! Qué bueno es tener siempre un enemigo a mano, ¿verdad?


Ahora bien, como soy un escéptico que te cagas, me pregunto: ¿por qué lo otro, es decir, por qué intentar convencer a la gente de lo contrario? Es decir, no creo en Dios, pero no hago campaña de ello. La verdad es que lo que la gente quiera creer me la trae al pairo. Entonces, ¿por qué intentar convences a la gente de ello? ¿Es que acaso es algo pernicioso el creer en Dios? ¿Me dejarían de hablar unos cuantos si me convirtiera al catolicismo? Mmm… Bien pensado, incluso puede ser una ventaja, pero divago, perdónenme.


He conocido muchos ateos en mi vida que defienden su ateísmo de una forma tan radical o más que monseñor Rouco lanzando espumarajos cuando alguien le susurra al oído “matrimonio gay”. Supongo que será igual que otros ámbitos. Prefiero mil veces tener una discusión política con mi amigo Antonio (el cual, entre otras cosas, es Guardia Civil y de derechas) antes que con algunos veteranos comunistas de mi partido, de esos de barba enorme y cerebro pequeño. Vamos, que se cagan en los fachas y resulta que son tan fachas como los fachas.


Ironías de la vida, vaya.


Por eso me está saliendo un artículo tan poco… fino, dejémoslo allí. Estoy harto de ustedes (no me refiero a ustedes, los que leen estos desvaríos, Zeus me libre, si no al grueso de la población, ya sabéis, ellos). Harto ya de los que defienden un credo o un estilo de vida a capa y espada porque en su puta vida se han molestado de


a) Conocer
b) Respetar
c) Contrastar

Y por eso les va como les va, y por eso pueden afirmar a grito pelado que los maricas son unos enfermos, que los curas son unos pervertidos sexuales, que las mujeres son inferiores a los hombres, que los creyentes son una panda de ignorantes, que los inmigrantes vienen a España a robar, que los policías son malos, que como aquí no se come ni se vive en ningún otro lugar, etc., etc., etc.; un, me temo, eterno etc.


Hartito me tenéis.


Cayetano Gea Martín


jueves, enero 08, 2009

El mismo poema

Cacé el bolígrafo al vuelo,
Más obligación que placer;
Sé que escribir es un deber:
¡Ciego y triste consuelo!

Pero hoy, para no variar,
Surgen los mismos temas
Que vierto en mis poemas.
¡Cruel destino circular!

Así que, me niego en firme
A siempre lo mismo escribir.
Harto estoy ya de repetir
Sin parar, lo que sigue:

Malos sonetos
De chochos ancianos,
Con niños de la mano.

Feos caretos,
Y siempre Madrid,
Recuerdo sutil.

Blancos baretos
De cruel experiencia.
Y Dios y la ciencia.

Flores y setos,
Inútil equipaje
Y ropa de encaje.

Torpes cuartetos,
Ataques verbales,
Sexo a raudales.

Licor Amaretto,
(Frikismos varios).
Humor de urinario.

Pinocho y Gepetto,
Infancia perdida,
Tierras prometidas.

La Maga y Loreto,
Luces y sombras:
Mágica alfombra.

Niñatos del Metro,
Despojos mortales.
La vida y sus males.

Reyes y cetros,
Golpes de estado.
Hoy y el pasado.

Vintage y retro.
Barrio pintoresco,
Tul con arabescos.

Nórdico espectro.
El sur en la sangre.
Bosques y carne.

Y en fin,
Resumiendo,
No son mil
Desvaríos,
Apenas vendo
Treinta y seis
De los míos
Cayetano Gea Martín

viernes, enero 02, 2009

El hígado pincha y las nubes se levantan...

En este año nuevo igual que el anterior, me doy cuenta de que cada vez tiene menos de especial para mí las nimias medidas temporales que creamos a base de calendario juliano... La vida se convierte en una mera sucesión de días y de noches, que, al fin y al cabo, es lo lógico y lo normal.

Desde mi refugio antinuclear, veo a Homer Simpson y a Peter Griffin saludarme y pedirme que abra una Budwaiser y una bolsa de patatas fritas y me una a ellos. No sé, quizá este año recaiga en la estulticia capitalista... Ya veremos. Me prometí que volvería a hacer ejercicio y que dejaría de darle al frasco con tanta frecuencia. Ya no hay excusas. Me encuentro más o menos bien después de mi debacle sentimental y no tengo motivos para seguir autodestruyéndome ("en plan destroyer", Brainy y Elías dixit).

Ya casi no tengo sombra si me pongo de perfil, y se me está poniendo un color de cara sabinero-crápula que no es normal. ¡Y encima así ligo más, maldita sea! Me tiré cuatro años (hace ya) fuertote y guapete y no me comí un colín. En este Madrid canallesco, cuanto más crepuscular, más follas. No lo entiendo muy bien... Será el tipo de público que ronda los bares y que demanda eso...

De momento, comentarles que tengo que escribir un amplio artículo sobre los fundamentalismos, tanto de un palo como de otro, aunque no sé cómo cojones enfocarlos sin caer en otro fundamentalismo: el del camino medio...

En fin, que si por lo menos estas navidades han servido para que tengan ustedes unos días libres, me alegro de todo corazón.
Suyo,


Cayetano Gea Martín


sábado, diciembre 27, 2008

Ideas.


En ocasiones aunque no muy a menudo uno siente la necesidad de pensar, bien porque está solo y no tiene nada que hacer, bien porque mantiene (supuestamente) una conversación que obviamente no mantiene, sino que más bien sostiene porque está dando un uso más profundo a su mollera) y nos encontramos con que hemos tenido una idea. Esta puede ser de naturaleza variable (poética, científica, filosófica...) y puede ser brillante o no, pero no entraré ahora en esos aspectos secundarios de las ideas. La cuestíon principal es que uno cree que esa idea es original, que es la creación de uno mismo y que ha aparecido por primera vez en el vasto Universo, ante lo cual uno puede dejar escapar un pequeño suspiro (¡qué pequeño me siento en este mar de pensadores!) o una leve sonrisa (¡qué grande me siento en este hormiguero de pensadores!). Pero la frustación nos alcanza cuando ese mismo día (ocurre con las ideas en ciencia), unos días después (ocurre con las ideas filosóficas o con otras algo más terrenales como la de organizar una fiesta sorpresa) o años después (ocurre inevitablemente con la literatura) descubrimos que alguien ya había mascado esa idea que nosotros creímos únicamente nuestra. Caben dos modos diversos de enfrentar esta situación: a) frustrarse y dar por sentado que jamás crearemos algo, sino que, como mucho, lo recrearemos o lo redescubriremos, o b) sentirse orgulloso de que una cierta idea nuestra haya ocupado la mente de algún ilustre pensador. Mi recomendación es (seamos optimistas en estos tiempos que corren) optar por esta segunda vía, pero si la situación se repite más de una decena de veces, entonces comenzar a considerar la adopción de la primera vía y de una Colt del 45 bien cargada y sin el seguro puesto.


Y esta breve disgresión se ha originado porque hace unos tres años envié una consulta a la RAE en la que pretendía saber por qué el abecedario tiene el orden que tiene y no otro (por qué la A va delante de la B, la B de la C y así sucesivamente, y no al contrario).

Leyendo hace bien poco "Pensar Clasificar" de Georges Perec, me encuentro con el siguiente pasaje:

"T) El alfabeto:

Varias veces me he preguntado qué lógica había presidido la distribución de las seis vocales y las veinte consonantes en nuestro alfabeto*: ¡por qué primero la A y luego la B, y luego la C, etcétera?


*El alfabeto al que se refiere Perec es, claro, el francés.


De momento he optado por la vía optimista pero guardo la llave de un cajón donde una Colt del 45 con balas y sin seguro aguarda su turno con paciencia...