jueves, febrero 12, 2009

La entiendo


Y ella venga a insistir, venga a querer más, y yo sin poder hacer nada más que temblar, temblar y casi al borde del llanto, cansado, mortalmente cansado, como sólo se puede estar cuando eres viejo. Y yo soy viejo, muy viejo, demasiado para proezas sexuales. Claro que ella también lo es, pero parece que aún tiene energía para rato, que aún le dura el fuelle y las ganas de pasárselo bien. Me resulta patético. Mi padre me dijo, cuando él era ya muy mayor y yo ya un hombre maduro, pero no viejo, que el sexo en la tercera edad puede ser hermoso, que se cambia fuerza y pasión por cariño, por besos, por comprensión en las miradas. Pero esta mujer, esta vieja conocida mía no quiere nada de eso. No para de pegar botes mientras yo cierro los ojos y procuro pasar este suplicio lo antes posible, este via crucis personal e intransferible, quizá el último de estas características en mi gastada vida. Ya no tengo edad para estas cosas. Soy viejo, viejo y feo. Mi piel parece un mapa de carreteras amarillo por el sol, por pasar demasiado tiempo cociéndose a fuego lento en la bandeja trasera del coche. Mi cuerpo es feo, siempre lo fue, y ahora aún más, y mi aliento es pútrido por la carencia de dientes sanos. Me repugna cada vez que veo mi reflejo en el espejo, y por eso procuro no hacerlo, como si fuera un vampiro voluntario. Pero a ella no parece importarle, no. Sigue golpeándome y apremiándome y venga y más y toma, viejo chivo. Me pareció buena idea al principio: volver a ver a una vieja amiga, después de casi treinta años, el tomarme un café y disfrutar de una buena conversación en compañía femenina. Es todo lo que pido. Es todo lo que quiero. Me rejuvenece: me hace recuperar ciertos rescoldos fríos de lo que fui. Cuando sugirió que fuéramos a su apartamento a tomarnos una copa me encandiló la idea de pasar una tarde con una mujer, como en los viejos tiempos. Luego ella comenzó a besarme y en un segundo, no sé cómo, me encontraba desnudo y muerto de vergüenza; un viejo a punto de ser violado por una vieja. Es patético. Ella me resulta patética, pero puedo llegar a entenderla. Incluso ahora, sumido en mi dolor y en mis ganas de llorar, la entiendo. Entiendo las ganas de seguir sintiéndose uno vivo, de engañar a la muerte por unos días más. Porque ella tampoco lo está disfrutando, eso es obvio. Y sé que siente el haberme arrastrado a esta situación. Pero se siente bien al comprobar que aún tiene energía en su gastado cuerpo, que aún puede sentir la vida fluyendo por ella, sabiendo que mientras siga moviéndose, mientras la fuerza vital siga circulando por sus venas, aún no habrá muerto.


Cayetano Gea Martín


domingo, febrero 08, 2009

Hey Lord

Es que es verdad, ¿no? Siempre he pensado que para ser un Dios, el católico resulta algo cutre y deprimente: nunca sonríe y va vestido como una caballero Jedi. Resulta de lo más deprimente y aburrido. Y sus acólitos y ministros no son mejores, qué va: siempre de mala leche y con cara de pocos amigos. ¡Y encima no paran de ladrar órdenes! Creo que se impone la creación de una versión remozada de Dios, a lo Cristo Colega de Dogma. Un Creador más enrollado, más madrileño quizá, con quien poder salir de copas y que se pague unas cuantas. Y luego, los domingos, de cañitas con Él por la Latina o a su casa a fumarnos algo divino... Seguro que ganaba más feligreses...

Cayetano Gea Martín



Hey Lord above:
Why don't your armies ever smile?
Godfather:
Why don't they ever dress in style?
And never share the humor
That you surely have?

Tobias Sammet - The pride of creation


jueves, febrero 05, 2009

In absentia...

Buenas,

Disculpen ustedes la ausencia de nuevas entradas... Desde hace una semana que he pasado a engrosar la lista de los parados y ahora no tengo ordenador en el curro (ni curro, ya puestos)... La putada es que me dejé en dicho ordenador un buen puñado de historias en el disco duro, pero en fin... Mañana espero comprarme un portátil y retomar el blog, ¡palabrita de parado indemnizado!

Besos y abrazos,

Cayetano Gea

jueves, enero 29, 2009

Paladar amargo



La noche tiene el paladar amargo como una puta de saldo;
Sabe a colillas y a inmundo orín de perro en las madrugadas;
Desmenuza instantes con la sucias uñas de pergeñar asaltos,
Que huyen despavoridas al compás de fúnebres campanas.

Pero sabemos que en algún momento brillará en el cielo la luna,
Y vendrá a iluminar nuestros fútiles momentos de lujuria.
Y bajo un tálamo de estrellas ya lejanas de su primigenia cuna,
Mostrarán un argentado espectáculo de rabia y odio y furia.

¡Quemad todas vuestras naves, marchitos hijos de Lucifer!
Que no hay Dios que espíe la más sucia de las masturbaciones,
Ni los íntimos momentos entre un hombre y una mujer,

O cualquier otra variante a la que se entreguen los corazones
Que medran en esta ciudad imposible y aún por nacer,
¡Donde los píos utilizan su esperma para hacer abluciones!





Cayetano Gea Martín



lunes, enero 26, 2009

Diario de un bufón

Lo primero que intenté fue ser más alto que mis padres, poder alzarme sobre sus hombros y mirar el mundo desde una mayor altura y perspectiva. Pronto aprendí que el estar más cerca del suelo no te hace más ciego, si no, a veces, todo lo contrario. Primera lección aún por aprender, me temo.

Después quise follarme a la luna, pero no era el único. En mi desesperación adolescente, que aún hoy recuerdo como un extraño amasijo de granos, bigotillo y semen pretérito, no comprendí que para la muy puta no solamente no era yo un amante más, si no que encima despreciaba mis cortos años y mi inexperiencia en el tema del amor. Hoy, pasadas casi dos décadas, sé que ella tenía razón, aunque me jodiera el tener que admitirlo. En homenaje suyo, me masturbo bajo la luz intensa de la luna llena.

Más tarde, cuando conseguí poseer cierto atisbo de seguridad en mí mismo, me colgué del brazo de la mujer más hermosa que recuerdan mis húmedos sueños. Pero destrozó mi corazón entre sus inexpertas manos, como un niño pequeño jugando con un gato recién nacido, cerrando así a mis espaldas algunas puertas que sé que jamás volverán a abrirse. Quizás.

Y llegaron los tres años perdidos, de musas incoherentes y de intenso aunque fútil descubrimiento sexual. Años de camaradería y de camarero, de cerrar el local y copular encima de la barra. Años huecos que intenté llenar a golpe de pelvis. Deseando algo más, deseando amor, sí, y una relación, sin conseguirlo. Yo creo, y si suena cursi, me la pela, en el poder curativo del amor, en su capacidad de perdonar y de hacerme mejor persona. Pero, ¡alas! Es difícil y fugaz.
Después vino ella, ella, a desordenar mis papeles, a ventilar mis cuartos clausurados con aires de renovación, de esperanza y de maravilloso ensueño fugaz. Fugaz, porque los milagros deben ser breves para causar efecto. Una lavativa para el alma y mi agradecimiento y amor eternos.

¿Y ahora? Ahora me siento cercano a algo grande que quizá nunca llegue. Sonrío, sonrío y no puedo parar de hacerlo y, por primera vez en mi vida, me siento feliz estando solo, sin esperar nada, sin sufrir por la espera. Lo que llegue, llegará, y si no llega, bueno, eso no me va a impedir seguir tirando piedras a los gigantes, ni seguir riéndome ni cantando por la calle aunque los demás me miren como si estuviera loco. Porque en este mundo todos se fuerzan por ser infelices. Y a eso se le llama lucidez. Me da igual. Soy un bufón que, con su actitud, hace felices a los demás y a sí mismo.

Suficiente, ¿no?


Cayetano Gea Martín

miércoles, enero 21, 2009

Joker



There’s always a story behind the ashes,
A sole tale geared up to be born again.
It just needs a killer and a string of flashes,
Utterly minds and a recall which remains.

A man steadying tightly against the wind.
His crazy brain is a grubby black hole
Which shallows everything around him,
Before kill you all, and your fickle hopes.

And agent of chaos, a free hound dog
Without our ethnical and futile applies.
Ready to run, to seek, to destroy you.

He’s going to show you through the fog;
He will annihilate your brainless alibis.
Ready to hunt, to track, to rape you.


“I believe whatever doesn’t kill you simply makes you… stranger.”
Cayetano Gea Martín

lunes, enero 19, 2009

Reseñas literarias

Acabo de releer el último de Mendoza y, como siempre, me quito el sombrero que no tengo ante tamaño escritor. Tiene una de las prosas más rápidas, ágiles e inteligentes que se puede leer hoy en día en español. Y, en mi caso, la más contagiosa, ya que llevo dos semanas largas (sois testigos) que cada vez que escribo me sale el señor Eduardo por todas partes. Es que su peculiar mezcla de buen vocabulario mezclado con cachondeo me parece brillante, siempre me lo ha parecido, desde que conozco al barcelonés.

El libro en cuestión se puede englobar dentro de los humorísticos del autor, tales como Sin noticias de Gurb o El caso de la cripta embrujada. De hecho, el protagonista del libro, el tribuno romano de la orden ecuestre Pomponio Flato podría ser un pariente lejano del protagonista descacharrante de El caso de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras (o mi trilogía favorita de libros).

El libro parte con la idea de ridiculizar a todas las ¿novelas? que con pretensiones ¿históricas? inundan las librerías y las mentes de los lectores menos exigentes. Básicamente, Códigos Da Vinci y semejantes, que van unos cuantos ya. En la historia, Pomponio viaja hasta Nazaret en busca de una fuente milagrosa para poder curar sus problemas intestinales. Al llegar, descubre que se ha cometido un asesinato. La víctima es el hombre más rico de la ciudad y el acusado un carpintero. El hijo de éste, un muchacho llamado Jesús, decide contratar a Pomponio para que esclarezca la verdad, al estar convencido de la inocencia de su padre.

El género es, obviamente, policíaco, aunque entreverado con sátira, novela histórica e incluso hierografía. Merece mucho la pena, aunque sólo sea por pasar un buen rato con un buen libro. Creo que cada vez que me encuentre deprimido voy a leer algo de Mendoza. Un momento, creo que eso es lo que hago ya. Cachis


Cayetano Gea Martín

jueves, enero 15, 2009

Extracto de la conferencia pronunciada por Pierre Menard ante la Asociación de Ovo-adictos de París



El huevo


Queridos amantes y fanáticos del sagrado óvulo gallináceo y sus variantes:

De todos los alimentos, el huevo es el más distintivo. ¿Quién no se ha dejado fascinar alguna vez por sus rotundas formas cual cuerpo de musa neolítica? ¿Quién no ha sentido nunca esa mezcla orgiástica de placer y sufrimiento que se produce al romper el cascarón contra el plato? ¿Quién no se ha sentido tentado jamás de meterse entre pecho y espalda ocho o nueve huevos de una sentada?

El huevo no es un alimento, es una forma sagrada que se venera en todas las culturas conocidas, desde los impávidos islandeses a los desecados bosquimanos. ¿Qué dios puede jactarse de lo mismo? ¿Y quién no se olvida de la muerte cuando ingiere cual néctar divino clara y yema a la par en una pantagruélica tortilla de doce huevos?

Queridos ovo-adictos; quisiera exponer cinco argumentos que sirvieran para terminar de convencer a los indoctos que aún no forman parte de nuestra noble y ovalada sociedad. Helas aquí:

1. ¿Qué otro alimento proporciona tamaña calidad de nutrientes beneficiosos para el cuerpo humano? Bien es sabido que un huevo medio de gallina europea proporciona proteínas, glúcidos y lípidos en dadivosas cantidades; amén de vitamina A, B1, B2, B6, C, PP, hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio y sodio. ¡Chupaos ésta, alimentos de segunda!

2. ¿Qué otro alimento puede ser preparado de tantas y variadas maneras, lo que sin duda contribuye a su óptimo disfrute? Fritos, a la plancha, en forma de mil diferentes tortillas, desde la francesa a la española, pasando por la tamagoyaki japonesa, revueltos para que yema y clara se coagulen mágicamente juntas, escalfados, a la cazuela, deshidratados, en salmuera, encurtidos, fertilizados ¡o incluso, y por qué no, crudos! ¡Uno nunca se aburre con un huevo!

3. ¿Qué otro alimento admite tantos ingredientes a su lado? ¡Piensen en ello! Devánense los sesos pensando en las infinitas recetas que pueden y, qué coño, deben incluir huevos. Desde la sagrada e ibera tortilla de patatas, hasta la de verduras, como masa de suflés y jugosos bizcochos, para elaborar exóticos panqueques y quiches. ¿Qué decir de la pasta al huevo? ¿Y los postres? Me tiemblan las piernas de la excitación enfermiza que me posee cuando pienso en todos aquellos que llevan huevo, como el merengue o el tocino de cielo, ¡el único postre que pone al ser humano en contacto directo con Dios! ¡Incluso los sabios y dipsómanos holandeses lo beben como ponche en su delicioso advocaat!

4. ¿Qué otro alimento puede ser encontrado en tantas especies animales distintas? Desde la noble y bendita gallina común (que los dioses guíen siempre sus cluecos pasos) hasta el enorme huevo de avestruz, pasando por los diminutos, pero tan plenos de sabor que me hacen mojar las enaguas, huevos de codorniz y de perdiz. También se pueden comer y están cojonudos los de pato, pavo, ñandú, iguana, tortuga y esturión. Sí, señores, no olvidemos que el caviar también es ¡un huevo!

5. ¿Qué otro alimento de origen animal es capaz de hacer que los enfermizos vegetarianos tengan que añadirlo a su parca nutrición de querer seguir vivos éstos?

Por todas estas características, les conmino, señores y señoras de la A.O.P., a que alcemos muy alto nuestras voces para que los estultos nos oigan allende los mares, a que utilicemos nuestro intelecto superior gracias al consumo masivo de acetilcolina para hacer llegar nuestro mensaje a todos los pueblos de la tierra: ¡Consuman huevos, mamones!

Me adhiero totalmente a la postura de nuestro queridísimo presidente electo, Monsieur Géant Oeuf, de convocar con carácter de urgencia una reunión en la cual pidamos al grueso de los países europeos que se obligue a todos los ciudadanos a consumir un mínimo de dos huevos de gallina diarios, o su equivalente en otras especies. Todos nosotros creemos firmemente en el increíble beneficio que supondría para el desarrollo de la humanidad.

¡Llega la ovolución!



Monseur Pierre Menard


Traducción: Cayetano Gea Martín


lunes, enero 12, 2009

Autobuses… en direcciones opuestas… ¿o la misma?


¡Válgame el cielo y válgame el peso atómico del cloro! ¿Habéis visto los autobuses esos que llevan un cartelito con la leyenda “Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”? ¿Y su consiguiente réplica “Dios existe. Disfruta de la vida con Cristo”?

Vale.
Esto me sirve de excusa para exponer algo que llevo toda mi pecadora vida opinando: me dan igual los de un lado como los de otro. Quiero decir, ¿quién coño puede afirmar una cosa o negarla? Bueno, el cartel nihilista por lo menos avisa que “probablemente”, es decir, no lo niega categóricamente.


Pero vamos al meollo, para mí, del asunto, Dejen ustedes de lado sus creencias o no creencias particulares y hagan un ejercicio a lo Descartes. ¿Qué intención persiguen ambas religiones? Hombre, aquellos que proclaman a voces la existencia de Dios, creo que sus razones, las terrenales, ya son conocidas. Básicamente, se trata de eliminar el libre albedrío para crear individuos zombies que no protesten cuando les extirpen el cerebro y pongan en su lugar un folleto de los testigos de Jehová, de esos que aparecen idílicas visiones del paraíso con leones retozando con niños sin comérselos. Es decir, lavar el cerebro y aumentar la clientela. Y más cosas de esas que a los rojos nos gusta decir en contra de la malvada iglesia católica, ¡uhhh! Qué bueno es tener siempre un enemigo a mano, ¿verdad?


Ahora bien, como soy un escéptico que te cagas, me pregunto: ¿por qué lo otro, es decir, por qué intentar convencer a la gente de lo contrario? Es decir, no creo en Dios, pero no hago campaña de ello. La verdad es que lo que la gente quiera creer me la trae al pairo. Entonces, ¿por qué intentar convences a la gente de ello? ¿Es que acaso es algo pernicioso el creer en Dios? ¿Me dejarían de hablar unos cuantos si me convirtiera al catolicismo? Mmm… Bien pensado, incluso puede ser una ventaja, pero divago, perdónenme.


He conocido muchos ateos en mi vida que defienden su ateísmo de una forma tan radical o más que monseñor Rouco lanzando espumarajos cuando alguien le susurra al oído “matrimonio gay”. Supongo que será igual que otros ámbitos. Prefiero mil veces tener una discusión política con mi amigo Antonio (el cual, entre otras cosas, es Guardia Civil y de derechas) antes que con algunos veteranos comunistas de mi partido, de esos de barba enorme y cerebro pequeño. Vamos, que se cagan en los fachas y resulta que son tan fachas como los fachas.


Ironías de la vida, vaya.


Por eso me está saliendo un artículo tan poco… fino, dejémoslo allí. Estoy harto de ustedes (no me refiero a ustedes, los que leen estos desvaríos, Zeus me libre, si no al grueso de la población, ya sabéis, ellos). Harto ya de los que defienden un credo o un estilo de vida a capa y espada porque en su puta vida se han molestado de


a) Conocer
b) Respetar
c) Contrastar

Y por eso les va como les va, y por eso pueden afirmar a grito pelado que los maricas son unos enfermos, que los curas son unos pervertidos sexuales, que las mujeres son inferiores a los hombres, que los creyentes son una panda de ignorantes, que los inmigrantes vienen a España a robar, que los policías son malos, que como aquí no se come ni se vive en ningún otro lugar, etc., etc., etc.; un, me temo, eterno etc.


Hartito me tenéis.


Cayetano Gea Martín


jueves, enero 08, 2009

El mismo poema

Cacé el bolígrafo al vuelo,
Más obligación que placer;
Sé que escribir es un deber:
¡Ciego y triste consuelo!

Pero hoy, para no variar,
Surgen los mismos temas
Que vierto en mis poemas.
¡Cruel destino circular!

Así que, me niego en firme
A siempre lo mismo escribir.
Harto estoy ya de repetir
Sin parar, lo que sigue:

Malos sonetos
De chochos ancianos,
Con niños de la mano.

Feos caretos,
Y siempre Madrid,
Recuerdo sutil.

Blancos baretos
De cruel experiencia.
Y Dios y la ciencia.

Flores y setos,
Inútil equipaje
Y ropa de encaje.

Torpes cuartetos,
Ataques verbales,
Sexo a raudales.

Licor Amaretto,
(Frikismos varios).
Humor de urinario.

Pinocho y Gepetto,
Infancia perdida,
Tierras prometidas.

La Maga y Loreto,
Luces y sombras:
Mágica alfombra.

Niñatos del Metro,
Despojos mortales.
La vida y sus males.

Reyes y cetros,
Golpes de estado.
Hoy y el pasado.

Vintage y retro.
Barrio pintoresco,
Tul con arabescos.

Nórdico espectro.
El sur en la sangre.
Bosques y carne.

Y en fin,
Resumiendo,
No son mil
Desvaríos,
Apenas vendo
Treinta y seis
De los míos
Cayetano Gea Martín

viernes, enero 02, 2009

El hígado pincha y las nubes se levantan...

En este año nuevo igual que el anterior, me doy cuenta de que cada vez tiene menos de especial para mí las nimias medidas temporales que creamos a base de calendario juliano... La vida se convierte en una mera sucesión de días y de noches, que, al fin y al cabo, es lo lógico y lo normal.

Desde mi refugio antinuclear, veo a Homer Simpson y a Peter Griffin saludarme y pedirme que abra una Budwaiser y una bolsa de patatas fritas y me una a ellos. No sé, quizá este año recaiga en la estulticia capitalista... Ya veremos. Me prometí que volvería a hacer ejercicio y que dejaría de darle al frasco con tanta frecuencia. Ya no hay excusas. Me encuentro más o menos bien después de mi debacle sentimental y no tengo motivos para seguir autodestruyéndome ("en plan destroyer", Brainy y Elías dixit).

Ya casi no tengo sombra si me pongo de perfil, y se me está poniendo un color de cara sabinero-crápula que no es normal. ¡Y encima así ligo más, maldita sea! Me tiré cuatro años (hace ya) fuertote y guapete y no me comí un colín. En este Madrid canallesco, cuanto más crepuscular, más follas. No lo entiendo muy bien... Será el tipo de público que ronda los bares y que demanda eso...

De momento, comentarles que tengo que escribir un amplio artículo sobre los fundamentalismos, tanto de un palo como de otro, aunque no sé cómo cojones enfocarlos sin caer en otro fundamentalismo: el del camino medio...

En fin, que si por lo menos estas navidades han servido para que tengan ustedes unos días libres, me alegro de todo corazón.
Suyo,


Cayetano Gea Martín


sábado, diciembre 27, 2008

Ideas.


En ocasiones aunque no muy a menudo uno siente la necesidad de pensar, bien porque está solo y no tiene nada que hacer, bien porque mantiene (supuestamente) una conversación que obviamente no mantiene, sino que más bien sostiene porque está dando un uso más profundo a su mollera) y nos encontramos con que hemos tenido una idea. Esta puede ser de naturaleza variable (poética, científica, filosófica...) y puede ser brillante o no, pero no entraré ahora en esos aspectos secundarios de las ideas. La cuestíon principal es que uno cree que esa idea es original, que es la creación de uno mismo y que ha aparecido por primera vez en el vasto Universo, ante lo cual uno puede dejar escapar un pequeño suspiro (¡qué pequeño me siento en este mar de pensadores!) o una leve sonrisa (¡qué grande me siento en este hormiguero de pensadores!). Pero la frustación nos alcanza cuando ese mismo día (ocurre con las ideas en ciencia), unos días después (ocurre con las ideas filosóficas o con otras algo más terrenales como la de organizar una fiesta sorpresa) o años después (ocurre inevitablemente con la literatura) descubrimos que alguien ya había mascado esa idea que nosotros creímos únicamente nuestra. Caben dos modos diversos de enfrentar esta situación: a) frustrarse y dar por sentado que jamás crearemos algo, sino que, como mucho, lo recrearemos o lo redescubriremos, o b) sentirse orgulloso de que una cierta idea nuestra haya ocupado la mente de algún ilustre pensador. Mi recomendación es (seamos optimistas en estos tiempos que corren) optar por esta segunda vía, pero si la situación se repite más de una decena de veces, entonces comenzar a considerar la adopción de la primera vía y de una Colt del 45 bien cargada y sin el seguro puesto.


Y esta breve disgresión se ha originado porque hace unos tres años envié una consulta a la RAE en la que pretendía saber por qué el abecedario tiene el orden que tiene y no otro (por qué la A va delante de la B, la B de la C y así sucesivamente, y no al contrario).

Leyendo hace bien poco "Pensar Clasificar" de Georges Perec, me encuentro con el siguiente pasaje:

"T) El alfabeto:

Varias veces me he preguntado qué lógica había presidido la distribución de las seis vocales y las veinte consonantes en nuestro alfabeto*: ¡por qué primero la A y luego la B, y luego la C, etcétera?


*El alfabeto al que se refiere Perec es, claro, el francés.


De momento he optado por la vía optimista pero guardo la llave de un cajón donde una Colt del 45 con balas y sin seguro aguarda su turno con paciencia...

lunes, diciembre 22, 2008

Increíble pero cierto

- ¿Quién te ha pedido tu opinión? Eres un poco metomentodo y cansino, ¿no?.

- Esos labios deben ser la tentación de todo Malasaña, si es que la mala ostia que tienes no aleja a todos los tíos, claro.

- Mejor, cuantos menos moscones tenga a mi alrededor, más tranquila estaré.

- Siempre me ha parecido muy irónico el hecho que de las tías salgáis de copas por bares de ligoteo y que luego os extrañe cuando alguien os entre.

- Es que no salimos de la manera que lo hacéis vosotros, chato. A mí lo que más me gusta es poder bailar algo de pachanga en algún garito con mis amigas sin que venga el típico plasta a dar por culo.

- Ya, sobre todo porque suelen ser feos y gordos, no te jode. Me encanta cómo se os llena la boca diciendo que somos unos superficiales todos los tíos. Seguro que si os entrara Brad Pitt no os quejaríais, ¿eh?

- Pues claro, qué pregunta más imbécil, mira éste.

- No, lo digo porque no sois nada superficiales, ¿no? Entonces, por muy guapo, famoso y rico que sea un tío, no debería importar. Claro, siempre salís con tíos bajitos y pobres pero con un corazón de oro. Ah, no, que a esos los utilizáis como amigo-pañuelo al que contarle vuestras desgracias y para que os acerque con el coche a casa.

- No, claro, no como vosotros, que nunca os fijáis en lo exterior, ¿a que no?

- Claro que lo hacemos. Y lo decimos. No vamos de dignos por la vida como hacéis vosotras, morritos.

- Como me vuelvas a llamar eso te vas a ganar una ostia.

- Eso, aprovecha, que yo no puedo denunciarte a ti.

- Serás capullo.

- Y ahora violencia verbal.

- No estaría mal que los tíos probaseis algo de vuestra propia medicina después de milenios de dominación, ¿no?

- Eso es como justificar a Fidel Castro porque el que había antes era peor que él.

- Tú eres muy tonto, chaval.

- Oh, otro insulto, no sé si podré soportarlo.

- La que me estás montando sólo porque no me he liado contigo.

- Hazlo, y así no te daré más el coñazo.

- Menuda técnica de ligar. Mira que me han entrado de forma patética, pero la tuya se lleva la palma.

- Es el estilo de este bar. Por cierto, ¿te he dicho que soy amigo de los camareros?

- ¿Sí? Pues preséntame al rubio, anda.

- Creo que tengo más posibilidades de ligármelo yo que tú.

- Ya, seguro. No falla, ¿no? Si está bueno, es gay.

- No necesariamente. Yo estoy que me salgo y no tengo pluma.

- Que te sales, tú, no. Son tus michelines los que se salen. Deja de meter tripa. ¿No os han dicho nunca que siempre resulta obvio para nosotras? Te vas a asfixiar, gordi.

- Eres una idiota.

- ¿Perdón?

- Que eres una idiota.

- Y tú un capullo, no te jode.

- Perra.

- Marica gordo.

- Zorra.

- Machito de mierda.

- Guapa.

- ¿Follamos?


Cayetano Gea Martín

jueves, diciembre 18, 2008

Reflexiones besugas (II)




· ¿El pez más sabio? El salomón.


· ¿A dónde iría un ciego si pudiera ver? A Siveria.


· Dícese del soldado que sabe comportarse en las fiestas: partisano.


· Famoso cantante flamenco africano: Camerún de la Isla.


· ¿Qué café toman los que han pasado por la cárcel? Café ex preso.


· Un judío errante es uno que no para de equivocarse.


· ¿Único país del mundo done los negros trabajan? Sudán.



José Luis y Cayetano


miércoles, diciembre 17, 2008

Venganza

El viejo ha vuelto, como cada año, como siempre. Y como siempre, nada para mí y todo para los demás. Pero hoy he decidido pasar a la acción.

Salgo a su encuentro y él me mira con aires de superioridad. Supondrá que un niño de seis años no entraña ningún peligro. Craso error. Golpeo sus testículos con el bate de mi hermano mayor. El viejo cae al suelo y yo le asfixio con su abrigo.

Después salgo a la calle, subo a la azotea y los veo. Allí están. Monto en el trineo y me las piro de allí.


Cayetano Gea Martín

martes, diciembre 16, 2008

I'm back!

And safe and sound!

Cheers

Kay

jueves, diciembre 04, 2008

Auf Wiedersehen!




Os dejo por un lapso de diez días mientras descanso en la fría-pero-con-gente-de-cálido-corazón Viena.


Anda que... Dos amos tiene la página y los dos fuera...


¡Os veo (y leo a la vuelta!)


Küsse!!!


Cayetano Gea Martín
PD: La fotográfia horrible es de Halloween... No sé quién ese ese jebi pasado que sale en ella... Cualquier parecido con la realidad es una mera desgracia...
Kay

lunes, diciembre 01, 2008

¡Cagontó!

El castellano, o el español, como gusten ustedes, es el idioma occidental con mayor número de palabrotas y expresiones malsonantes. Es curioso que en una sociedad de tradición católica (esa religión que no nos cansamos de crucificar en la actualidad sin ser del todo conscientes de lo que hacemos, pero eso es tema para otro día), tengamos ciertas expresiones que a la mayoría de los angloparlantes, cuyas respectivas religiones se supone que son más abiertas que la de aquí, se escandalizan al traducírselas literalmente. Si ya “me cago en Dios” suena mal, “me cago en Dios y en su puta madre” añade una fuerza tremenda a la expresión. En nuestro sufrido idioma, cuanto más largas sean las frases y más palabrotas contengan, mejor. Véase el didáctico caso de los bonaerenses y su increíble pero cierta: “Por qué no te vas un poco a la reputa que te remil parió?” O el castizo (y nunca suficientemente alabado) “me cago en la ostia puta”, es decir, defeco en el cuerpo en forma de oblea sosa de Cristo, que no sólo no es sagrada, si no que además ejerce la prostitución galletil.

Y es que si nos ponemos a analizar tamañas perlas del lenguaje una por una podremos hacernos una idea de las lindezas que a veces eructamos por estas nuestras bocas iberas y/o hispanas sin control.

Para solaz y aprendizaje de aquellos que no sean de aquí (y para risas de los paisanos), ahí va mi “Top Ten” (esto hay que pronunciarlo con acento yanqui) de las peores palabrotas y expresiones que, creo, poseemos. Las he colocado en orden creciente de intensidad, así que la número diez es el acabóse (seguro que Pedro y algún que otro se imagina ya cuál puede ser) Perdónenme dos cosas: la primera, que sean locales y oriundas de Madrid en su mayoría. La segunda, la tamaña grosería que están ustedes a punto de leer. Si son de estómago sensible, no sigan. Luego no se me quejen, ¡cojones!


1. Tiene un culo como para mojar pan. Frase mágica que aúna el sexo con la gastronomía.

2. Me cago en la puta de oros. Esta expresión cañí se lleva estudiando siglos. Los expertos aún no han podido descifrarla. La única tesis existente dice que se la puta de oros es la reina de oros de la baraja, dado que hay otra expresión similar, esa de “me cago en el rey de bastos”. Como se puede apreciar, en este país nos cagamos en muchas cosas, pero ni en las espadas ni en las copas. Eso sí, que somos bizarros, pero gentiles.

3. Eres más maricón que un palomo cojo. Como no, en esta patria pequeña nuestra, siempre nos ha encantado zaherir a los homosexuales. Es casi un deporte nacional, de ahí la proliferación infinita de adjetivos (des)calificativos hacia este colectivo: marica, maricón, bujarra, loca, come nabos, folla culos, sarasa, sodomita, pierde aceite, afeminado, mariposa, sáfico, plumas, amanerado, reina, locaza, joto, trolo, leandro, etc, etc, etc… Una vez más se demuestra que, la riqueza léxica del castellano es inabarcable… pero sólo para descalificar, claro. No te jode.

4. Que te folle un pez. Es decir, la zoofilia en el idioma. No contentos con desearnos continuamente roturas anales, encima queremos que las perpetren inocentes osteictios.

5. Eres más puta que las gallinas. De nuevo, vemos como el castellano es un idioma netamente rural. Los ejecutivos y niños pera de la Castellana, que no han visto el campo más que en documentales, dicen esta frase, como mínimo, una vez al año. Y pobre animal, tan sufrido y despreciado.

6. (Sustantivo) es la polla. Frase muy recurrente que viene a significar que apreciamos algo. Por ejemplo, “este helado es la polla” o “la nueva película de Garci es la polla”. Como se puede apreciar, por regla general, las palabrotas que hacen referencia a partes pudendas masculinas suelen utilizarse para cosas positivas. Manda cojones.

7. (Sustantivo) es un coñazo. Básicamente, lo contrario que la expresión anterior. Nada que ver con una vagina desfondada. Como se puede apreciar, por regla general, las palabrotas que hacen referencia a partes pudendas femeninas suelen utilizarse para cosas positivas. Creo que acabo de tener un dejà vu. Mola teta.

8. Vete a tomar por el puto culo. Hilarante, y siempre efectiva. El adjetivo “puto” dota a las expresiones de mayor sonoridad y efectividad en la transmisión del mensaje, de ahí su compulsivo uso en el castellano.

9. Lefa. Posiblemente, la palabra más fea del castellano junto con “retrete” y “esperanzaguirre”. Mira que suena mal… Viene a significar en castizo “semen”. Cualquier combinación que se haga con esta palabra provoca frases horribles capaces de sacar los colores a un rudo estibador. En argentino se dice “huasca”, palabra que, curiosamente, significa “estado etílico” en Perú. Qué cosas, ¿eh? La polla.

… Y llegamos a la última… Horripilante…

10. Follar(te) la boca. No existe expresión más tremenda en idioma alguno humano ni en planetas por descubrir. Expresiones como “te voy a follar la boca”, o “a mí lo que me mola es follarme una boca” son, afortunadamente, no demasiado comunes, pero si se pasea por Malasaña y alrededores un sábado de madrugada no es descartable el poder oírlas. Significa introducir el pene dentro de cavidad bucal, es decir, una mamada, ridiela. Pero se diferencia de ésta en la… violencia de su ejecución y/o movimientos pélvicos mientras se engancha uno de las orejas del mamador o mamadora. Ejem.


Y no tengo nada más que añadir… Salvo que espero que sirva de ejemplo para aquellos que aún piensen que el nuestro es un idioma culto y refinado. En fin… Como decía mi abuelo mascando tabaco y calándose la boina a rosca: “Pa catedral Florencia y pa puta la Fulgencia”. Pos eso.


Cayetano Gea Martín

jueves, noviembre 27, 2008

Misere Carni

El cielo es un hervidero de voces, voces más oscuras que la impenetrable fortaleza de nubes, y mucho más temibles. Él camina sin prisa, sintiendo cómo crece dentro de él como el cáncer la sensación de calma que poseen aquellos que saben que su destino es definitivo, firme hacia la marabunta.
Se va a entregar a ella, oh, sí.

Miradle bien.

Ved cómo sus ojos negros contemplan aquella porción de tierra y de gente, de savia hueca que denota su final.

“Cualquier porción equivale al final”, piensa entristecido ante la simplicidad del cosmos.

Saca de su zurrón el libro de notas, mil páginas llenas hasta los márgenes de anotaciones, de reflexiones profundas acerca de todo y de todos los que en su vida le provocaron respeto, admiración; reales o fantásticos, vivos o muertos. Su vida entera está compelida sin sentido ni dirección en aquel libro. “Y al final, ¿para qué?”, piensa tristemente, y se sienta en la arena.

Piensa que no hay alternativa posible, y que es inevitable el morir a manos del ruido y la furia de sus futuros verdugos, los cuales le miran desde lo alto de la colina, donde reposa en mortal silencio el cadalso, preguntándose por qué su víctima se ha sentado. -¡Sólo me llevará un minuto; aguardad unos instantes, bastardos!, -les grita.

Y así es.

Sus manos, que aún son jóvenes, excavan un pequeño agujero en la arena fina de extraña tonalidad ambarina. Deposita el libro en el hoyo, extrae un mechero de sus raídos pantalones vaqueros y le prende fuego. El libro arde con ganas, como la hacen las cosas que desean desaparecer para siempre, las que se hastían del mundo y no se apenan por dejarlo todo atrás. Y mientras ve a su vida morir a sus pies, una sensación de maldita libertad recorre su médula ósea.
Queste misere carni e tu le spoglia.
Y las pavesas revolotean a su lado, llenando el espacio circundante de una miríada de cenizas volátiles. Prosas, versos, dramas y ensayos crean una película carbonizada sobre su cabeza y torso. Quizá por la sangre andaluza que recorre sus venas, dos versos del Romancero Gitano se depositan en su corteza frontal. La rueda de Dharma sigue girando, a su pesar.
“Una escena demasiado bucólica y obvia como para satisfacerme”, piensa él con el desengaño frío de su alma recientemente calcinada. “Bueno, ya ha muerto lo mejor de mí. Vamos a por el resto”.
La muchedumbre alza palos y antorchas en señal de condena o de saludo, quién sabe. Él inclina su sombrero de ala ancha y les dedica, extendiendo el dedo corazón, el gesto universal de que desea que se vayan a tomar por el culo.

La multitud ruge de indignada expectación. Él llega a su altura y les planta cara con el rostro desafiante vuelto hacia las nubes negras que se reflejan en el fondo de sus ojos. Ellos le agarran del pelo, la camisa, las orejas, el cuello, las piernas y los brazos. Los golpes, los mordiscos y los escupitajos se suceden con furia. Desaparece envuelto en la masa de cuerpos rabiosos que revolotean a su alrededor intentando alcanzar un pedazo de él.

“Debe existir algún tipo de orden en este caos”, reflexiona al ver que ha llegado vivo hasta el cadalso: un enorme tronco de árbol en el cual le atan. No quiere pensar en las heridas ni el lacerante dolor que surge de ellas. Prefiere mirar con el ojo que le resta hacia el cielo de impenetrables cúmulos.

El otro globo ocular yace ciego sobre su mejilla izquierda.

Empapada de calor.

Una figura se alza sobre él, una sombra que tapa su visión. Una especie de sumo sacerdote de los réprobos, de los idiotas que han destrozado su cuerpo. El sacerdote le escupe algo pútrido y amarillo que se cuela en el hueco del ojo. -Buena puntería,- dice él con la voz quebrada. El sacerdote se da la vuelta para encararse con el público expectante. Los mira durante un minuto para luego decirles: -¡Hermanos, quien no esté libre de culpa, que tire la primera piedra!
Un océano de brazos se alza sosteniendo en lo alto de cada mano una piedra de cantos afilados. Mientras ve las piedras volando hacia él, lloviéndole en azarosa formación, piensa en lo absurdo de su final, en lo vano e inútil de su vida. Piensa en los años perdidos intentando romper la rueda, en los miles de libros leídos y en las mujeres holladas como tierra santa. La respuesta, sabe ahora, estuvo siempre en el cielo negro encima de su cabeza. Lo observa por última vez. Un rayo de sol atraviesa furtivo la compacta masa de nubes.

Sus pupilas se expanden.
Lo entiende todo.

Lo alcanza todo.

Él es todo.

Muere.








Cayetano Gea Martín

viernes, noviembre 21, 2008

Reflexiones besugas (I)






Planeta donde los culos no paran de hablar: Mundanal Ruido.


País de los poetas: Rimanía.


¿De dónde vienen los nazis? Del Planetario.


País donde la gente está loca por la cerveza: Ale-manía.


¿Cómo se dice “cuatro ladrillos” en inglés? Tetra-Brick.


Abuela vasca con un ojo para cada lado: Vizcaya.


Península de los tontos del culo: Anotolai.





Cayetano - José Luis

jueves, noviembre 20, 2008

The Gunslinger


Chapter One - John
Everybody looked at the door when the gunslinger entered in the saloon. Their eyes, snooping and blind because of the fire water, followed his way until the bench in front of the slab, where Wesley sat down. They knew who he was, as certainly every men, women and child in Texas. The only difference was if they admired him or if they desired to see him hang on the top of a tree.

Wesley felt their eyes on his neck, but he didn’t care a shit about it. He had other priorities in mind. He made a sign to the bar tender to achieve then first one of them.

“Whiskey”, he said with a throat dry as a bone because the desert heat.

Louis, the waiter, a well-built man on his fifties, gulp down spit and with a trembling voice warned to the living legend facing him: “We only have the home-made one, and I wouldn’t drink it, I tell ya”.

“It is not to drink, amigo”, said the gunfighter, “Keep the bottle here, if you’re so kind”. Louis did it and went back to dry glasses with a filthy cloth.

Slowly, because of the pain he felt and for precaution, Wesley started to give up his waistcoat. A Walker Colt with sandal wood’s butt appeared. Every single eye was wide open. Dry blood drew a crimson orchid on the white shirt. The gunslinger was sweating plenty. It was just two hours ago when that damned mestizo shouted him.

Everyone there will remember from a long time how Wesley spilled half bottle in the open wound without crying out or even groaning. Everyone will remember except Hickoc, of course. Marshal Wild Hill Hickoc stayed sitting down, cool, apparently playing a solitaire.

Walking firm but exhausted, Wesley went to the slab again. “Please, tell me how much I owe you, amigo”, he asked Louis.

“Err… nothing”, hesitated him, “house courtesy”.

“Ah, yes”, grumbled Wesley, “the famous Abilene hospitality”.

“God bless thee”, said Hickoc, “if you allow me a toast for it”.

“Be my guess”, answered Wesley.

“Well, well. Look, people, who has come to our beloved and peaceful town looking for troubles”, said Hickoc walking to the slab. “The famous John Wesley Hardin”.

“I’m sorry, but I’m not looking for any kind of troubles; neither Abilene is a pacific town”, answered the gunslinger with calm.

“Don’t you like our gorgeous place, John?”, asked the marshal now really close to him.

“I’ve seen so many sin cities, but I think Abilene can beat them up”, replied Wesley.
“Oh, I really regret that you have such opinion about our splendid town”, said Hickoc sardonic. “All of us feel really sad about it”.

“I don’t care a buffalo shit about their belief. Neither yours, Wild Hill Hickoc”.
“So, you know who I am, don’t you?”

“I met you when you were merely a stagecoach rider. And, look at you now! A marshal! Congratulations”.

“Thanks. Yeah, that’s what I am. And as a marshal, I have the mission to avoid that outlaws and bloody gunfighters as you come to mi home to fuck up. That’s why I must require your gun, John. Weapons are not allowed in Abilene… except mines, for sure”.

Wesley’s face contracted with visible disgusting. He wasn’t able even to talk in his usual way. “I won’t… I won’t give my gun to a filthy Baptist coyote as you. If you want it, come for it, if you have enough guts”.

Hickoc was shocked, trembling with fury and anger. His face started to be red and his eyes were on fire. Slowly, his right hand went to its side. Wesley’s right hand repeated the same operation too. Louis, with caution, decided that maybe could be safely to stay in the floor behind the slab. Everybody trembling with expectation. That was the calm before the storm, or they believed so at last.

“I’m only gonna tell you one more time”, said the marshal. “Gimme your weapon or get fuck out of my town”.

“Then, you must come to take it”, answered Wesley, extended his revolver to Hickoc. “Come on, just take it”.

The marshal hesitated. He had heard about John’s damning speed too. He watched the apparently quiet and peaceful Wesley’s face and his serious mouth barely hidden beneath the brown and bulky southern-style moustache. His arm still stretched, offering the gun to Hickoc. The outlaw had grabbed the weapon only for the canyon, his fingers two inches far away the trigger. It was impossible he can shoot him. Absolutely impossible. But he doesn’t like the situation. He doesn’t like it at all. But he doesn’t like even more to be a coward in front of everybody there. In this side of the world, every single scabby dog can see when its leader has floppy legs. And takes advantage of it.

Quickly, Hickoc targeted Wesley’s face. “Put the gun on the slab y get away from it, John”, ordered him in a severe tone that, he hoped so, must make clear who wears the pants in Abilene.
“No”, said Wesley. “I already told you. If you want it, you may come for it”.

“Gimme that fucking weapon, John!”, cried Hickoc.

“I said my last word”, answered the gunslinger, very smoothly.

“Gimme it or I blow your damned head up!

“Go on, then”.

Desperately, Hickoc aimed firmly to the gunslinger’s head. His forefinger was trembling on the trigger. Wesley opened his eyes suddenly. It was then, when he did his movement.
Decades after, people for Abilene would still be talking about it. The gunslinger’s Walter Colt moved so fast that looked like it turns by itself. Nobody known ever how could be possible. Nobody saw his fingers made rolling the weapon. Merely, Wesley had the gun taken with his fingers, and half a second later, it spun and he shot. The bullet ruined marshal’s chest. He bit the dust already death, with a surprise expression on his face that he gave it with him to hell.
Cayetano Gea Martín

martes, noviembre 18, 2008

Frase mítica.

-Putos gafapasta. Les odio a muerte.
Escuchado en Fnac Callao a un tipo que pasaba.
Qué gusto volver a casa y escuchar perlitas de estas. Ya lo echaba de menos, ya. Y que conste que no lo digo en tono irónico, que me eché unas risas.

viernes, noviembre 14, 2008

De seminario de izquierdas

Este fin de semana me toca desaparecer de Madrid y dejarme los cuernos en Rivas en la Asamblea Federal de IU... Nunca pensé que acabaría militando, la verdad, pero lo cierto es que (y no es ninguna obviedad) es útil sentirse útil. ¡Decidí quejarme menos de la mierda de mundo que nos rodea y pasar a la acción!

Así que, ya saben ustedes, si se pasan y me ven, se les invitará a una caña solidaria...

Buen finde a todas y todos.

Cayetano Gea Martín

miércoles, noviembre 12, 2008

Hasta los eggs

Como hoy no paro de currar después de pasarme los dos últimos días en la cama jodido del estómago, vengo con ganas de movida...


Así que, triple dosis de Cayetano (horreur): un poema de esos míos destructivos, una canción de Mamá Ladilla y una paginita del genial Elreydespaña... ¡Agur!



Masticando bilis


¿Alguien me presta un cuchillo

Para degollar a quien más quiero?

Violaré con mis dientes su brillo,

Paceré mi pecado en su lucero.


¿Alguien tiene hambre de carne al por mayor,

De bilis negra, de medallas, de podios?

Porque ahora tengo tanto asqueroso amor

Que dar, que parece eterno odio.


¿Alguien sigue frenéticamente mamando

Del falo sagrado de vuestro Dios?

¿De la carne de su carne enhiesta?


Mientras yo, imbécil, sigo masticando

Al amparo de la luna del adiós

Los restos podridos de mi vergüenza.


Cayetano Gea Martín



Mamá Ladilla - Cosas que joden





Elreydespaña - Definición de Poppy Girl


viernes, noviembre 07, 2008

Elrich

Me ha encantado... Refleja exactamente lo que pienso


¡Buen fin de semana y que los hados os sean propicios!


Besos,

Cayetano


martes, noviembre 04, 2008

With all of you


Sexual toys
Slips with dildos
Seek & enjoy
Hell on limbo




Warm in the lust
Breast & nipples
Before we're dust


Without mend
Ritual is nigh
So much to loose




I want to spend
The hottest night
With all of you




Cayetano Gea Martín




martes, octubre 28, 2008

Añoranza (II)


MixwitMixwit make a mixtapeMixwit mixtapes




¿Os acordáis de las cintas de casette? Esta es una cinta virtual que podéis crear en www.mixwit.com. Tienen una base de datos de canciones que no está mal y se pueden elegir bastantes modelos diferentes (e incluir imágenes si se es muy creativo y se aburre uno un poco). Todavía me acuerdo de cuando tenía que rebobinar la cinta con un boli porque ya no le quedaban pilas al walkman o de cuando se enganchaban en los cabezales y se te llevaban los diablos porque sabía que aquello ya no sería lo mismo.
Hala, a crearos la vuestra.

lunes, octubre 27, 2008

Letras en el rostro

Leyendo estos días The Black Book (El Libro Negro) de Orhan Pamuk, he tropezado con un concepto que me ha resultado muy interesante. En el libro, el protagonista, descubre una antigua tradición sufí sobre la composición de la realidad mediante combinaciones de letras. Voy a ver si soy capaz de explicarlo con mis propias palabras (no tengo el libro a mano ni Internet, así que tendré que hacerlo a pelo):

En el año 1.928, el alfabeto árabe fue remplazado en Turquía por el latino, en lo que se vino a llamar la revolución de las palabras (o algo parecido). Con ello se perdió buena parte de la tradición escrita turca sufí, de la antigua Anatolia, sobre todo en lo tocante al concepto del que quiero hablar aquí.


La idea en cuestión explica cómo los rostros de las personas están formados por letras árabes. Es decir, la forma de la nariz recuerda a determinada letra, los ojos a otra, etc. Las combinaciones son infinitas (tantas como rostros). Además, que es lo cojonudo, cada letra árabe tiene un significado propio, que en combinación con otras, puede llegar a “dibujar” la personalidad del individuo en cuestión (de hecho, se dice que el rostro de Mahoma está conformado en los arabescos de las mezquitas).


El protagonista, después de empaparse de este concepto, entiende por qué su mujer, seguidora de tal doctrina, le ha abandonado: ella ha leído en la cara de su esposo cómo realmente él es… Y no le ha gustado lo que ha visto. Galip, que así se llama el protagonista, comienza una búsqueda incansable de su esposa, mientras intenta, a través de acciones que se visualicen en su rostro, cambiar su forma de ser. Poco a poco, mientras se va adentrando en las callejuelas sórdidas de Estambul y va profundizando en los misterios del credo, comienza a visualizar no ya las caras, si no todo (las personas, los árboles, los edificios) como si estuviera compuesto por infinitas letras y, cada una, con un significado, un propósito oculto.


Esta idea me recuerda a otras parecidas que tratan de conformar la realidad utilizando un patrón determinado. Y en cierto punto, me parece lógico. Si un matemático observa el mundo desde su prisma de unos y ceros, si un neurólogo lo hace desde el suyo, ¿cómo no un escritor no va a ser capaz de ver letras y palabras por todos lados?


Creo que el concepto no puede ser más sugerente. Imaginaos por un segundo la cara de alguien en particular. Ved cómo está compuesta de millones de letras y cómo éstas cambian según la persona mueve su rostro, o si está triste y luego alegre. Incluso, si supiéramos leerlas, podríamos saber lo que piensa o si está enfermo… y cuánto tiempo le queda de vida. Nos convertiríamos en dioses, nada tendría secretos para nosotros. Ascenderíamos a los cielos, pero eso sí, a los cielos de las palabras.Y así, yo podría darle validez a una de las ideas que más sigo o quiero seguir: en el principio, estaba el verbo. Dios vino después, cuando hubo una palabra para poder nombrarlo.



Cayetano Gea Martín Bey



jueves, octubre 23, 2008

Añoranza

Desde el palio azul y verde de mi antiguo barrio,
Rememoro la prematura infancia abandonada.

El compendio de mis primeros y añorados años
Están atrapados en esta tierra santa,
Condensados todos en un gris preternal.

Paseo por Leganés con la vista algo cansada,
En busca del niño amable que lleva mi rostro.

Me ha parecido verle agitando sus tristes alas
Ante el escaparate de aquella juguetería,
O columpiándose a solas con sus meras palabras.

Creo que necesito ser capaz de acceder a él.
Sentarme a su lado y que él me mire, y que nada
Le haga, oh, apartar la vista cuando me escudriñe
Desde la tristeza de sus grandes pupilas pardas.

Quiero decirle a él, a mí, que todo irá bien,
Que no tenga miedo o dudas a crecer sin alma,
Que sus locos sueños infantiles se cumplirán.

He de decírselo ya y sin utilizar palabras.
Antes de que me haga olvidar su inocente rostro
El rumor entrópico de las risas falsas.
Cayetano Gea Martín

sábado, octubre 18, 2008

Concurso de tráilers falsos.

Pues sí, como podéis leer, se ha creado un concurso de tráilers falsos. La idea me parece muy original porque requiere, como en un cuento breve, tener una buena idea y además saber transmitirla en tan sólo 90 segundos, que es el límite impuesto por el concurso. Además en la portada de la página han estrenado varios tráilers falsos de algunos directores conocidos. Uno de ellos que me ha gustado especialmente es el de El exorcista V, por Jauma Balagueró. Y, de momento, de los tráilers presentados, éste me parece que está bastante trabajado y la idea puede ser buena. Disfrutad.

jueves, octubre 16, 2008

Up the irons!

Hace poco leí un artículo que hablaba sobre cierto experimento científico consistente en estudiar la personalidad de un grupo de más de mil personas bajo el prisma de sus preferencias musicales. Pues bien, una de las múltiples, y supongo que inútiles o poco prácticas conclusiones a las que llegaron fue que, contrariamente a lo que se pudiera pensar a priori, la gente que escucha Metal y Rock son pacíficos, amables e imaginativos. Es decir, lo que yo ya sabía desde que me empezó a molar el rollo (que fue desde hace mucho ya, cuando veía a mi padre moviendo la cabeza a ritmo de Led Zeppelín) era confirmado ahora en un estudio pseudo-científico.

No quiero hacer apología del Metal. Cada uno con sus gustos (y cuantos más variados, mejor), pero siempre me ha llamado la atención sobre cómo se demoniza este estilo de música por buena parte de la sociedad. Para mucha gente, que se asombra y se asusta cuando les dices que prefieres Iron Maiden a Bisbal (por ejemplo), debemos ser una especie de minoría tribal formada por individuos peludos, gordos, sucios, violentos y que sacrifican bebés en un altar dedicado a Ozzy Osbourne. Eso es tan simplista como afirmar que los seguidores de la música New Age se dedican a contemplar a través de una ventana cómo llueve mientras gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas.

El problema, como siempre, es la ignorancia y opinar sobre algo cuando no se tiene la más puta idea. Al igual que a mí no me da por afirmar nada sobre el modo de vida de los raperos (como si por el hecho de que te guste el rap ya implicase algo), sin embargo el grueso de la sociedad de este país de ignorantes de boca ancha sí que lo hace. Siempre recordaré cuando me corté la melena y una señora de mi antiguo bloque de vecinos comenzó a saludarme de pronto, como si me hubiera transformado por arte de magia en un ser humano como ella.

Vamos a ver… A lo largo de mi vida he conocido muchísima gente del mundillo metalero, y la mayoría son personas excelentes y con un gran sentido del humor. Amén de un nivel cultural algo superior a la media española, aunque sea en términos de frikismo muchas veces. Por supuesto que hay gilipollas, como en todas partes, vamos. Pero ¿cuántos casos hay de pandillas de metaleros que se dediquen a crear conflicto en la sociedad? Creo que los que pegan palizas a los indigentes y lo graban con el móvil son otros, ¿no?

Y sin embargo, cuando alguien está en un bar y ve entrar por la puerta a un grupo de gente con negras chupas de cuero les da por acojonarse o mirarles con odio.

Estamos copiando toda la mierda de los Estados Unidos. En un mundo con miedo, hacen falta enemigos. En España tenemos problemas muy gordos (cada cual que elija su favorito) , pero parece ser que la culpa es de los comics, el Metal y los videojuegos. Es decir, más o menos como cuando hace treinta y pico años mis padres tenían que comprar en el mercado negro condones y libros de Antonio Machado.

Así que ya saben, papás y mamás de organizaciones fachas: si ven a su hijo con una incipiente melena, una camisa negra y tachuelas (toma topicazo), prohíbanselo inmediatamente, que seguro que esa misma noche invoca al Maligno. No les permitan a su vástago (que estaba tan mono ella o él de Comunión) caer en las fauces de Satán y el sexo libre. Se empieza escuchando música no sacra y se acaba violando monjas, invertido, o peor, votando a Izquierda Unida. Prohibición y más prohibición. Nada de razonar con él.

¡No se les vaya a ocurrir la infeliz idea de educar a sus hijos!


Cayetano Gea Martín


martes, octubre 14, 2008

Reflexión parabólica estúpida

El que un cirujano dedique su vida a operar de fimosis se debe a que los hados le han sido prepucios.

viernes, octubre 10, 2008

Sus manos hermosas y morenas acarician mi cara como si jamás lo hubieran hecho antes, explorando los rincones inéditos de mi rostro falsamente joven.

Sus manos son dos joyas turcas engarzadas en los dedos sinuosos que reptan hacia los míos con la sabiduría que dan los evos.

Sus manos palpitan de vida, excitadas, exploradoras y tiernas, de feminidad bien entendida. ¡Manos señoras y dueñas!


Cayetano Gea Martín

martes, septiembre 16, 2008

Lost in Space

Lamentablemente, y por motivos puramente personales, no creo que el abajo firmante pueda publicar nada ni tenga ánimos para ello durante una temporada... Incluso me planteo cancelar el blog, ya no tiene ningún sentido.

Gracias y un saludo

Cayetano Gea Martín

martes, julio 29, 2008

500

-I-
La visión del sucio techo fue el acicate que necesitó para levantarse, a pesar de las horrendas náuseas que habían decidido instalarse en su estómago de forma más o menos definitiva. Vagamente podía recordar la noche anterior, sólo que pasó un rato realmente distendido con sus amigos que había servido para aparcar temporalmente su preocupación.

Aquello volvió a golpear su mente en cuanto lo recordó de nuevo. Maldita sea, se lamentaba, maldita, maldita sea, qué cojones voy a hacer. Qué cojones voy a hacer, oh, Dios mío bendito, joder.

Eructó, se levantó bruscamente y dio con sus rodillas en el sucio suelo de linóleo, con el rostro perlado de sudor y los brazos temblorosos cargando vagamente con su peso. Se llevó una mano al vientre y comenzó a vomitar la cena.

Una cena copiosa, de mucha cerveza y pescado rebozado, más el café de después, los cigarrillos varios y dos copas de ron en el garito de siempre; los pequeños excesos controlados de cada fin de semana, su momento absurdo de placer en cómodos plazos autodestructivos.

Sintiéndose ligeramente mejor, decidió pegarse una ducha para poder aclarar su mente y con ella, esperaba, sus confusos pensamientos. No tenía la más remota idea sobre lo que iba a hacer de cara a su futuro inmediato.

Cómo iba a poder sobrellevar aquello, cómo iba a poder mirarse al espejo un día tras otro, hasta la terrible consecución de tan aciago destino.

Sin molestarse en vestirse o en secarse, se dirigió a la cocina con la intención de desayunar. Cogió un cartón de leche a medias y bebió directamente de él. El latigazo del sabor agrio de la leche en mal estado hizo que la escupiera inmediatamente en el fregadero atestado de cacharros sucios. A la leche siguió inmediatamente otro aluvión de vómito y lágrimas de rabia, dolor y frustración.

Mierda, mierda, doble mierda.

Permaneció un rato sobre la pila, contemplando con los ojos vacíos el desastre de su propia existencia.

Reponte, cojones.

Levantó la cabeza y abrió de nuevo la nevera. Esta vez, extrajo una lata de cerveza de marca barata.

Marca ACME.

Se dejó caer en el sofá de su pequeño salón. Se rascó la raja del culo mientras buscaba el mando a distancia. Zapeó hasta que encontró un canal donde retransmitían un partido de fútbol de Segunda División. La cerveza caía a plomo sobre su sufrido estómago, pero valió para despejar su embotada cabeza.

El remedio de los yonkis.

Sus ojos se distraían contemplando más la ventana que el partido. Un sol de justicia desparramaba su luz por todo el exterior. El verano estaba jodiendo la marrana a base de bien. El termómetro de la pared, regalo de su madre, marcaba los treinta. Eran las diez de la mañana.

Calor, para más desgracia, joder. Estoy hasta las narices. Esto es insostenible y sigo sin saber cómo cojones voy a poder sobrellevar esta situación. Si fuera más valiente, oh, si tuviera el valor de acabar con esto por métodos más expeditivos…

Poco a poco, fue cayendo en letargo. La cerveza cayó de sus manos y empapó la moqueta. La televisión siguió encendida para nadie.

La pesadilla cobra forma y siempre pienso que más me valdría ser algo distinto a lo que soy porque ser apenas el sueño de la razón me produce monstruos en el estómago como en las pelis de Alien oh mamá.

Despertó bruscamente de un sueño intranquilo y con el cuello dolorido cuatro horas más tarde. Tambaleándose se dirigió hacia el baño y orinó considerablemente. Tuvo que aferrarse con fuerza al toallero para no perder el equilibrio. Se sentía fatal, con el cuerpo revuelto tras tan larga siesta, y con la resaca entorpeciendo aún su ajado mecanismo.

Y luego están las náuseas, oh, Señor.

Salió del cuarto de baño y se sentó en el sofá. Al sentirse de nuevo en él, recordó vagamente que había soñado con su madre. ¿Cómo estaría la vieja?

Humillada por una bestia disfrazada de hombre, asustada temblando en el rincón más oscuro de su propia alma, agazapada como un cervatillo, hasta que decidió que se acabó y convirtió el cuello de la bestia en un improvisado lugar donde meter cinco enormes cuchillos de cocina. Después cárcel, poco tiempo. Al salir, tres regalos: libertad, sentimiento de culpabilidad y manía persecutoria de por vida.

Esperaba que bien, pobre mujer. De súbito, la idea de llamarla y contarle su situación cobró forma en su mente. Se preguntó, casi en voz alta ¿por qué no?

Porque ella jamás había movido un dedo por toda su numerosa descendencia, atrapada en una voluntaria red de machismo, como correspondía a toda mujer decente y de bien, regañando a sus hijos por protestar acerca de las palizas que el papá, en su sabiduría, dispensaba de forma tan generosa. Luego, un día, ella se encargó de poner fin a la situación, pero sus vástagos no olvidarían nunca, oh, no. La llamarán dos veces por semana y procurarán que no le falte de nada. Pero nada más. Será una madre a cuidar, no una amiga o confidente. Nadie puede cruzar un puente si éste no se ha construido jamás.

No, no podía contar con ella. Y tampoco podía contarle algo así. ¿Quién sabe, en su estado, cómo sería capaz de reaccionar? Mejor no arriesgarse. Estaba pensando en ello cuando el dolor apareció de nuevo, súbitamente, un dolor tan fuerte que prometía con partirle el espinazo en dos. Cayó al suelo y comenzó a retorcerse y a vomitar bilis.
Duele duele oh duele joder cómo duele joder.
Con gran esfuerzo comenzó a incorporarse, mientras el dolor, poco a poco, empezaba a remitir. Sudando la gota fría, consiguió sentarse de nuevo.
¿Por qué tiene que doler tanto? No basta conque mi vida, tal y como la conozco, vaya a terminar en breve si no que, además, tengo que reventar de dolor.
Permaneció ahí largo rato. Poco a poco, una calma, una paz interior, iba invadiendo su cuerpo. Se entregó a esa sensación.
Paz. Calma. Mamá.
Decidió llamar a su madre. Necesitaba poder contarle su situación a alguien que no fuera a emitir juicios de valor.
Algo de nervios, pero creo que es lo correcto, sí.
Descolgó el teléfono.
Sí, creo que sí. Uf.
Marcó.
Qué calor. Nervios.
Esperó.
Espero que esté.
Daba señal.
Nervios.
Primer tono.
Vamos.
Segundo tono.
Ejem.
Tercer tono.
Nervios.
¡CLAC!
- ¿Diga?
- ¿Mamá?
- ¿Sí?
- Mamá, soy yo.
- ¿Quién?
- Yo.
- ¡Oh, hola, cariño! ¡Qué sorpresa! Ayer precisamente estaba hablando de ti…
- Mamá…
- …a esa señora tan simpática de…
- Mamá, tengo que decirte algo.
- …la tienda nueva de abastos, ya sabes…
- Mamá, para, tengo que contarte una cosa.
- …esa pequeña tiendecita que…
- Mamá…
- …es tan mona y está tan ordenadita y…
- ¡Mamá! ¡Estoy embarazada!
Cayetano Gea Martín

miércoles, junio 25, 2008

499


Muy buenos días (tardes) niñas y niños…

Hoy colgamos en este vuestro blog la entrada número cuatrocientos noventa y nueve. ¡Zarabandas y algarabías!

Para celebrar tan magno evento (es decir, la inminente entrada quinientos), tiraremos el blog por la ventana y lo celebraremos por todo lo alto. Bueno, quizá no tanto, pero un par de cosas muy especiales sí que habrá, las cuales me propongo a explicar a continuación:

- La entrada nº 500 será algo totalmente distinto que requerirá de vuestros comentarios para que continúe la historia hacia unos u otros derroteros (incluso se podrá elegir quién va a continuar la trama, si Pedro o yo). Bueno, ya nos ocuparemos de esto cuando llegue… Que será lo que tarde en escribir la entrada, claro…

- El domingo día 6 de julio celebraremos en la cafetería-librería inglesa J&J una mini-fiesta para todos aquellos que quieran venir, aprovechando que ese día trabajo yo de camero allí. Os dejos los datos del evento:

Día: Domingo 6 de julio a partir de las 18:00.
Lugar: J&J Books and Coffee. C/Espíritu Santo, 47 (Metro Noviciado) Abajo del todo os dejo un hermoso planito...

Y poco más que añadir… Tan sólo me resta decir que, tanto el señor Garrido Vega como yo, estamos muy agradecidos a todos y cada uno de vosotros y vosotras que alguna vez habéis dejado vuestra huella aquí.

¡Gracias por todo y esperamos veros el domingo 6 (a los y las que viváis por Madrid, claro)!

(Pinchad sobre el planito para que se pueda ver algo medianamente decente)

Cayetano Gea Martín

Pedro Garrido Vega

lunes, junio 16, 2008

En la selva, la imponente selva


Los dos amigos se pararon a la vez, sin creerse ni por un desquiciado segundo lo que tenían ante sus ojos. Donde antes estaba su barrio ahora florecía una jungla tropical. Por doquier, enormes árboles extendían sus ramas plagadas de simios hacia el nublado cielo londinense. Un cerdo salvaje hozaba cerca de los pies de los dos atónitos vecinos.

El primero en reaccionar fue Mike, el mayor de los dos y el más dotado de flema británica. -Caramba, -comentó en voz alta, -creo que hoy no encontraremos abierto ningún pub donde poder ver el partido, Pete.

El nombrado aún permanecía en estado catatónico, por lo que apenas pudo balbucir algunas palabras inconexas. Simplemente, permanecía con los ojos como platos contemplando la imponente selva y sin poder ver ni rastro de los edificios o de las calles. Cierta cancioncilla se filtraba a través de su cerebro…

In the jungle, the mighty jungle, the lion sleeps tonight…

-Bueno, -suspiró Mike, -supongo que deberíamos intentar localizar nuestras casas, o lo que sea que se alce en su lugar, ¿no te parece?

Pete consiguió, al fin, hablar, y le respondió a su amigo: -No sé si es una buena idea, Mike. Creo que deberíamos volver al centro.

-¿Al centro? ¿Para qué?

-No sé, a lo mejor allí alguien sabe qué está pasando. Quizá en este momento estén dando por televisión algún tipo de reportaje sobre lo sucedido.

-Vamos, vamos, Pete. Sabes tan bien como yo que las cadenas de televisión tienen ya suficientes noticias con el fútbol, la familia real y la inmigración.

Mike comenzó a adentrarse en la jungla antes de que su amigo pudiera replicarle. A regañadientes, Pete le siguió.

A los diez minutos habían llegado a donde, en teoría, debería comenzar su calle. Allí no había ningún rastro visible de civilización. Solamente árboles y más árboles que formaban un impenetrable muro verde. Algo rugió. Algo que le sonaba a Pete muy grande y muy cercano. La condenada canción no se le quitaba le la cabeza…

Near the village, the peaceful village, the lion sleeps tonight…

-Hum, -murmuró Mike, -esto es bastante inusual.

-¿No has oído nada? -Dijo Pete en asustado tono a su amigo.

-Sí. Debe ser ese perro de la vecina. Alguien debería decirle a esa vieja cacatúa que educase mejor a su maldito chucho.

-¿De qué demonios hablas?, -respondió Pete al borde de la histeria, -¿No te das cuenta de que es el rugido de un león?

-Eso es totalmente imposible, amigo mío. Por dos razones categóricas: no hay leones ni en Inglaterra ni en las selvas.

-¡Me da igual!, -chillo su compañero, -¡Me da igual! ¡Joder, Mike, hay un puto león ahí fuera!

-Ya te he dicho que eso es impos…

El león que surgió atravesando la floresta cortó su perorata. Los dos amigos se quedaron paralizados, aunque Mike fue capaz de decir: -¡Vaya, esto es realmente…

Nuevamente no pudo terminar la frase, aunque esta vez fue porque el león corrió hacia él y clavó las fauces abiertas en su desprotegido cuello. Mike intentó zafarse de su cazador, pero sus fuerzas mermaban a increíble velocidad. En apenas diez segundos dejó de patalear y expiró.

El león soltó a su presa, y clavando sus ojos felinos en el cuello del inmóvil Pete, fue acercándose poco a poco hacia él.

Antes de morir, le pareció que la bestia, con la boca y el hocico embadurnados de sangre, tarareaba para sí otra estrofa de la canción…

Hush, my darling, don't fear, my darling, the lion sleeps tonight…
Cayetano Gea Martín

martes, junio 10, 2008

Basado en hechos reales (me temo)

- ¿Ánde dices quemos quedao?
- En la INN, como siempre, ¿ande coño quiés que vayamos, si no?
- ¡Siiiií! Amos a la INN. ¡Qué putas ganas tengo de bailar, joder!
- Buah, y yo mazo, ¿qué te crees?
- Está que te cagas.
- Mazo.
- Has cambiaoooo mi viiida corasoooón…
- ¡Vamos a la INN, coño!
- Ej que mira que está guapa, chaval. A ver si vemos al tío aquel…
- Ja, si ej que eres una zorra, tronca.
- ¡Mira quién habla! ¡La que no se lía con tós loj que ve, no te jode!
- Eres una peazo de puta, ¿sabes?
- ¡A ver a quién llamas tú puta, cacho guarra!
- ¡Anda, cómemel coño!
- ¡Zorra!
- ¡Puta!
- Paso de ti. Quinsoportaaable es el dolooor que me desgaaarra el corasooón…
- Dale, dale… ¡A la INN!
- Bueno, va, ¿pero has quedao con alguien o no?
- Que sí, joder. He quedado con la Loli, la Marta y la Pili.
- Buah, qué mal me cae la Pili. Le va diciendo a todol mundo que yo me lié con el Carlos, tronca.
- ¡No jodas!
- Ya ves.
- Qué fuerte.
- Mazo.
- Bah, pasa de ella, questá loca.
- ¡Ja, ja, ja! Sí, como una puta cabra está la muy cabrona!
- Qué fuerte, tía.
- Mazo.
- Yo la i invitado porque me lo ha pedío la Loli, si no de qué.
- Nosajodío.
- Ej que se ve que la Pili la invitó a su cumple y claro… Ahora stá obligá a sacarla de paseo.
- Pos como me toque mucho los cojones la pego dos ostias, que me tiene hasta los güevos la muy gilipollas.
- Nah, tranqui. Si es una sopas. Se toma dos cubatas y se queda sobando en el sofá.
- No vale paná.
- Macuerdo yo en la fiesta del Jorge, que stabamos tos de puta madre y va la tía y se queda sobá en el suelo.
- No jodas. Menuda pringá.
- Ya te digo.
- Mazo.
- Ya ves.
- Buah, pos yo me puse hasta el culo. Me bebí dos botellas de Yak Daniels pa mi sola.
- ¡Jo, eres una puta borracha!
- ¡Mira quién habla aquí!
- Yo no bebo tanto, tía.
- ¡Bah que no! ¡Estabas mazo de pedo el finde pasao!
- Eso fue por el cabrón del Miguelito, que mechó una pasti en el vaso. Quijo puta…
- Pos espero que venga hoy y se pase algo…
- Qué va, es mazo de raro.
- Ya te digo.
- Pero mazo.
- Tú me camelaaas…
- Deja de cantar, zorra, mira cómo te mira la puta vieja esa…
- ¿Quién coño?
- Sí, joder, la vieja esa…
- ¡Tú, puta vieja! ¿Qué cojones estás mirando? ¡A ver si voy a tener que partirte los morros, puta!
- ¡Ja, ja, ja!
- ¡Ja, ja, ja!
- No te jode, la vieja. ¡Ojala se muera de una vez! ¡Mal fin tenga!
- ¡Ja, ja, ja!
- ¡Ja, ja, ja!
- Joder, ¡ja, ja, ja!
- Aaa vuetto a llamaaarmeeee y nosé caceeeer…
- Esa canción mola mazo, ¿es del último, no?
- Sí, está que te cagas…
- Mola mazo.
- Ya te digo.
- Es la caña.
- Ya ves.
- Mola.
- Mazo.

Cayetano Gea Martín

miércoles, junio 04, 2008

Jesusito de mi vida


Jesús, Cristo o Jesucristo, como se prefiera, resucitó hace una semana en la Plaza de Olavide. Lo primero que hizo fue renovar su vestuario con la ropa más moderna que pudo encontrar en las tiendas de la calle Fuencarral. Más tarde, en una peluquería étnica trenzaron sus guedejas en hermosísimas rastas. Comió en un restaurante muy cool por Virgen de los Peligros, se compró el último disco House y cambió su corona de espinas por un Aston Martin.


Ese mismo día, al anochecer, salió con un spray a tachar todas las infinitas representaciones suyas que había por Madrid. Por la mañana, y a pesar de su divino poder, se encontraba exhausto. Se preguntó si Buda tuvo que luchar tanto también cuando decidió lavar su imagen.


Cayetano Gea Martín

lunes, junio 02, 2008

Efemérides

Hoy he cumplido veintinueve años ya… madre mía qué rápido se me está pasando esto que se llama vida. Menos mal que mi careto sigue siendo el mismo y que, básicamente, me sigue gustando lo mismo que hace nueve años. Amén de la consabida partida de regalos, claro está. Aunque, por una vez, quiero ser yo el que regale en mi cumpleaños. Ahí os va la lista. Sólo vale escoger uno y en función de la edad:


Señales de humo para los bebés de inocencia a flor de piel rosada.

Ecos de vida para los niños que aún tienen estrellas en el pelo ensortijado.

Sueños prófugos para los adolescentes adormecidos en sus masturbaciones.

Besos fraternales para los jóvenes que alzan sus puños y desafían a los gigantes.

Saludos cordiales para los de la edad perfecta que siguen sin encerrar bajo siete llaves a Peter Pan.

Enjambres de vino tinto para los maduros que han visto naves ardiendo más allá de Orión.

Miríadas de libros para los que frisan la edad de mis padres envueltos en los restos del muro de Berlín.

Píldoras de eternidad para los veteranos de las guerras del alma.

Besos y abrazos para todas y todos.


Cayetano Gea Martín (soplando 29 velas)