Pues eso, a pasarlo bien, que yo por mi parte espero desconectar todo lo que pueda en Finlandia
¡Un saludo y nos leemos a la vuelta!
Cayetano Gea Martín
jueves, julio 26, 2007
lunes, julio 23, 2007
¡Viva El Jueves, coño!
Viva la libertad de expresión, chatos. Aunque claro, ésto es una injuria a la monarquía... Lo que sigue, publicado por Jiménez Losantos en Liberta Digital, esa página web suya y de sus amiguitos tan democrática, no.
"...Este Golpe de Estado, como el de Primo en 1923 que liquidó el régimen de la monarquía constitucional ideado por Cánovas, nace también en Barcelona y a la sombra de las grandes empresas y fortunas catalanas, que fueron a despedir al general golpista a la Estación camino de Madrid y que, en esta ocasión han pedido públicamente la aprobación de este Estatuto anticonstitucional y antinacional del que pueden sentirse orgullosos. Este Golpe de Estado cuenta también, como el de entonces, con el respaldo del Rey, al que los socialistas echaron luego la culpa de la implantación de un régimen dictatorial del que ellos mismos se apresuraron a formar parte. Largo Caballero y Prieto, que colaboraron con la dictadura de Primo de Rivera, el primero nada menos que como Secretario de Estado de Trabajo, fueron los mismos que condenaron al exilio y luego a la ignominia a Alfonso XIII y los mismos que en 1934 perpetraron junto a ERC el Golpe de Estado que, de hecho, dio origen a la guerra civil. La Historia tampoco enseña nada a las dinastías..."
Tierra llamando al juez del Olmo...
Cayetano Gea Martín
viernes, julio 20, 2007
Käännös sanalle!
Siempre empiezo a contar el año desde julio, ya que siempre me ha parecido que es cuando realmente empieza. Por lo cual, hoy, mirando hacia atrás, veo que hace un año de muchas cosas, de muchas pistas perdidas, de infinidades de luces de tráfico colapsadas bajo mis pupilas. El camino recorrido, la senda mortal en la cual voy dejándome tropezar, alimenta mis pasos con la simiente de aquello que sabemos no va a durar, pero que sigue siendo adicto recorrer. ¿Y no he de temer? Cualquier horizonte nuevo provoca la inseguridad en mis pies, demasiado acostumbrados y costumbristas como para cambiar ahora. ¿Y qué si no ha pasado nada? Yo diría que sí, y hagamos balance de los últimos trescientos sesenta y cinco días, si ha bien tienen: un amor serio, otro anterior de broma sin gracia, tres países, cinco idiomas, siete amigos, tres de ellos del alma, dos cortes de pelo, una perilla rala, poco gimnasio y muchos libros.
Se completa, pues un ciclo. Comienzo el nuevo haciendo lo mismo que en el anterior: viajando por quince días a cierto país nórdico que sigue despertando en mí una fascinación y unas sensaciones jamás encontradas en otro lugar. Como anticipo, mi amigo de allá viene a pasar unos días a Madrid. ¿Y después? No sé. Como digo, los cambios me asustan aunque supongan un posible beneficio a medio plazo. A veces me siento atrapado por mareas que sé que solamente valen para que mi cabeza asome después a través de ellas con alguna cana nueva despuntándose.
¿Habrá que pasar página?
Se completa, pues un ciclo. Comienzo el nuevo haciendo lo mismo que en el anterior: viajando por quince días a cierto país nórdico que sigue despertando en mí una fascinación y unas sensaciones jamás encontradas en otro lugar. Como anticipo, mi amigo de allá viene a pasar unos días a Madrid. ¿Y después? No sé. Como digo, los cambios me asustan aunque supongan un posible beneficio a medio plazo. A veces me siento atrapado por mareas que sé que solamente valen para que mi cabeza asome después a través de ellas con alguna cana nueva despuntándose.
¿Habrá que pasar página?
Cayetano Gea Martín
Todo tiende a cautivar
Aunque estemos condenados
En la prisión del tiempo.
Un minuto y algo más
Configuran un pasado
Vestido de silencio.
Morti - Renuncia al sol
miércoles, julio 18, 2007
Obcecación (otra conjura de los necios)

Nunca he envidiado a las personas que sois capaces de utilizar de forma correcta palabras grandilocuentes, o de hablar de autores griegos como si los hubierais leído realmente. Vamos, no me mintáis. ¿Quién se ha leído a Homero? ¿O el Quijote? En el fondo os gusta la misma mierda que a todos, ¿no? Pero de cara a la galería, al snobismo que os rodea, queda chulo ir de intelectual con perilla y pipa y todo Proust bajo el brazo, que hay que tener bemoles, menudo coñazo. Ah, sí, la música, claro. Sois amantes de palo del Jazz fusión y la música clásica, pero no Bach, no, si no algún autor de nombre impronunciable que a lo mejor ni existe y es una marca de pasta dentífrica del Súper Plus. Y con el cine, tres cuartas de lo mismo: os morís por decir que habéis ido a ver la última obra maestra de cierto aclamado director malasio, con subtítulos en ucraniano, eso sí, siempre. Qué bonito es el ucraniano, no jodas. Vamos, anda. Os gusta lo que a nosotros, lo que pasa es que yo lo reconozco, niños y niñas. Y vais de progres y de liberales de boquilla. Tenéis amigos argentinos pero no ecuatorianos o marroquíes, porque para vosotros, como para todos, hay emigrantes y emigrantes. No comprendo esa manía vuestra de hacernos creer que os gusta hacer cosas distintas que la mayoría. Seguro que os mola el fútbol, los toros, los bares, leer El Código da Vinci, ver la última burrada de acción yanki y escuchar a Bisbal, pero es que a lo mejor ni siquiera lo sabéis. Sois mediocres, sois como nosotros...
¿Oh, no?
Y no digamos de aquellos que piensen distinto:
el fin justifica los medios, siempre que sea mi fin.
Y es que el mundo no es como es,
El mundo es como yo digo que es
Juan Abarca - Obcequeitor
Cayetano Gea Martín
¿Oh, no?
Y no digamos de aquellos que piensen distinto:
el fin justifica los medios, siempre que sea mi fin.
Y es que el mundo no es como es,
El mundo es como yo digo que es
Juan Abarca - Obcequeitor
Cayetano Gea Martín
martes, julio 17, 2007
Impedimento
No podía salir. Lo supo en aquel preciso momento. En el preciso momento en que intentó salir, claro. El vagón, infestado de criaturas anónimas, se detuvo en su estación. No en la del vagón, si no en la suya. En la que él tenía que bajarse. Empero, no podía. Algo se lo impedía. Llegaba tarde al trabajo. Dos faltas aquel mes. Una más y ya no tendría que preocuparse por su puesto. Pero no podía salir. Abandonar aquel tren le resultaba doloroso. Cosas del destino, pensó. Quizá deba permanecer aquí, llegar al final-principio de línea. Cabecera. Ver que se esconde allí. Porque bajarme creo que no. O sí, no sé. ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?
-Eh, usted. Bájese o quédese, pero deje de obstruir las puertas, coño.
Una mano lo empujó. Se encontraba ahora inmóvil, en el andén. El frío aire acondicionado del vagón se disipó. Olor a repollo de las estaciones viejas. Conductos de ventilación saturados de bacterias. El tren siguió su curso. Su destino se escapaba de su vida con movimiento uniformemente acelerado.
Cayetano Gea Martín
-Eh, usted. Bájese o quédese, pero deje de obstruir las puertas, coño.
Una mano lo empujó. Se encontraba ahora inmóvil, en el andén. El frío aire acondicionado del vagón se disipó. Olor a repollo de las estaciones viejas. Conductos de ventilación saturados de bacterias. El tren siguió su curso. Su destino se escapaba de su vida con movimiento uniformemente acelerado.
Cayetano Gea Martín
jueves, julio 12, 2007
El podeeer, la maldaad...

Aaah, cómo molaría que el bueno de Mazinguer Z se paseara por Gran Vía... Pinchad en la foto y verla en grande... ¡tremenda!
Bueno, como parece ser que el volumen laboral no disminuye, mi pobre y mal amueblado cerebro se estrecha cada vez más entre sus cuatro paredes, estrujándose para extraer algunas perlas literarias... Creo que se me ha secado la fuente, temporalmente... Qué ganas tengo de que llegue el día 27 y pueda tocarme los cojones durante un mes seguido, ooommm...
Coloco (o subo, o como se diga) un resumen de un articulillo anónimo que circula por la red desde hace bastante tiempo y que es muy friki pero muy real, je, je...
Si yo fuera el señor de mal...
...o 20 errores que suelen cometer los villanos en el cine
1 Mis conductos de ventilación serían demasiado pequeños como para poder arrastrarse por ellos.
2 Mi noble hermano bastardo, cuyo trono usurpé, sería asesinado, no encarcelado en secreto en una celda olvidada de mis mazmorras.
3 El artefacto que es la fuente de mi poder, y del cual depende mi existencia, no sería guardado en la Montaña de la Desesperación mas allá del Río de Fuego custodiado por los Dragones de la Eternidad, o alguna chorrada semejante. Estaría en mi caja fuerte.
4 Cuando hubiera capturado a mi adversario y él dijera “Antes de matarme, ¿podrías decirme al menos de qué va todo esto?", yo diría "no", y le dispararía. Pensándolo mejor le dispararía y entonces diría "no".
5 No incluiría un mecanismo de autodestrucción, a no ser que fuera absolutamente necesario. Y en ese caso, no consistiría en un gran botón rojo con una etiqueta que dijera: “Peligro, no pulsar”.
6 No interrogaría a mis enemigos en el interior de mi sancta sanctorum: un pequeño hotel, lejos de mis fronteras, funcionaría igual de bien.
7 Mis agentes no tendrían ningún tatuaje que les identificara como miembros de mi organización, ni se les pediría que llevaran botas militares o que siguieran ningún tipo de norma referente al vestuario.
8 El héroe no tendría derecho a un último beso, último cigarrillo, o cualquier forma de última voluntad.
9 Nunca construiría clase alguna de maquinaria que fuese indestructible salvo por un pequeño e inaccesible punto vulnerable.
10 Mi monstruo mascota estaría guardado en una prisión segura, de la cual no pudiera escapar y en la cual yo no pudiera caer accidentalmente.
11 Vestiría con ropas de colores brillantes y alegres, para sorprender a mis enemigos.
12 Todos los magos divagantes, terratenientes torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes serían ejecutados de forma preventiva.
13 Toda la magia y tecnología, que pudiera resucitar milagrosamente a un personaje secundario que hubiera dado generosamente la vida, serían destruidos y prohibidos.
14 No me enfurecería ni mataría a un mensajero que trajera malas noticias sólo para demostrar lo malvado que soy. Los buenos mensajeros son difíciles de encontrar.
15 No requeriría a los altos mandos femeninos de mi organización que lleven corsés de acero inoxidable. La moral mejora con una forma de vestir más sencilla. De la misma forma, los trajes de cuero negro serían reservados para ocasiones formales.
16 No me convertiría en una serpiente. Nunca sirve de nada.
17 Estaré seguro de mi superioridad, por lo que no sentiré ninguna necesidad de probarla dejando pistas en forma de acertijos o dejando mis enemigos más débiles vivos para demostrarles que no suponen una amenaza.
18 Cuando tenga consejeros, escucharé sus consejos de vez en cuando.
19 Nunca seré caballeroso ni deportivo. Si tengo un arma imparable, la usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de reservarla.
...o 20 errores que suelen cometer los villanos en el cine
1 Mis conductos de ventilación serían demasiado pequeños como para poder arrastrarse por ellos.
2 Mi noble hermano bastardo, cuyo trono usurpé, sería asesinado, no encarcelado en secreto en una celda olvidada de mis mazmorras.
3 El artefacto que es la fuente de mi poder, y del cual depende mi existencia, no sería guardado en la Montaña de la Desesperación mas allá del Río de Fuego custodiado por los Dragones de la Eternidad, o alguna chorrada semejante. Estaría en mi caja fuerte.
4 Cuando hubiera capturado a mi adversario y él dijera “Antes de matarme, ¿podrías decirme al menos de qué va todo esto?", yo diría "no", y le dispararía. Pensándolo mejor le dispararía y entonces diría "no".
5 No incluiría un mecanismo de autodestrucción, a no ser que fuera absolutamente necesario. Y en ese caso, no consistiría en un gran botón rojo con una etiqueta que dijera: “Peligro, no pulsar”.
6 No interrogaría a mis enemigos en el interior de mi sancta sanctorum: un pequeño hotel, lejos de mis fronteras, funcionaría igual de bien.
7 Mis agentes no tendrían ningún tatuaje que les identificara como miembros de mi organización, ni se les pediría que llevaran botas militares o que siguieran ningún tipo de norma referente al vestuario.
8 El héroe no tendría derecho a un último beso, último cigarrillo, o cualquier forma de última voluntad.
9 Nunca construiría clase alguna de maquinaria que fuese indestructible salvo por un pequeño e inaccesible punto vulnerable.
10 Mi monstruo mascota estaría guardado en una prisión segura, de la cual no pudiera escapar y en la cual yo no pudiera caer accidentalmente.
11 Vestiría con ropas de colores brillantes y alegres, para sorprender a mis enemigos.
12 Todos los magos divagantes, terratenientes torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes serían ejecutados de forma preventiva.
13 Toda la magia y tecnología, que pudiera resucitar milagrosamente a un personaje secundario que hubiera dado generosamente la vida, serían destruidos y prohibidos.
14 No me enfurecería ni mataría a un mensajero que trajera malas noticias sólo para demostrar lo malvado que soy. Los buenos mensajeros son difíciles de encontrar.
15 No requeriría a los altos mandos femeninos de mi organización que lleven corsés de acero inoxidable. La moral mejora con una forma de vestir más sencilla. De la misma forma, los trajes de cuero negro serían reservados para ocasiones formales.
16 No me convertiría en una serpiente. Nunca sirve de nada.
17 Estaré seguro de mi superioridad, por lo que no sentiré ninguna necesidad de probarla dejando pistas en forma de acertijos o dejando mis enemigos más débiles vivos para demostrarles que no suponen una amenaza.
18 Cuando tenga consejeros, escucharé sus consejos de vez en cuando.
19 Nunca seré caballeroso ni deportivo. Si tengo un arma imparable, la usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de reservarla.
20 Nunca construiré una computadora pensante más inteligente que yo
Cayetano Gea Martín
lunes, julio 09, 2007
Prólogos
La vida es un prólogo, recuerdo que me dijo él en una ocasión, en aquel banco que daba al anochecer más hermoso que se puede contemplar en Madrid, el del Parque del Oeste, rumbo hacia el sur. La vida es un prólogo, repitió, con su pinta de charnego errante, como decía aquella vieja canción de pope gabacho, con su acentazo andaluz-catalán, perdido en la seca atmósfera de carácter de meseta que su espíritu de litoral nunca terminó de comprender. Quizá por eso su tristeza.
La vida es un prólogo, insistía mi amigo, una sucesión de textos iniciales, con letra Arial doce y con pocas ganas de continuar. Yo le expliqué que la continuidad, salvo de los imposibles parques, casi nunca se daba. Él me miró con sus suicidas ojos avellana y se rió para adentro, como un vaso sifónico.
No tienes ni idea, castellanufo, me dijo, utilizando ese apodó tan total y absolutamente demodé, pero que él usaba de forma compulsiva siempre que hablaba conmigo, y que extrajo de la sabiduría del Poble Sec y de Juan Marsé años ha, cuando vivía en el Barrio Chino. Y continuó. So it goes...
No tienes ni puta idea, Todo eso de que la vida es casual, levedad y falsedad es mentira. Esas absurdas teorías budistas acerca de la irrealidad de la existencia no son más que chorradas para ateos que buscan desesperadamente creer en algo. Intentar alcanzar la eternidad mediante ejemplos trillados no es útil ni verdadero. Decir que dos copos de nieve nunca son iguales revela una prepotencia tremenda. ¿Quién coño es nadie para poder afirmarlo? ¿Alguien conoce todos y cada uno? La verdad, como suele suceder, es bien distinta. Todo es un prólogo. La vida es un prólogo. Nos quedaremos siempre vomitando sangre de la rabia y la envidia ante las puertas de lo auténtico, de lo que vendrá a continuación. Nos moriremos de pena sabiendo lo cojonuda que puede ser la vida que jamás conoceremos.
La vida es un prólogo, insistía mi amigo, una sucesión de textos iniciales, con letra Arial doce y con pocas ganas de continuar. Yo le expliqué que la continuidad, salvo de los imposibles parques, casi nunca se daba. Él me miró con sus suicidas ojos avellana y se rió para adentro, como un vaso sifónico.
No tienes ni idea, castellanufo, me dijo, utilizando ese apodó tan total y absolutamente demodé, pero que él usaba de forma compulsiva siempre que hablaba conmigo, y que extrajo de la sabiduría del Poble Sec y de Juan Marsé años ha, cuando vivía en el Barrio Chino. Y continuó. So it goes...
No tienes ni puta idea, Todo eso de que la vida es casual, levedad y falsedad es mentira. Esas absurdas teorías budistas acerca de la irrealidad de la existencia no son más que chorradas para ateos que buscan desesperadamente creer en algo. Intentar alcanzar la eternidad mediante ejemplos trillados no es útil ni verdadero. Decir que dos copos de nieve nunca son iguales revela una prepotencia tremenda. ¿Quién coño es nadie para poder afirmarlo? ¿Alguien conoce todos y cada uno? La verdad, como suele suceder, es bien distinta. Todo es un prólogo. La vida es un prólogo. Nos quedaremos siempre vomitando sangre de la rabia y la envidia ante las puertas de lo auténtico, de lo que vendrá a continuación. Nos moriremos de pena sabiendo lo cojonuda que puede ser la vida que jamás conoceremos.
Le sentaba tan bien el pesimismo que decidí adoptarlo. Una chorrada más en mi cuenta bancaria de las causas perdidas...
Cayetano Gea Martín
miércoles, julio 04, 2007
Friquismo

Pablo no entendía tanto jaleo. A él le parecía lo más normal del mundo, o en todo caso una afición como cualquier otra. No sabía de dónde venía tanto ruido. Podía oír, cual Ignatius Reilly, el murmullo de voces a su alrededor, aquella conjura de los necios de decibelios intransigentes. Como el rumor negro de los recuerdos perdidos o azarosos, algo así como tocar el saxo desafinado de Lisa Simpson en una azotea de Nueva York, sintiendo la mirada enmallada de Spiderman mientras se columpia de edificio en edifico, para desespero de su jefe, el editor del Daily Bugle, un tipo nada simpático pero con mucho carisma, eso sí, con un bigote de los recortados al milímetro como un cepillo para los pies, que recordaba a ese otro famoso bigote, el del fontanero italiano aquel en busca del Santo Grial en forma de princesa ninfómana con debilidad por los tipos draconianos y las setas alucinógenas.
Claro, y por qué no decirlo, por qué quedarse ahí, arañando la superficie y no hablar de que siempre le ha parecido que las críticas vertidas sobre la nueva trilogía de Star Wars, son una muestra evidente de no haber sabido envejecer como es debido. No como, por ejemplo, El Enterrador, que ahí le tienes, macho, a sus cincuenta años y aún le puede dar la vuelta a la cabeza de aquel que se atreva a chistarle. Ahí es ná. Eso es madurar como un buen vino, y no a lo Logan, sin recordar nada de tu pasado, sin saber si, quizás, has surcado el Mar de Fuego en compañía de Haplo y su perro encantador.
Pero ellos no lo comprenden, joder, no saben lo triste que le ponía a Pablo el no haber cogido ese avión para naufragar al lado de Kate, bah. ¿Qué sabrán ellos de los periplos de los hermanos Schofield o de los sórdidos agujeros en las mallas de Tim Curry mientras trata de insuflar vida a su Rocky Horror? Nada, no saben nada, macho. Ni siquiera que pasaría si el anillo único (to rule them all) estuviera hecho de adamántium. Ja, apuesto a que eso le jodería los planes a los dos enanos gays que trepan descalzos por esa especie de Teide en la Alemania Oriental
Por todo eso, y por muchas cosas más, se sentía perseguido en aquel barrio de ignorantes. Oh, cómo deseaba tener un colisionador a positrones en su espalda o un condensador de fluzo en el coche. ¡Lo que iba a fardar! Seguro que entonces, aquella vecinita suya que le despreciaba y le llamaba friqui rolero pajillero así, todo de golpe, sin respirar, caería rendida a sus pies cual Heather Graham ante los mocasines de charol de Austin Powers.
Sí, nena, sí.
Claro, y por qué no decirlo, por qué quedarse ahí, arañando la superficie y no hablar de que siempre le ha parecido que las críticas vertidas sobre la nueva trilogía de Star Wars, son una muestra evidente de no haber sabido envejecer como es debido. No como, por ejemplo, El Enterrador, que ahí le tienes, macho, a sus cincuenta años y aún le puede dar la vuelta a la cabeza de aquel que se atreva a chistarle. Ahí es ná. Eso es madurar como un buen vino, y no a lo Logan, sin recordar nada de tu pasado, sin saber si, quizás, has surcado el Mar de Fuego en compañía de Haplo y su perro encantador.
Pero ellos no lo comprenden, joder, no saben lo triste que le ponía a Pablo el no haber cogido ese avión para naufragar al lado de Kate, bah. ¿Qué sabrán ellos de los periplos de los hermanos Schofield o de los sórdidos agujeros en las mallas de Tim Curry mientras trata de insuflar vida a su Rocky Horror? Nada, no saben nada, macho. Ni siquiera que pasaría si el anillo único (to rule them all) estuviera hecho de adamántium. Ja, apuesto a que eso le jodería los planes a los dos enanos gays que trepan descalzos por esa especie de Teide en la Alemania Oriental
Por todo eso, y por muchas cosas más, se sentía perseguido en aquel barrio de ignorantes. Oh, cómo deseaba tener un colisionador a positrones en su espalda o un condensador de fluzo en el coche. ¡Lo que iba a fardar! Seguro que entonces, aquella vecinita suya que le despreciaba y le llamaba friqui rolero pajillero así, todo de golpe, sin respirar, caería rendida a sus pies cual Heather Graham ante los mocasines de charol de Austin Powers.
Sí, nena, sí.
Cayetano Gea Martín
lunes, julio 02, 2007
No comprendes que no
No comprendes que no escupo al cielo por no mojarme el pelo.
No comprendes que no escribo por silencios, que no canto por soleares, que no lloro por mojar la cama, que no fumo para no caerle bien al sábado, sabadete.
No comprendes que no leo pérdidas de tiempo, que no veo más allá de vuestros ombligos, que no escucho más que la llamada de la selva, nunca del mar, que no navego a no ser que no me queden más cojones.
No comprendes que no me interesa más que estar vivo, que no sé vivir sin vida ni morir sin ella, que no aguantan mis párpados más de doce horas sin contemplar la palabra del hombre, nunca la de Dios, que no creo en Él, que no sé por qué hay que encajar con calzador a un Creador en la ecuación si cuadra perfectamente como está.
No comprendes que me desubica el verso florido, que no soporto la redundancia modernista, que odio también la simpleza neoclásica, que no todo es blanco o negro, que no me gusta cerrar bares al son de melodías desaforadas.
No comprendes que lo que para ti es dañino a mí me beneficia, que no hay nada como llevarte la contraria, que no abro paraguas salvo dentro de casa.
No comprendes que no bajo al infierno por no encontrarte.
No comprendes que no escribo por silencios, que no canto por soleares, que no lloro por mojar la cama, que no fumo para no caerle bien al sábado, sabadete.
No comprendes que no leo pérdidas de tiempo, que no veo más allá de vuestros ombligos, que no escucho más que la llamada de la selva, nunca del mar, que no navego a no ser que no me queden más cojones.
No comprendes que no me interesa más que estar vivo, que no sé vivir sin vida ni morir sin ella, que no aguantan mis párpados más de doce horas sin contemplar la palabra del hombre, nunca la de Dios, que no creo en Él, que no sé por qué hay que encajar con calzador a un Creador en la ecuación si cuadra perfectamente como está.
No comprendes que me desubica el verso florido, que no soporto la redundancia modernista, que odio también la simpleza neoclásica, que no todo es blanco o negro, que no me gusta cerrar bares al son de melodías desaforadas.
No comprendes que lo que para ti es dañino a mí me beneficia, que no hay nada como llevarte la contraria, que no abro paraguas salvo dentro de casa.
No comprendes que no bajo al infierno por no encontrarte.
Cayetano Gea Martín
jueves, junio 28, 2007
Y qué

Y qué si mis ojos no miran hacia ti.
¿Necesitas, acaso mi aprobación?
Oh, musa intransigente, perdida en tu egoísmo.
Vuélvete, puta, odiada y amada:
Eres tú la que tiene que mirarme, no yo
Y qué te importará que no te sea fiel;
Siempre acabo volviendo a tu regazo.
¿Por qué siembras dudas de tedio?
Tu rutina me asfixia, zorra descocada.
Me ahogo si paso mucho tiempo dentro de ti
Y qué más te dará, enfermedad caliente,
Que mis manos te toquen menos,
Si me rechazas cuando intento amarte,
Pelandusca del montón, concubina de otros
Que sientan sus bases sobre tu piel
Y qué pasa, si sabes que en el fondo te amo,
Con acariciar otras costas temporales.
¿Acaso no sabes que estoy condenado a ti?
¿Dudas que comparto tu triste destino?
Me hundo con tus naves, Iberia mía.
¿Necesitas, acaso mi aprobación?
Oh, musa intransigente, perdida en tu egoísmo.
Vuélvete, puta, odiada y amada:
Eres tú la que tiene que mirarme, no yo
Y qué te importará que no te sea fiel;
Siempre acabo volviendo a tu regazo.
¿Por qué siembras dudas de tedio?
Tu rutina me asfixia, zorra descocada.
Me ahogo si paso mucho tiempo dentro de ti
Y qué más te dará, enfermedad caliente,
Que mis manos te toquen menos,
Si me rechazas cuando intento amarte,
Pelandusca del montón, concubina de otros
Que sientan sus bases sobre tu piel
Y qué pasa, si sabes que en el fondo te amo,
Con acariciar otras costas temporales.
¿Acaso no sabes que estoy condenado a ti?
¿Dudas que comparto tu triste destino?
Me hundo con tus naves, Iberia mía.
Cayetano Gea Martín
martes, junio 26, 2007
Cadencia
No es que no quiera, en mi ignorancia, abrir los ojos,
Es que prefiero, cabezón de mí, tenerlos cerrados
Dejar hoy a un lado la triste cadencia de cerrojos
Conocer todos los tiernos brotes arrancados
Todo lo que puede llegar a ser cognoscible
Se puede recrear en un laboratorio a oscuras
No es necesario, creedme, más combustible
Que el rumor gris y constante de la locura
Y al peso tendencioso de cada año
Hay que sumarle la cadencia de los kilos
El materialismo verde del desengaño
O el ser consciente que si he sufrido
En no tener la felicidad siempre a mano
Que no todo fue inútil, ni el deseo en vano
Es que prefiero, cabezón de mí, tenerlos cerrados
Dejar hoy a un lado la triste cadencia de cerrojos
Conocer todos los tiernos brotes arrancados
Todo lo que puede llegar a ser cognoscible
Se puede recrear en un laboratorio a oscuras
No es necesario, creedme, más combustible
Que el rumor gris y constante de la locura
Y al peso tendencioso de cada año
Hay que sumarle la cadencia de los kilos
El materialismo verde del desengaño
O el ser consciente que si he sufrido
En no tener la felicidad siempre a mano
Que no todo fue inútil, ni el deseo en vano
Cayetano Gea Martín
viernes, junio 22, 2007
Frases de Monty Python

Vamos a intentar alegrar este viernes completando mi Sagrada Trinidad del Humor... Que buena falta me hace después de esta semana asqueante de mucho currar y poco vivir... ¡Salud!
-¡Camelot, Camelot!
-Bah, es una maqueta.
-Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?
-Nos han dado la paz.
-¿La paz? ¡Que te folle un pez!
Bienvenidos al Castillo de Ántrax. No es un nombre muy bonito, ¿verdad?
-¡Miguel Ángel, te encargué una última cena y quiero una última cena! Con doce discípulos y un Cristo.
-¿Uno?
-¡Sí, uno! ¿Quieres decirme en que demonios pensabas para pintar tres Cristos en ésta?
-Funciona, amigo.
-¿Funciona?
-Sí, el gordo equilibra a los dos delgados.
-Somos tres Reyes Magos.
-¿Y os coláis en un establo a las dos de la mañana? ¡Pues vaya una mierda de magia!
-Buenos días, señorita.
-¿Señorita?
-Discúlpeme, estoy resfriado.
¡El que a una furcia natatoria le de por repartir espadas mojadas no es motivo suficiente para establecer un sistema de gobierno!
-¡Este loro está muerto!
-No, no, está... descansando. Bonito plumaje el noruego azul, ¿eh? Probablemente, añora los fiordos.
¡Tú eres el autentico mesías! Y yo lo sé, porque he seguido a varios.
¡Es una bruja, es una bruja! ¡A mí me convirtió en grillo!...Y mejoré.
-Palo afilado, ¿eh? Queremos aprender a defendernos contra palos afilados, ¿eh? Os creéis muy importantes, ¿eh? La fruta fresca no es bastante para vosotros, ¿no? Bien, bien, bien... Pues te diré una cosa, muchacho. Cuando te vayas a casa esta noche y algún maníaco homicida te persiga con un puñado de frambuesas ¡no vengas a llorarme!
-¿Y de qué signo es él?
-¿Perdón?
-¿De qué signo es?
-¿Capricornio?
-¡Oh! ¿Y cómo son los capricornio?
-Es el hijo de Dios, ¡el mesías! ¡El rey de los judíos!
-¿Porque es capricornio?
-No, no... Porque es él.
-¡Ah, claro, si no habría muchos!
Un asesino no es más que un suicida extrovertido.
-Bah, es una maqueta.
-Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?
-Nos han dado la paz.
-¿La paz? ¡Que te folle un pez!
Bienvenidos al Castillo de Ántrax. No es un nombre muy bonito, ¿verdad?
-¡Miguel Ángel, te encargué una última cena y quiero una última cena! Con doce discípulos y un Cristo.
-¿Uno?
-¡Sí, uno! ¿Quieres decirme en que demonios pensabas para pintar tres Cristos en ésta?
-Funciona, amigo.
-¿Funciona?
-Sí, el gordo equilibra a los dos delgados.
-Somos tres Reyes Magos.
-¿Y os coláis en un establo a las dos de la mañana? ¡Pues vaya una mierda de magia!
-Buenos días, señorita.
-¿Señorita?
-Discúlpeme, estoy resfriado.
¡El que a una furcia natatoria le de por repartir espadas mojadas no es motivo suficiente para establecer un sistema de gobierno!
-¡Este loro está muerto!
-No, no, está... descansando. Bonito plumaje el noruego azul, ¿eh? Probablemente, añora los fiordos.
¡Tú eres el autentico mesías! Y yo lo sé, porque he seguido a varios.
¡Es una bruja, es una bruja! ¡A mí me convirtió en grillo!...Y mejoré.
-Palo afilado, ¿eh? Queremos aprender a defendernos contra palos afilados, ¿eh? Os creéis muy importantes, ¿eh? La fruta fresca no es bastante para vosotros, ¿no? Bien, bien, bien... Pues te diré una cosa, muchacho. Cuando te vayas a casa esta noche y algún maníaco homicida te persiga con un puñado de frambuesas ¡no vengas a llorarme!
-¿Y de qué signo es él?
-¿Perdón?
-¿De qué signo es?
-¿Capricornio?
-¡Oh! ¿Y cómo son los capricornio?
-Es el hijo de Dios, ¡el mesías! ¡El rey de los judíos!
-¿Porque es capricornio?
-No, no... Porque es él.
-¡Ah, claro, si no habría muchos!
Un asesino no es más que un suicida extrovertido.
Cayetano Gea Martín
miércoles, junio 20, 2007
Década ominosa
No podía creer lo que veían sus ojos, demasiado acostumbrados a no ver nada interesante, pero allí estaba ella, de nuevo, diez años más tarde, luciendo la misma sonrisa de princesa distraída, gastando sus tacones de aguja Calle Preciados hacia arriba, contoneando sus caderas al ritmo veraniego de esta ciudad desierta de primeros de agosto, con una falda plisada negra que redondeaba su rotundo trasero de cuarentona maciza, sintiendo él en su corazón una punzada de dolor por las horas perdidas y los momentos vacíos, un dolor incómodo e inoportuno, una década después, y la sensación horrible de no haber evolucionado durante todo ese tiempo, de ser la misma inmadura criatura de siempre, más viejo pero no más sabio, y el odio y a la vez dependencia que aún anida en su pecho para con ella, las ganas irrefrenables de acercarse, hablar con ella, pero el miedo a hacerlo, el miedo al rechazo o peor aún, el miedo a no ser rechazado, a que ella lo acoja de nuevo en su seno, a volver a navegar por ese cuerpo de infarto, a volver a invadir esa mente y descubrir que ella sigue mandando sobre él, y volver a penar por lo mismo, y acabar igual, para nunca romper la espiral en la que se encuentra sumergido de forma irreparable, una y otra vez, y otra, y otra, pero a la vez puede ver que se va acercando a ella, frágil esquife en busca de puerto seguro, cada vez más cerca, temblando y sudando dentro de su traje, confinado tras una americana y una corbata, demasiado viejo para cambiar ahora, y casi puede alcanzarla, oh, qué cerca está ahora de él, ahora puede verla mejor, mucho mejor, la delicadeza de sus piernas desnudas, sin necesidad de medias, su largo pelo castaño cayendo hasta casi rozar ese culo en el cual él pasó tantas y tantas horas de ansiedad, de caricias, de sexo furtivo en bancos, plazas, cines, moteles, su casa, donde la encontró entregada a dos de sus mejores amigos, oh, sí, aquella imagen, imborrable, pesadilla a lo largo del tiempo, y ella no pagó aquello, no, no pagó, y ahora vuelve a él, pero él no desea venganza, desea sumisión, sumisión por parte de él, como siempre, quiere ser su esclavo de nuevo, su perro fiel, tocarla, verla, verla de frente, obligarla a mirarle a sus ojos, no puede haberse olvidado de los ojos de él, no, imposible, llega hasta ella, atrapa su brazo con su mano derecha, y la hace girar para descubrir que ella no es ella, que se ha confundido de persona.Cayetano Gea Martín
lunes, junio 18, 2007
Del dolor...
Del dolor se aprende, entre otras cosas, a soportarlo. Y creo que, como maestro en él que supuestamente eres, no deberías ser tan quejica, amigo mío. ¿Tan insoportable te resulta? Bueno. Nada más lejos de mi intención de ser poco empático, así que permíteme. Permite que comparta tu dolor. Hazme sitio. Mmm... Interesante... Aunque totalmente soportable, de verdad. Claro que te llevo ventaja, ya sabes. Yo pertenezco a este lugar, mientras que tú acabas de llegar, en fin... Créeme, te acostumbrarás. Todos aquí al final lo hacen.
Cayetano Gea Martín
viernes, junio 15, 2007
El hombre que observaba el infinito
Estaba comenzando a hacer bastante más frío que en las últimas cuarenta y ocho horas. David lo achacó a la evidente carencia de energía en los motores principales, y a la más que posible derivación de cualquier tipo de fuente energética secundaria hacia éstos. En estos momentos, era más prioritario el hecho de mantener la nave en marcha y en rumbo que la calefacción, los electrodomésticos o el agua caliente. David supuso que, de darse el caso, el ordenador de la nave suprimiría el oxígeno sin dudarlo. Al fin y al cabo, el sólo era el piloto orgánico de la misma, y ésta tenía autonomía suficiente para poder navegar sola en su periplo por el espacio.Desde la frialdad y la penumbra de su asiento, David contemplaba las blancas estrellas. A pesar de haber pasado tres cuartas partes de su vida viajando por la inmensidad del cosmos, el simple hecho de observar los fríos astros que titilaban contra la negrura eterna siempre le producía el mismo y familiar sentimiento de saberse insignificante. Recordaba con nostalgia la última vez que estuvo en casa, en el viejo y familiar orbe. Recordaba sobre todo la luz del sol sobre su pálido rostro, y el bienestar provocado por la contemplación del cielo azul. Recordaba que se prometió a sí mismo que el próximo viaje sería el último. Ahora creía que estaba en lo cierto.
Era el último ser humano de la nave. El resto de la tripulación había muerto, básicamente en dos turnos. Durante el accidente, cinco de ellos fueron succionados hacia el espacio, donde estallaron a causa de la descompresión como globos llenos de sangre. Los otros dos quedaron atrapados bajo una de las tres enormes mamparas que se desplomaron. Fueron muriendo poco a poco, a lo largo de las veinticuatro horas siguientes, a pesar de los denodados esfuerzos de David por sacarlos de allí.
En los días siguientes, se dedicó a evaluar los daños. Algo más de la mitad de la nave se encontraba inoperante. Las selló todas y se deshizo de ellas. Las reservas de combustible no llegarían para llevarle hasta su destino. Su suerte, pues, estaba echada. Alea jacta est.
Mientras se acurrucaba aterido de frío en el asiento, observando las tinieblas que le rodeaban tanto dentro como fuera de la nave, a las estrellas y a la infinita soledad que sentía en su corazón, David pensaba que toda la existencia, no sólo la suya, es efímera, que la idea de sentirnos especiales, que el mero hecho de considerar que tenemos una parte inmortal dentro de nosotros, un alma o karma o lo que sea, no dejaba de ser una triste broma cósmica.
El ordenador consideró, al fin, que el oxígeno que David consumía no valía la pena, pero que el llegar a su destino sí. A pesar de ello, las lecciones de ética introducidas en su inteligencia artificial tuvieron la consideración suficiente como para liberar parte del monóxido de carbono producido como material de desecho hacia el interior de la cabina de mando, donde David poco a poco iba perdiendo la conciencia. Amodorrado por el gas, el piloto de la nave y último superviviente de ésta, cerró los ojos y se entregó a la entropía. La nave continuó su curso como estaba previsto, en silencio, hacia casa.
Todo es insignificante, nada es tan preocupante. La soledad es un lugar tan vacío siempre... (Enrique Bunbury – Lady Blue)
Cayetano Gea Martín
miércoles, junio 13, 2007
Un dedo en la llaga

Un pecho perfecto sin marca
Frente a una caricia furtiva
Frente a un rayo de nácar
Frente a una hora perdida
Un dedo en la llaga
Que contagie de versos
Los momentos que sangran
La calma chica sin besos
Un clítoris dulce
Que atesore tormentas
Y marejada de espuma
Un dedo en la llaga
Que despierte deseos
Frente a una caricia furtiva
Frente a un rayo de nácar
Frente a una hora perdida
Un dedo en la llaga
Que contagie de versos
Los momentos que sangran
La calma chica sin besos
Un clítoris dulce
Que atesore tormentas
Y marejada de espuma
Un dedo en la llaga
Que despierte deseos
Y que evite la muerte
Cayetano Gea Martín
lunes, junio 11, 2007
¿Hay solución?
Escribo estas líneas a raíz de una entrada mía que levantó cierta polvareda; aquella que mal titulé ‘Disculpen la franqueza’, donde por parte del respetable lector y amigo parecía haber ningún tipo de esperanza con respecto a este país en el que nos ha tocado nacer y, para casi todos, vivir. Quiero dejar bien claro de antemano, aunque la mayoría ya lo sabe, que no tengo ningún tipo de sentimiento nacionalista, pero que tampoco me considero antipatriótico, ya que hay cosas de aquí que, sin lugar a dudas me gustan; tales como la literatura, la gastronomía, el paisaje y las poblaciones (de algunos lugares, claro), la forma de vivir y de tomarse la vida, etc.
Creo que el desengaño político no debería mezclarse con el desengaño personal. Los políticos son una cosa, la gente y sus vidas, por fortuna, otra muy distinta. Creo que el pensar que nada tiene solución o que este país no avanza, es caer en una especie de demagogia derrotista de izquierda despreocupada con los problemas. Ya que todo es una mierda, pues para qué molestarse por hacer nada. ¿No os suena, con todo los respetos, a excusa?
Sólo quiero comentar un par de cosas más , y luego dejaré que me lluevan palos por todas partes, je, je:
Primero: No creo que la situación actual en España sea tan negativa como algunos opináis. Sí, creo que las cosas pueden ir mejor, pero no creo que lo que no funciona aquí sea un mal endémico, si no más bien una tendencia globalizada entre todos los países occidentales. El capitalismo es el capitalismo, aquí y en la Península del Labrador. Y antes de que me citéis a Finlandia o Nueva Zelanda, por ejemplo, como paradigmas de la democracia, os diré que obviamente un país pequeño siempre es más fácil de gestionar, y de evitarse chanchullos. Y no me toquéis las pelotas (bueno, con cariño si queréis, sí) con que también es una cuestión de mentalidad, del carácter frío y pacífico de los pueblos del norte, que Alemania y Rusia están por ahí y burradas han hecho y harán, como todos.
Creo que este país sí evoluciona en muchas cosas. Creo, además, que en algunas, demasiado rápido. La mentalidad de la gente de esta piel de toro tendida al sol me sigue sorprendiendo muchísimo, para bien y para mal. La forma de adaptarnos a los cambios (o mejor sería decir, el que nos la sude todo) me parece, a veces, encomiable. Además, ¿qué es eso de quejarnos de nosotros mismos? Cuando pensamos en españoles típicos nos imaginamos a ese tipejo bajito y con bigote que arma follón en el cine, que piensa que el fin del mundo es Murcia y que es un intransigente con todo lo que no sea de su mismo palo. Pero ¿acaso nosotros (y por nosotros me refiero a nuestro círculo de allegados) no somos de aquí? Entonces, ¿por qué no pensar que nosotros somos lo típico? ¿No nos descalificamos a nosotros mismos cuando nos cagamos por todo lo alto en España? No verás este fenómeno en ningún otro país. Habría que estudiarlo con detenimiento, creo yo. Si un alemán te dice que está orgulloso de ser alemán, no le prejuzgas como nazi. Pero si un español lo hace, es un facha. En lo que sí estoy de acuerdo es en que, tristemente, casi siempre se suele acertar, aunque ¿y qué? Tengo muy buenos amigos de derechas... Bueno, en realidad, sólo tengo a uno, pero es una persona excelente.
En fin, no sé, creo que somos de los poco países con complejo de ser lo que somos, cuando la mayoría de la gente de fuera que viene coincide que aquí se vive de putísima madre, que se come muy bien y que la gente es encantadora. ¿Que hay mucho gilipollas suelto? Sí, pero aquí y en Groenlandia, aviso. Como dice mi padre, el porcentaje siempre es el mismo: un 50% que se dedica a dar por culo al otro 50%.
Segundo: Lo lamento mucho si ahora me pongo intransigente (agarraos, que voy...), pero quien no hace nada por cambiar las cosas si éstas no le gustan, ha perdido, para mí, el derecho a quejarse. No hablo ya de votar, aunque también, hablo de hacer algo, de militar, de montar tu propio partido, de denunciar al alcalde mangante de tu pueblo, lo que sea. Por favor, no caigamos (también me incluyo, por supuesto) en la españolitis, es decir, quejarse mucho y no hacer nada. Y por lo que más queráis en vuestra vida, votad. Si estáis desengañados por lo menos proponed otra cosa. Si ninguno os convence, yo os prometo que al que me diga de vosotras y vosotros que monta un partido puede contar con mi voto de antemano. Tenemos las herramientas para hacer algo, lo que sea. Los que desean que no hagamos nada son ellos, los que mandan, los que se han olvidado de que no son más que nuestros gestores, a los que nosotros pagamos para que administren los recursos. No son nuestros jefes, lo somos nosotros de ellos. Ellos lo ignoran deliberadamente. Y nosotros, ¿también lo hemos olvidado?
Como diría el bueno de V, “People shouldn't be afraid of their goverments, goverments should be afraid of their people”.
¡Recordémosles por qué deberían temernos, joder!
Creo que el desengaño político no debería mezclarse con el desengaño personal. Los políticos son una cosa, la gente y sus vidas, por fortuna, otra muy distinta. Creo que el pensar que nada tiene solución o que este país no avanza, es caer en una especie de demagogia derrotista de izquierda despreocupada con los problemas. Ya que todo es una mierda, pues para qué molestarse por hacer nada. ¿No os suena, con todo los respetos, a excusa?
Sólo quiero comentar un par de cosas más , y luego dejaré que me lluevan palos por todas partes, je, je:
Primero: No creo que la situación actual en España sea tan negativa como algunos opináis. Sí, creo que las cosas pueden ir mejor, pero no creo que lo que no funciona aquí sea un mal endémico, si no más bien una tendencia globalizada entre todos los países occidentales. El capitalismo es el capitalismo, aquí y en la Península del Labrador. Y antes de que me citéis a Finlandia o Nueva Zelanda, por ejemplo, como paradigmas de la democracia, os diré que obviamente un país pequeño siempre es más fácil de gestionar, y de evitarse chanchullos. Y no me toquéis las pelotas (bueno, con cariño si queréis, sí) con que también es una cuestión de mentalidad, del carácter frío y pacífico de los pueblos del norte, que Alemania y Rusia están por ahí y burradas han hecho y harán, como todos.
Creo que este país sí evoluciona en muchas cosas. Creo, además, que en algunas, demasiado rápido. La mentalidad de la gente de esta piel de toro tendida al sol me sigue sorprendiendo muchísimo, para bien y para mal. La forma de adaptarnos a los cambios (o mejor sería decir, el que nos la sude todo) me parece, a veces, encomiable. Además, ¿qué es eso de quejarnos de nosotros mismos? Cuando pensamos en españoles típicos nos imaginamos a ese tipejo bajito y con bigote que arma follón en el cine, que piensa que el fin del mundo es Murcia y que es un intransigente con todo lo que no sea de su mismo palo. Pero ¿acaso nosotros (y por nosotros me refiero a nuestro círculo de allegados) no somos de aquí? Entonces, ¿por qué no pensar que nosotros somos lo típico? ¿No nos descalificamos a nosotros mismos cuando nos cagamos por todo lo alto en España? No verás este fenómeno en ningún otro país. Habría que estudiarlo con detenimiento, creo yo. Si un alemán te dice que está orgulloso de ser alemán, no le prejuzgas como nazi. Pero si un español lo hace, es un facha. En lo que sí estoy de acuerdo es en que, tristemente, casi siempre se suele acertar, aunque ¿y qué? Tengo muy buenos amigos de derechas... Bueno, en realidad, sólo tengo a uno, pero es una persona excelente.
En fin, no sé, creo que somos de los poco países con complejo de ser lo que somos, cuando la mayoría de la gente de fuera que viene coincide que aquí se vive de putísima madre, que se come muy bien y que la gente es encantadora. ¿Que hay mucho gilipollas suelto? Sí, pero aquí y en Groenlandia, aviso. Como dice mi padre, el porcentaje siempre es el mismo: un 50% que se dedica a dar por culo al otro 50%.
Segundo: Lo lamento mucho si ahora me pongo intransigente (agarraos, que voy...), pero quien no hace nada por cambiar las cosas si éstas no le gustan, ha perdido, para mí, el derecho a quejarse. No hablo ya de votar, aunque también, hablo de hacer algo, de militar, de montar tu propio partido, de denunciar al alcalde mangante de tu pueblo, lo que sea. Por favor, no caigamos (también me incluyo, por supuesto) en la españolitis, es decir, quejarse mucho y no hacer nada. Y por lo que más queráis en vuestra vida, votad. Si estáis desengañados por lo menos proponed otra cosa. Si ninguno os convence, yo os prometo que al que me diga de vosotras y vosotros que monta un partido puede contar con mi voto de antemano. Tenemos las herramientas para hacer algo, lo que sea. Los que desean que no hagamos nada son ellos, los que mandan, los que se han olvidado de que no son más que nuestros gestores, a los que nosotros pagamos para que administren los recursos. No son nuestros jefes, lo somos nosotros de ellos. Ellos lo ignoran deliberadamente. Y nosotros, ¿también lo hemos olvidado?
Como diría el bueno de V, “People shouldn't be afraid of their goverments, goverments should be afraid of their people”.
¡Recordémosles por qué deberían temernos, joder!
Cayetano Gea Martín
viernes, junio 08, 2007
Ven a la luz

Ven a la luz
No te quedes en las tinieblas
Acaricia mi cuerpo de sur
Con tus manos de luna nueva
Ven a la luz, amor
Inclínate ante mi rostro
Háblame con
El brillo plateado de tus ojos
Ven a la luz, roce
Que mora entre mis dedos
Tómate tiempo de noche
No urge el amarte sin miedo
Ven a la luz, niebla
Que al final no hay para tanto
Ni normalidades ni reinas
En esta oscuridad de madera de sándalo
Ve a la luz
No mores en el silencio falso
De tu juventud
De desolado rostro amargo
Ven a la luz, matrona
No me dejes desolado
Llorando a solas
Preso en este mar blanco
Ven a la luz, alabarda
Navega entre mi miel
Que te araña la espalda
Y te dibuja arabescos en la piel
Ven a la luz, tormenta mía,
Mariposa de alas negras
Que las cubran letanías
Y que mis hombros las envuelvan
Ven a la luz, usurpadora
No navegues en arenas
Ama a la aurora
Y al calor de esta condena
Ven a la luz
Quédate en ella
A cambio prometo
No te quedes en las tinieblas
Acaricia mi cuerpo de sur
Con tus manos de luna nueva
Ven a la luz, amor
Inclínate ante mi rostro
Háblame con
El brillo plateado de tus ojos
Ven a la luz, roce
Que mora entre mis dedos
Tómate tiempo de noche
No urge el amarte sin miedo
Ven a la luz, niebla
Que al final no hay para tanto
Ni normalidades ni reinas
En esta oscuridad de madera de sándalo
Ve a la luz
No mores en el silencio falso
De tu juventud
De desolado rostro amargo
Ven a la luz, matrona
No me dejes desolado
Llorando a solas
Preso en este mar blanco
Ven a la luz, alabarda
Navega entre mi miel
Que te araña la espalda
Y te dibuja arabescos en la piel
Ven a la luz, tormenta mía,
Mariposa de alas negras
Que las cubran letanías
Y que mis hombros las envuelvan
Ven a la luz, usurpadora
No navegues en arenas
Ama a la aurora
Y al calor de esta condena
Ven a la luz
Quédate en ella
A cambio prometo
Beber de tu oscuridad
Cayetano Gea Martín
miércoles, junio 06, 2007
El virginiano y gente así
-Eres muy guapa.
Le dijo él a mis pechos, gastándome dos tallas de sujetador con su mirada.
-¿De dónde eres? No pareces ser de Madrid.
Vaya. Hacía tiempo que no oía esa especie de centralismo con patente de corso. Además, ¿cómo es parecer ser de Madrid? ¿Me faltará el mantón de manila para ser castiza del todo?
-¿Vienes mucho por aquí?
Sí, majo, sí. En efecto, lo has adivinado, vivo aquí, entre las botellas de ron y las de ginebra, no te digo.
-¿Estás sola?
Le continuó preguntando a mis tetas, como si éstas se fueran a poner hablar de un momento a otro. No, no estoy sola. Tengo a un plasta comiéndome la oreja ahora mismo.
-¿Estudias o trabajas?
No puedo creer que aún haya alguien que lo utilice, Dios mío. ¿Es que nada se renueva en este país?
-No sé qué edad tienes, pero pareces más joven de la que sea.
¡Toma ya! Esto sí que es difícil de comprender y no Rayuela.
-¿Quieres que vayamos a otro sitio?
Se dirigió esta vez a mi culo. No, nada de eso. Tú sí, majete, tú te puedes ir por ahí en busca de otra víctima, que ya te vas quedando sin noche.
-Nos quedamos, entonces. ¿Quieres que te pida otra?
Sí, pero esta vez va a ser una Chivas, o lo más caro que tengan en su defecto. Ya que vas a intentar emborracharme, por lo menos arruínate.
-Me gustas mucho, y es poco común en mí que me fije en alguien.
Salvo a las veinte mujeres a las que les dices esto todo los fines de semana quieres decir, ¿no?
-Jo, no veas cómo lloré viendo Princesas...
Jo, no veas tú cómo lloro yo ante tu actuación, macho.
-Creo que la gente está obsesionada por el físico, ¿no crees?
Mira, estoy de acuerdo contigo, pero tus palabras pierden peso al seguir comiéndome las tetas con los ojos.
-Me encanta leer y amo a los niños.
Modelo de tío Curriculum Vitae.
-Tú debes ser Piscis con ascendencia Aries.
Tú debes ser Tonto con ascendencia Gilipollas.
-¿Me das tu número de teléfono?
¿Me das la clave de tu tarjeta de crédito?
-Podríamos quedar algún día para ir al cine.
No creo que Rocky XXIV sea de mi agrado.
-¿Te veré de nuevo?
Espero que sí, pero en tu funeral. Chao, bambino.
Dedicado a toda esa testosterona que inunda los bares de copas los fines de semana y que dan mal nombre a mi género. Gracias, queridos babosos míos, hacéis mejores al resto.
Le dijo él a mis pechos, gastándome dos tallas de sujetador con su mirada.
-¿De dónde eres? No pareces ser de Madrid.
Vaya. Hacía tiempo que no oía esa especie de centralismo con patente de corso. Además, ¿cómo es parecer ser de Madrid? ¿Me faltará el mantón de manila para ser castiza del todo?
-¿Vienes mucho por aquí?
Sí, majo, sí. En efecto, lo has adivinado, vivo aquí, entre las botellas de ron y las de ginebra, no te digo.
-¿Estás sola?
Le continuó preguntando a mis tetas, como si éstas se fueran a poner hablar de un momento a otro. No, no estoy sola. Tengo a un plasta comiéndome la oreja ahora mismo.
-¿Estudias o trabajas?
No puedo creer que aún haya alguien que lo utilice, Dios mío. ¿Es que nada se renueva en este país?
-No sé qué edad tienes, pero pareces más joven de la que sea.
¡Toma ya! Esto sí que es difícil de comprender y no Rayuela.
-¿Quieres que vayamos a otro sitio?
Se dirigió esta vez a mi culo. No, nada de eso. Tú sí, majete, tú te puedes ir por ahí en busca de otra víctima, que ya te vas quedando sin noche.
-Nos quedamos, entonces. ¿Quieres que te pida otra?
Sí, pero esta vez va a ser una Chivas, o lo más caro que tengan en su defecto. Ya que vas a intentar emborracharme, por lo menos arruínate.
-Me gustas mucho, y es poco común en mí que me fije en alguien.
Salvo a las veinte mujeres a las que les dices esto todo los fines de semana quieres decir, ¿no?
-Jo, no veas cómo lloré viendo Princesas...
Jo, no veas tú cómo lloro yo ante tu actuación, macho.
-Creo que la gente está obsesionada por el físico, ¿no crees?
Mira, estoy de acuerdo contigo, pero tus palabras pierden peso al seguir comiéndome las tetas con los ojos.
-Me encanta leer y amo a los niños.
Modelo de tío Curriculum Vitae.
-Tú debes ser Piscis con ascendencia Aries.
Tú debes ser Tonto con ascendencia Gilipollas.
-¿Me das tu número de teléfono?
¿Me das la clave de tu tarjeta de crédito?
-Podríamos quedar algún día para ir al cine.
No creo que Rocky XXIV sea de mi agrado.
-¿Te veré de nuevo?
Espero que sí, pero en tu funeral. Chao, bambino.
Dedicado a toda esa testosterona que inunda los bares de copas los fines de semana y que dan mal nombre a mi género. Gracias, queridos babosos míos, hacéis mejores al resto.
Cayetano Gea Martín
lunes, junio 04, 2007
Estoy en luna llena
Hoy le he sacado los colores al silencio de la tarde
He dejado a Wendy en la cama con Peter Pan
Y me he dedicado a recortar caretas con una tijera despuntada
Más que nada para no cortarme, oh, yo, previsor aburrido
De aburrida e insulsa noche de martes mortecina
Y cuando los tallarines estaban ya listos y con curry
Los engullí sin pensarlo demasiado, en estas horas muertas.
En estas horas muertas en las que tú no estás
Cuando caliento la sopa boba con series de televisión
Y de películas en versión original mientras ceno
Y me sirvo vasos de cerveza amarga para uno
Y no la de color verde irlanda que te gusta a ti
Con mi ticket de ida al infierno de la soledad
O enchufo la máquina de los sueños digitales
Claro que a veces se acaba el Baileys o el hielo
Y hay que salir a bucear en la claridad que rodea al bosque
En busca de un puerto oriental que sirva por doce euros
La felicidad en forma de líquido lechoso marrón
Dos culitos, por favor, con dos hielillos que tintineen
O a por huevos a tres euros la docena enana
Talla Mediana o M, amarillos, de corral transgénico
Y la pasta lista para hacer, sin complicaciones arguiñanas
Entonces, dos silencios, de cada página y de cada frase
De la pequeña y nula intención inicial poco queda
Nada más que un suspiro derrotado
Un cúmulo nimbo de rostros extraños
Una montaña de intenciones burócratas
Cuesta adaptarse de nuevo al cautiverio
Cuando se ha tenido todo el tiempo para no hacer nada con él
Pero hay luz al final del túnel
Hay caricias que se pierden en las sábanas
Y sexo hermoso como nunca
Ví, olí, toqué, oí, saboreé, sentí
Y carne en el asador
Y posibilidades de
Y continuidades en los parques
E invenciones de Morel
Ya que tu amor no contradice los míos
Los suma, los potencia
Y me clava a Dostoievski
Me lo añade a la lista
Y a ese poeta extraño en cirílico
Galimatías eslavo
De corazón frío
De sabor caliente
Cuesta, mi amor, y tú lo sabes mejor que nadie
Que navegas con tus velas henchidas
Del sopor de mi soltería decadente y agonizante
Sin saber si colgar los hábitos de puta beata
O acabar por derribar el muro de las lamentaciones
Para que deje de haber diferencias entre tú y yo
Salvo las que vengan dadas por la genética cruel
He dejado a Wendy en la cama con Peter Pan
Y me he dedicado a recortar caretas con una tijera despuntada
Más que nada para no cortarme, oh, yo, previsor aburrido
De aburrida e insulsa noche de martes mortecina
Y cuando los tallarines estaban ya listos y con curry
Los engullí sin pensarlo demasiado, en estas horas muertas.
En estas horas muertas en las que tú no estás
Cuando caliento la sopa boba con series de televisión
Y de películas en versión original mientras ceno
Y me sirvo vasos de cerveza amarga para uno
Y no la de color verde irlanda que te gusta a ti
Con mi ticket de ida al infierno de la soledad
O enchufo la máquina de los sueños digitales
Claro que a veces se acaba el Baileys o el hielo
Y hay que salir a bucear en la claridad que rodea al bosque
En busca de un puerto oriental que sirva por doce euros
La felicidad en forma de líquido lechoso marrón
Dos culitos, por favor, con dos hielillos que tintineen
O a por huevos a tres euros la docena enana
Talla Mediana o M, amarillos, de corral transgénico
Y la pasta lista para hacer, sin complicaciones arguiñanas
Entonces, dos silencios, de cada página y de cada frase
De la pequeña y nula intención inicial poco queda
Nada más que un suspiro derrotado
Un cúmulo nimbo de rostros extraños
Una montaña de intenciones burócratas
Cuesta adaptarse de nuevo al cautiverio
Cuando se ha tenido todo el tiempo para no hacer nada con él
Pero hay luz al final del túnel
Hay caricias que se pierden en las sábanas
Y sexo hermoso como nunca
Ví, olí, toqué, oí, saboreé, sentí
Y carne en el asador
Y posibilidades de
Y continuidades en los parques
E invenciones de Morel
Ya que tu amor no contradice los míos
Los suma, los potencia
Y me clava a Dostoievski
Me lo añade a la lista
Y a ese poeta extraño en cirílico
Galimatías eslavo
De corazón frío
De sabor caliente
Cuesta, mi amor, y tú lo sabes mejor que nadie
Que navegas con tus velas henchidas
Del sopor de mi soltería decadente y agonizante
Sin saber si colgar los hábitos de puta beata
O acabar por derribar el muro de las lamentaciones
Para que deje de haber diferencias entre tú y yo
Salvo las que vengan dadas por la genética cruel
Cayetano Gea Martín
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

