Sus manos hermosas y morenas acarician mi cara como si jamás lo hubieran hecho antes, explorando los rincones inéditos de mi rostro falsamente joven.
Sus manos son dos joyas turcas engarzadas en los dedos sinuosos que reptan hacia los míos con la sabiduría que dan los evos.
Sus manos palpitan de vida, excitadas, exploradoras y tiernas, de feminidad bien entendida. ¡Manos señoras y dueñas!
Cayetano Gea Martín
viernes, octubre 10, 2008
martes, septiembre 16, 2008
Lost in Space
Lamentablemente, y por motivos puramente personales, no creo que el abajo firmante pueda publicar nada ni tenga ánimos para ello durante una temporada... Incluso me planteo cancelar el blog, ya no tiene ningún sentido.
Gracias y un saludo
Cayetano Gea Martín
Gracias y un saludo
Cayetano Gea Martín
martes, julio 29, 2008
500
-I-
La visión del sucio techo fue el acicate que necesitó para levantarse, a pesar de las horrendas náuseas que habían decidido instalarse en su estómago de forma más o menos definitiva. Vagamente podía recordar la noche anterior, sólo que pasó un rato realmente distendido con sus amigos que había servido para aparcar temporalmente su preocupación.
Aquello volvió a golpear su mente en cuanto lo recordó de nuevo. Maldita sea, se lamentaba, maldita, maldita sea, qué cojones voy a hacer. Qué cojones voy a hacer, oh, Dios mío bendito, joder.
Eructó, se levantó bruscamente y dio con sus rodillas en el sucio suelo de linóleo, con el rostro perlado de sudor y los brazos temblorosos cargando vagamente con su peso. Se llevó una mano al vientre y comenzó a vomitar la cena.
Una cena copiosa, de mucha cerveza y pescado rebozado, más el café de después, los cigarrillos varios y dos copas de ron en el garito de siempre; los pequeños excesos controlados de cada fin de semana, su momento absurdo de placer en cómodos plazos autodestructivos.
Sintiéndose ligeramente mejor, decidió pegarse una ducha para poder aclarar su mente y con ella, esperaba, sus confusos pensamientos. No tenía la más remota idea sobre lo que iba a hacer de cara a su futuro inmediato.
Cómo iba a poder sobrellevar aquello, cómo iba a poder mirarse al espejo un día tras otro, hasta la terrible consecución de tan aciago destino.
Sin molestarse en vestirse o en secarse, se dirigió a la cocina con la intención de desayunar. Cogió un cartón de leche a medias y bebió directamente de él. El latigazo del sabor agrio de la leche en mal estado hizo que la escupiera inmediatamente en el fregadero atestado de cacharros sucios. A la leche siguió inmediatamente otro aluvión de vómito y lágrimas de rabia, dolor y frustración.
Mierda, mierda, doble mierda.
Permaneció un rato sobre la pila, contemplando con los ojos vacíos el desastre de su propia existencia.
Reponte, cojones.
Levantó la cabeza y abrió de nuevo la nevera. Esta vez, extrajo una lata de cerveza de marca barata.
Marca ACME.
Se dejó caer en el sofá de su pequeño salón. Se rascó la raja del culo mientras buscaba el mando a distancia. Zapeó hasta que encontró un canal donde retransmitían un partido de fútbol de Segunda División. La cerveza caía a plomo sobre su sufrido estómago, pero valió para despejar su embotada cabeza.
El remedio de los yonkis.
Sus ojos se distraían contemplando más la ventana que el partido. Un sol de justicia desparramaba su luz por todo el exterior. El verano estaba jodiendo la marrana a base de bien. El termómetro de la pared, regalo de su madre, marcaba los treinta. Eran las diez de la mañana.
Calor, para más desgracia, joder. Estoy hasta las narices. Esto es insostenible y sigo sin saber cómo cojones voy a poder sobrellevar esta situación. Si fuera más valiente, oh, si tuviera el valor de acabar con esto por métodos más expeditivos…
Poco a poco, fue cayendo en letargo. La cerveza cayó de sus manos y empapó la moqueta. La televisión siguió encendida para nadie.
La pesadilla cobra forma y siempre pienso que más me valdría ser algo distinto a lo que soy porque ser apenas el sueño de la razón me produce monstruos en el estómago como en las pelis de Alien oh mamá.
Despertó bruscamente de un sueño intranquilo y con el cuello dolorido cuatro horas más tarde. Tambaleándose se dirigió hacia el baño y orinó considerablemente. Tuvo que aferrarse con fuerza al toallero para no perder el equilibrio. Se sentía fatal, con el cuerpo revuelto tras tan larga siesta, y con la resaca entorpeciendo aún su ajado mecanismo.
Y luego están las náuseas, oh, Señor.
Salió del cuarto de baño y se sentó en el sofá. Al sentirse de nuevo en él, recordó vagamente que había soñado con su madre. ¿Cómo estaría la vieja?
Humillada por una bestia disfrazada de hombre, asustada temblando en el rincón más oscuro de su propia alma, agazapada como un cervatillo, hasta que decidió que se acabó y convirtió el cuello de la bestia en un improvisado lugar donde meter cinco enormes cuchillos de cocina. Después cárcel, poco tiempo. Al salir, tres regalos: libertad, sentimiento de culpabilidad y manía persecutoria de por vida.
Esperaba que bien, pobre mujer. De súbito, la idea de llamarla y contarle su situación cobró forma en su mente. Se preguntó, casi en voz alta ¿por qué no?
Porque ella jamás había movido un dedo por toda su numerosa descendencia, atrapada en una voluntaria red de machismo, como correspondía a toda mujer decente y de bien, regañando a sus hijos por protestar acerca de las palizas que el papá, en su sabiduría, dispensaba de forma tan generosa. Luego, un día, ella se encargó de poner fin a la situación, pero sus vástagos no olvidarían nunca, oh, no. La llamarán dos veces por semana y procurarán que no le falte de nada. Pero nada más. Será una madre a cuidar, no una amiga o confidente. Nadie puede cruzar un puente si éste no se ha construido jamás.
No, no podía contar con ella. Y tampoco podía contarle algo así. ¿Quién sabe, en su estado, cómo sería capaz de reaccionar? Mejor no arriesgarse. Estaba pensando en ello cuando el dolor apareció de nuevo, súbitamente, un dolor tan fuerte que prometía con partirle el espinazo en dos. Cayó al suelo y comenzó a retorcerse y a vomitar bilis.
Duele duele oh duele joder cómo duele joder.
Con gran esfuerzo comenzó a incorporarse, mientras el dolor, poco a poco, empezaba a remitir. Sudando la gota fría, consiguió sentarse de nuevo.
¿Por qué tiene que doler tanto? No basta conque mi vida, tal y como la conozco, vaya a terminar en breve si no que, además, tengo que reventar de dolor.
Permaneció ahí largo rato. Poco a poco, una calma, una paz interior, iba invadiendo su cuerpo. Se entregó a esa sensación.
Paz. Calma. Mamá.
Decidió llamar a su madre. Necesitaba poder contarle su situación a alguien que no fuera a emitir juicios de valor.
Algo de nervios, pero creo que es lo correcto, sí.
Descolgó el teléfono.
Sí, creo que sí. Uf.
Marcó.
Qué calor. Nervios.
Esperó.
Espero que esté.
Daba señal.
Nervios.
Primer tono.
Vamos.
Segundo tono.
Ejem.
Tercer tono.
Nervios.
¡CLAC!
- ¿Diga?
- ¿Mamá?
- ¿Sí?
- Mamá, soy yo.
- ¿Quién?
- Yo.
- ¡Oh, hola, cariño! ¡Qué sorpresa! Ayer precisamente estaba hablando de ti…
- Mamá…
- …a esa señora tan simpática de…
- Mamá, tengo que decirte algo.
- …la tienda nueva de abastos, ya sabes…
- Mamá, para, tengo que contarte una cosa.
- …esa pequeña tiendecita que…
- Mamá…
- …es tan mona y está tan ordenadita y…
- ¡Mamá! ¡Estoy embarazada!
Cayetano Gea Martín
miércoles, junio 25, 2008
499
Muy buenos días (tardes) niñas y niños…
Hoy colgamos en este vuestro blog la entrada número cuatrocientos noventa y nueve. ¡Zarabandas y algarabías!
Para celebrar tan magno evento (es decir, la inminente entrada quinientos), tiraremos el blog por la ventana y lo celebraremos por todo lo alto. Bueno, quizá no tanto, pero un par de cosas muy especiales sí que habrá, las cuales me propongo a explicar a continuación:
- La entrada nº 500 será algo totalmente distinto que requerirá de vuestros comentarios para que continúe la historia hacia unos u otros derroteros (incluso se podrá elegir quién va a continuar la trama, si Pedro o yo). Bueno, ya nos ocuparemos de esto cuando llegue… Que será lo que tarde en escribir la entrada, claro…
- El domingo día 6 de julio celebraremos en la cafetería-librería inglesa J&J una mini-fiesta para todos aquellos que quieran venir, aprovechando que ese día trabajo yo de camero allí. Os dejos los datos del evento:
Día: Domingo 6 de julio a partir de las 18:00.
Lugar: J&J Books and Coffee. C/Espíritu Santo, 47 (Metro Noviciado) Abajo del todo os dejo un hermoso planito...
Y poco más que añadir… Tan sólo me resta decir que, tanto el señor Garrido Vega como yo, estamos muy agradecidos a todos y cada uno de vosotros y vosotras que alguna vez habéis dejado vuestra huella aquí.
¡Gracias por todo y esperamos veros el domingo 6 (a los y las que viváis por Madrid, claro)!
Hoy colgamos en este vuestro blog la entrada número cuatrocientos noventa y nueve. ¡Zarabandas y algarabías!
Para celebrar tan magno evento (es decir, la inminente entrada quinientos), tiraremos el blog por la ventana y lo celebraremos por todo lo alto. Bueno, quizá no tanto, pero un par de cosas muy especiales sí que habrá, las cuales me propongo a explicar a continuación:
- La entrada nº 500 será algo totalmente distinto que requerirá de vuestros comentarios para que continúe la historia hacia unos u otros derroteros (incluso se podrá elegir quién va a continuar la trama, si Pedro o yo). Bueno, ya nos ocuparemos de esto cuando llegue… Que será lo que tarde en escribir la entrada, claro…
- El domingo día 6 de julio celebraremos en la cafetería-librería inglesa J&J una mini-fiesta para todos aquellos que quieran venir, aprovechando que ese día trabajo yo de camero allí. Os dejos los datos del evento:
Día: Domingo 6 de julio a partir de las 18:00.
Lugar: J&J Books and Coffee. C/Espíritu Santo, 47 (Metro Noviciado) Abajo del todo os dejo un hermoso planito...
Y poco más que añadir… Tan sólo me resta decir que, tanto el señor Garrido Vega como yo, estamos muy agradecidos a todos y cada uno de vosotros y vosotras que alguna vez habéis dejado vuestra huella aquí.
¡Gracias por todo y esperamos veros el domingo 6 (a los y las que viváis por Madrid, claro)!
(Pinchad sobre el planito para que se pueda ver algo medianamente decente)Cayetano Gea Martín
Pedro Garrido Vega
lunes, junio 16, 2008
En la selva, la imponente selva

Los dos amigos se pararon a la vez, sin creerse ni por un desquiciado segundo lo que tenían ante sus ojos. Donde antes estaba su barrio ahora florecía una jungla tropical. Por doquier, enormes árboles extendían sus ramas plagadas de simios hacia el nublado cielo londinense. Un cerdo salvaje hozaba cerca de los pies de los dos atónitos vecinos.
El primero en reaccionar fue Mike, el mayor de los dos y el más dotado de flema británica. -Caramba, -comentó en voz alta, -creo que hoy no encontraremos abierto ningún pub donde poder ver el partido, Pete.
El nombrado aún permanecía en estado catatónico, por lo que apenas pudo balbucir algunas palabras inconexas. Simplemente, permanecía con los ojos como platos contemplando la imponente selva y sin poder ver ni rastro de los edificios o de las calles. Cierta cancioncilla se filtraba a través de su cerebro…
In the jungle, the mighty jungle, the lion sleeps tonight…
-Bueno, -suspiró Mike, -supongo que deberíamos intentar localizar nuestras casas, o lo que sea que se alce en su lugar, ¿no te parece?
Pete consiguió, al fin, hablar, y le respondió a su amigo: -No sé si es una buena idea, Mike. Creo que deberíamos volver al centro.
-¿Al centro? ¿Para qué?
-No sé, a lo mejor allí alguien sabe qué está pasando. Quizá en este momento estén dando por televisión algún tipo de reportaje sobre lo sucedido.
-Vamos, vamos, Pete. Sabes tan bien como yo que las cadenas de televisión tienen ya suficientes noticias con el fútbol, la familia real y la inmigración.
Mike comenzó a adentrarse en la jungla antes de que su amigo pudiera replicarle. A regañadientes, Pete le siguió.
A los diez minutos habían llegado a donde, en teoría, debería comenzar su calle. Allí no había ningún rastro visible de civilización. Solamente árboles y más árboles que formaban un impenetrable muro verde. Algo rugió. Algo que le sonaba a Pete muy grande y muy cercano. La condenada canción no se le quitaba le la cabeza…
Near the village, the peaceful village, the lion sleeps tonight…
-Hum, -murmuró Mike, -esto es bastante inusual.
-¿No has oído nada? -Dijo Pete en asustado tono a su amigo.
-Sí. Debe ser ese perro de la vecina. Alguien debería decirle a esa vieja cacatúa que educase mejor a su maldito chucho.
-¿De qué demonios hablas?, -respondió Pete al borde de la histeria, -¿No te das cuenta de que es el rugido de un león?
-Eso es totalmente imposible, amigo mío. Por dos razones categóricas: no hay leones ni en Inglaterra ni en las selvas.
-¡Me da igual!, -chillo su compañero, -¡Me da igual! ¡Joder, Mike, hay un puto león ahí fuera!
-Ya te he dicho que eso es impos…
El león que surgió atravesando la floresta cortó su perorata. Los dos amigos se quedaron paralizados, aunque Mike fue capaz de decir: -¡Vaya, esto es realmente…
Nuevamente no pudo terminar la frase, aunque esta vez fue porque el león corrió hacia él y clavó las fauces abiertas en su desprotegido cuello. Mike intentó zafarse de su cazador, pero sus fuerzas mermaban a increíble velocidad. En apenas diez segundos dejó de patalear y expiró.
El león soltó a su presa, y clavando sus ojos felinos en el cuello del inmóvil Pete, fue acercándose poco a poco hacia él.
Antes de morir, le pareció que la bestia, con la boca y el hocico embadurnados de sangre, tarareaba para sí otra estrofa de la canción…
Hush, my darling, don't fear, my darling, the lion sleeps tonight…
Cayetano Gea Martín
martes, junio 10, 2008
Basado en hechos reales (me temo)
- ¿Ánde dices quemos quedao?
- En la INN, como siempre, ¿ande coño quiés que vayamos, si no?
- ¡Siiiií! Amos a la INN. ¡Qué putas ganas tengo de bailar, joder!
- Buah, y yo mazo, ¿qué te crees?
- Está que te cagas.
- Mazo.
- Has cambiaoooo mi viiida corasoooón…
- ¡Vamos a la INN, coño!
- Ej que mira que está guapa, chaval. A ver si vemos al tío aquel…
- Ja, si ej que eres una zorra, tronca.
- ¡Mira quién habla! ¡La que no se lía con tós loj que ve, no te jode!
- Eres una peazo de puta, ¿sabes?
- ¡A ver a quién llamas tú puta, cacho guarra!
- ¡Anda, cómemel coño!
- ¡Zorra!
- ¡Puta!
- Paso de ti. Quinsoportaaable es el dolooor que me desgaaarra el corasooón…
- Dale, dale… ¡A la INN!
- Bueno, va, ¿pero has quedao con alguien o no?
- Que sí, joder. He quedado con la Loli, la Marta y la Pili.
- Buah, qué mal me cae la Pili. Le va diciendo a todol mundo que yo me lié con el Carlos, tronca.
- ¡No jodas!
- Ya ves.
- Qué fuerte.
- Mazo.
- Bah, pasa de ella, questá loca.
- ¡Ja, ja, ja! Sí, como una puta cabra está la muy cabrona!
- Qué fuerte, tía.
- Mazo.
- Yo la i invitado porque me lo ha pedío la Loli, si no de qué.
- Nosajodío.
- Ej que se ve que la Pili la invitó a su cumple y claro… Ahora stá obligá a sacarla de paseo.
- Pos como me toque mucho los cojones la pego dos ostias, que me tiene hasta los güevos la muy gilipollas.
- Nah, tranqui. Si es una sopas. Se toma dos cubatas y se queda sobando en el sofá.
- No vale paná.
- Macuerdo yo en la fiesta del Jorge, que stabamos tos de puta madre y va la tía y se queda sobá en el suelo.
- No jodas. Menuda pringá.
- Ya te digo.
- Mazo.
- Ya ves.
- Buah, pos yo me puse hasta el culo. Me bebí dos botellas de Yak Daniels pa mi sola.
- ¡Jo, eres una puta borracha!
- ¡Mira quién habla aquí!
- Yo no bebo tanto, tía.
- ¡Bah que no! ¡Estabas mazo de pedo el finde pasao!
- Eso fue por el cabrón del Miguelito, que mechó una pasti en el vaso. Quijo puta…
- Pos espero que venga hoy y se pase algo…
- Qué va, es mazo de raro.
- Ya te digo.
- Pero mazo.
- Tú me camelaaas…
- Deja de cantar, zorra, mira cómo te mira la puta vieja esa…
- ¿Quién coño?
- Sí, joder, la vieja esa…
- ¡Tú, puta vieja! ¿Qué cojones estás mirando? ¡A ver si voy a tener que partirte los morros, puta!
- ¡Ja, ja, ja!
- ¡Ja, ja, ja!
- No te jode, la vieja. ¡Ojala se muera de una vez! ¡Mal fin tenga!
- ¡Ja, ja, ja!
- ¡Ja, ja, ja!
- Joder, ¡ja, ja, ja!
- Aaa vuetto a llamaaarmeeee y nosé caceeeer…
- Esa canción mola mazo, ¿es del último, no?
- Sí, está que te cagas…
- Mola mazo.
- Ya te digo.
- Es la caña.
- Ya ves.
- Mola.
- Mazo.
Cayetano Gea Martín
- En la INN, como siempre, ¿ande coño quiés que vayamos, si no?
- ¡Siiiií! Amos a la INN. ¡Qué putas ganas tengo de bailar, joder!
- Buah, y yo mazo, ¿qué te crees?
- Está que te cagas.
- Mazo.
- Has cambiaoooo mi viiida corasoooón…
- ¡Vamos a la INN, coño!
- Ej que mira que está guapa, chaval. A ver si vemos al tío aquel…
- Ja, si ej que eres una zorra, tronca.
- ¡Mira quién habla! ¡La que no se lía con tós loj que ve, no te jode!
- Eres una peazo de puta, ¿sabes?
- ¡A ver a quién llamas tú puta, cacho guarra!
- ¡Anda, cómemel coño!
- ¡Zorra!
- ¡Puta!
- Paso de ti. Quinsoportaaable es el dolooor que me desgaaarra el corasooón…
- Dale, dale… ¡A la INN!
- Bueno, va, ¿pero has quedao con alguien o no?
- Que sí, joder. He quedado con la Loli, la Marta y la Pili.
- Buah, qué mal me cae la Pili. Le va diciendo a todol mundo que yo me lié con el Carlos, tronca.
- ¡No jodas!
- Ya ves.
- Qué fuerte.
- Mazo.
- Bah, pasa de ella, questá loca.
- ¡Ja, ja, ja! Sí, como una puta cabra está la muy cabrona!
- Qué fuerte, tía.
- Mazo.
- Yo la i invitado porque me lo ha pedío la Loli, si no de qué.
- Nosajodío.
- Ej que se ve que la Pili la invitó a su cumple y claro… Ahora stá obligá a sacarla de paseo.
- Pos como me toque mucho los cojones la pego dos ostias, que me tiene hasta los güevos la muy gilipollas.
- Nah, tranqui. Si es una sopas. Se toma dos cubatas y se queda sobando en el sofá.
- No vale paná.
- Macuerdo yo en la fiesta del Jorge, que stabamos tos de puta madre y va la tía y se queda sobá en el suelo.
- No jodas. Menuda pringá.
- Ya te digo.
- Mazo.
- Ya ves.
- Buah, pos yo me puse hasta el culo. Me bebí dos botellas de Yak Daniels pa mi sola.
- ¡Jo, eres una puta borracha!
- ¡Mira quién habla aquí!
- Yo no bebo tanto, tía.
- ¡Bah que no! ¡Estabas mazo de pedo el finde pasao!
- Eso fue por el cabrón del Miguelito, que mechó una pasti en el vaso. Quijo puta…
- Pos espero que venga hoy y se pase algo…
- Qué va, es mazo de raro.
- Ya te digo.
- Pero mazo.
- Tú me camelaaas…
- Deja de cantar, zorra, mira cómo te mira la puta vieja esa…
- ¿Quién coño?
- Sí, joder, la vieja esa…
- ¡Tú, puta vieja! ¿Qué cojones estás mirando? ¡A ver si voy a tener que partirte los morros, puta!
- ¡Ja, ja, ja!
- ¡Ja, ja, ja!
- No te jode, la vieja. ¡Ojala se muera de una vez! ¡Mal fin tenga!
- ¡Ja, ja, ja!
- ¡Ja, ja, ja!
- Joder, ¡ja, ja, ja!
- Aaa vuetto a llamaaarmeeee y nosé caceeeer…
- Esa canción mola mazo, ¿es del último, no?
- Sí, está que te cagas…
- Mola mazo.
- Ya te digo.
- Es la caña.
- Ya ves.
- Mola.
- Mazo.
Cayetano Gea Martín
miércoles, junio 04, 2008
Jesusito de mi vida

Jesús, Cristo o Jesucristo, como se prefiera, resucitó hace una semana en la Plaza de Olavide. Lo primero que hizo fue renovar su vestuario con la ropa más moderna que pudo encontrar en las tiendas de la calle Fuencarral. Más tarde, en una peluquería étnica trenzaron sus guedejas en hermosísimas rastas. Comió en un restaurante muy cool por Virgen de los Peligros, se compró el último disco House y cambió su corona de espinas por un Aston Martin.
Ese mismo día, al anochecer, salió con un spray a tachar todas las infinitas representaciones suyas que había por Madrid. Por la mañana, y a pesar de su divino poder, se encontraba exhausto. Se preguntó si Buda tuvo que luchar tanto también cuando decidió lavar su imagen.
Cayetano Gea Martín
lunes, junio 02, 2008
Efemérides
Hoy he cumplido veintinueve años ya… madre mía qué rápido se me está pasando esto que se llama vida. Menos mal que mi careto sigue siendo el mismo y que, básicamente, me sigue gustando lo mismo que hace nueve años. Amén de la consabida partida de regalos, claro está. Aunque, por una vez, quiero ser yo el que regale en mi cumpleaños. Ahí os va la lista. Sólo vale escoger uno y en función de la edad:Señales de humo para los bebés de inocencia a flor de piel rosada.
Ecos de vida para los niños que aún tienen estrellas en el pelo ensortijado.
Sueños prófugos para los adolescentes adormecidos en sus masturbaciones.
Besos fraternales para los jóvenes que alzan sus puños y desafían a los gigantes.
Saludos cordiales para los de la edad perfecta que siguen sin encerrar bajo siete llaves a Peter Pan.
Enjambres de vino tinto para los maduros que han visto naves ardiendo más allá de Orión.
Miríadas de libros para los que frisan la edad de mis padres envueltos en los restos del muro de Berlín.
Píldoras de eternidad para los veteranos de las guerras del alma.
Besos y abrazos para todas y todos.
Cayetano Gea Martín (soplando 29 velas)
sábado, mayo 31, 2008
Elogio a los libros sin trama.
La trama, defendida por los escritores anglosajones del XIX (y por muchos del XX), nunca ha sido algo que haya buscado premeditadamente en mis lecturas. Tanto es así que creo que más bien me he alejado de ella para buscar nuevos motivos y estilos en la literatura. Y posiblemente son los libros sin trama algunos de los que más he disfrutado: La vida, instrucciones de uso, de Perec, Rayuela, de Cortázar, Impresiones de África, de Roussel, algunos de los libros de Pavic, algunos de los de Bolaño, alguno de Vila-Matas, la mayoría de Fresán o el único de Alberto Ávila Salazar.
Por fin, este pasado fin de semana he encontrado un argumento interesante en contra de la trama en las novelas que, por supuesto, no es mío sino del genial Kurt Vonnegut y del que se hace eco Vila-Matas en un artículo en El País. Decía Vonnegut que las tramas eran en realidad sólo unas cuantas y no era necesario darles demasiada importancia, bastaba con incorporar – casi al azar- una cualquiera de ellas al libro que estuviéramos escribiendo y de esta forma disponer de más tiempo para la forja de lo que realmente habría de importarnos: el estilo. ¿Y cuáles eran esas tramas? Vonnegut se las sabía de memoria, tenía una lista muy perecquiana: "Alguien se mete en un lío y luego se sale de él; alguien pierde algo y lo recupera; alguien es víctima de una injusticia y se venga; el caso conmovedor de Cenicienta; alguien empieza a ir cuesta abajo y así continúa; dos se enamoran, y mucha otra gente se entromete; una persona virtuosa es acusada falsamente de haber pecado o de haber cometido un crimen; una persona se enfrenta a un desafío con valentía, y tiene éxito o fracasa; alguien inicia una investigación para conocer la verdad de un asunto...".
Seguiré creyendo pues que es posible una historia sin trama, que las tramas ya se desarrollan en la vida real y que lo que yo quiero es arte, una forma nueva de contar historias.
Por fin, este pasado fin de semana he encontrado un argumento interesante en contra de la trama en las novelas que, por supuesto, no es mío sino del genial Kurt Vonnegut y del que se hace eco Vila-Matas en un artículo en El País. Decía Vonnegut que las tramas eran en realidad sólo unas cuantas y no era necesario darles demasiada importancia, bastaba con incorporar – casi al azar- una cualquiera de ellas al libro que estuviéramos escribiendo y de esta forma disponer de más tiempo para la forja de lo que realmente habría de importarnos: el estilo. ¿Y cuáles eran esas tramas? Vonnegut se las sabía de memoria, tenía una lista muy perecquiana: "Alguien se mete en un lío y luego se sale de él; alguien pierde algo y lo recupera; alguien es víctima de una injusticia y se venga; el caso conmovedor de Cenicienta; alguien empieza a ir cuesta abajo y así continúa; dos se enamoran, y mucha otra gente se entromete; una persona virtuosa es acusada falsamente de haber pecado o de haber cometido un crimen; una persona se enfrenta a un desafío con valentía, y tiene éxito o fracasa; alguien inicia una investigación para conocer la verdad de un asunto...".
Seguiré creyendo pues que es posible una historia sin trama, que las tramas ya se desarrollan en la vida real y que lo que yo quiero es arte, una forma nueva de contar historias.
miércoles, mayo 28, 2008
¿Sin sentido?

Sin sentido parece todo a veces… O quizá si lo tenga. Juzguen ustedes mismos…
Todo comenzó cuando la nueva señora de la limpieza llegó a mi casa. Era una chica rumana, bastante atractiva, que venía con recomendación. También desempeñaba su trabajo en la casa de un amigo mío y, según él, lo hacía de manera más que eficiente. Aún pienso si mi amigo me gastó una broma de mal y extraño gusto.
Nada más llegó a mi casa, comencé a explicarle cómo quería que se hicieran las cosas, pero ella, tajante, me cortó. Me dijo que no tenía yo por qué decirle cómo hacer su trabajo. Es más, me advirtió que sus métodos de limpieza no eran demasiados convencionales, pero que el resultado era siempre sobresaliente. “Bueno, por probar no se pierde nada”, pensé yo, así que me fui a trabajar diciéndola que lo dejaba todo en sus manos.
Por la noche, al término de la jornada, me encontré con el apartamento reluciente como jamás lo había visto antes. Todo estaba limpio. Absolutamente todo. En vano traté de buscar algún rincón sucio. Nada. Las cortinas, las ventanas, el suelo, la terraza… Hasta me atrevería decir que el techo había sido limpiado concienzudamente. Me fui a dormir maravillado, en una casa que casi no reconocía.
A la mañana siguiente, ella volvió. Le pagué el doble de lo estipulado, lo que rechazó. -No lo hago por dinero,- me dijo, -es que no soporto la suciedad.
Durante un mes duró aquel milagro. Ella venía tres veces en semana y la casa parecía brillar cada vez más. Incluso planchaba toda la ropa, hacía comidas y ordenaba escrupulosamente bien mis papeles. Aquello no tenía sentido. Era imposible que le diera tiempo a todo en apenas cuatro horas. Así que decidí espiarla al día siguiente. Mala decisión.
Me despedí de ella y salí de casa, pero volví a entrar por el garaje. Pensé que si me descubría le diría que me había olvidado de algo. Lo primero que me abordó al subir las escaleras fue un ruido infernal, incomprensiblemente alto. Pero nada comparado con la escena que, en breves instantes, mis ojos devorarían sin poder evitarlo.
Entré en la cocina con sumo cuidado y me di de bruces con un enano calvo que fumaba un puro más grande que él mientras se afanaba limpiando la vitrocerámica. Sus manos se movían tan rápido que no se veían. Amplié un poco mi radio de visión y pude constatar que no era sólo uno, si no cientos o miles los que hollaban mi casa, y cada uno de ellos entregado con absoluta devoción y a velocidad de vértigo a una tarea doméstica concreta. No daba crédito a lo que veía. El humo de sus puros formaba volutas multicolor de dulce aroma que se desparramaban por toda la casa. Pude observar, casi desmayado de la impresionante escena, que dicha humareda se desplazaba con voluntad propia, lamía las paredes y las dejaba impolutas. Entraba por mis pulmones y perfumaba mi aliento con esencia de caléndulas. Me desplomé en el suelo y me desvanecí, no sin antes ver por el rabillo del ojo cómo ella, totalmente desnuda, invocaba más y más duendes con la punta de sus dedos. Sus uñas expelían el humo y éste se condensaba hasta adquirir la forma de los innumerables enanos.
Me desperté en un hospital cualquiera, bajo la atenta mirada de mi madre. El médico vino y la acompañó hasta la puerta. A solas me hizo saber que no sólo gozaba de buena salud, si no que tenía la constitución de un atleta profesional. -Su corazón,- me dijo, -es el más sano que jamás he visto en mis treinta años de profesión. Pero lo que más me sorprende es cómo diablos se explica el hecho de que no tenga usted ni el más leve rastro de microorganismos perniciosos en su cuerpo.
Cayetano Gea Martín
lunes, mayo 26, 2008
Sing of the times

Un enjambre carmesí de copas de vino
Corre por mi joven sangre de buey.
A sign of the times, you know?
Los placeres propios de un rey.
Creo en la sabiduría del exceso,
As held the immortal Mr. Blake.
¿Qué es más mortal que un beso?
¿Qué es mejor que el placer carnal?
I lustily adore the useless face-off!
Odio la calma y amo el carnaval
Que crece a orillas del bosque,
But I don’t wanna feel like an animal.
Pero hay veces en que el orbe
Me obliga, triste, a medrar hoy,
Like a flourish and unborn spring.
Pero estos caminos por los que voy,
Y que a veces parecen no tener fin,
Lead me to an inglorious coy!
Corre por mi joven sangre de buey.
A sign of the times, you know?
Los placeres propios de un rey.
Creo en la sabiduría del exceso,
As held the immortal Mr. Blake.
¿Qué es más mortal que un beso?
¿Qué es mejor que el placer carnal?
I lustily adore the useless face-off!
Odio la calma y amo el carnaval
Que crece a orillas del bosque,
But I don’t wanna feel like an animal.
Pero hay veces en que el orbe
Me obliga, triste, a medrar hoy,
Like a flourish and unborn spring.
Pero estos caminos por los que voy,
Y que a veces parecen no tener fin,
Lead me to an inglorious coy!
Cayetano Gea Martín
miércoles, mayo 21, 2008
Reflexión (no propia)
¡Buenas tardes para todas y todos!
Hoy, releyendo el libro de Juan Eslava Galán, Historia de España contada para escépticos, me encontrado una reflexión sobre la conquista de América que me gustaría compartir con vuesas mercedes, para que me digáis si estáis de acuerdo o no. Ela aquí:
“Todavía existen historiadores que se preguntan si fue positiva o perniciosa la labor de España en América. Antes de entonar meas culpas que nadie ha pedido hay que considerar que no se puede juzgar con criterios modernos el comportamiento de unos hombres de mentalidad y principios muy distintos a los nuestros. Ni podemos medir con el mismo rasero a los españoles del siglo XVI y a los colonos ingleses del siglo XIX que exterminaron sistemáticamente al indio americano, al piel roja, al de las películas de John Wayne. La diferencia estriba quizá en la mentalidad racista de los anglosajones frente a la meramente mercantilista de los latinos. Los latinos del siglo XVI, nosotros, eran unos fanáticos ignorantes que todo lo cifraban en el derecho de conquista del guerrero valeroso, que gana honor y hacienda con las armas. Los anglosajones del siglo XIX eran hombres cultos, que habían pasado por el tamiz humanizador de la Ilustración y que se limitaban a transplantar su cultura a los nuevos territorios, anulando por completo al indígena. Españoles y portugueses produjeron de inmediato un mestizaje y una nueva comunidad cultural en el solar de las culturas indias. Los anglosajones han tardado más de dos siglos en comenzar tímidamente a producirlo, aunque, agotado por exterminio el filón indio, sólo les queda el negro para experimentar con él la bondad de sus sentimientos”.
Hoy, releyendo el libro de Juan Eslava Galán, Historia de España contada para escépticos, me encontrado una reflexión sobre la conquista de América que me gustaría compartir con vuesas mercedes, para que me digáis si estáis de acuerdo o no. Ela aquí:
“Todavía existen historiadores que se preguntan si fue positiva o perniciosa la labor de España en América. Antes de entonar meas culpas que nadie ha pedido hay que considerar que no se puede juzgar con criterios modernos el comportamiento de unos hombres de mentalidad y principios muy distintos a los nuestros. Ni podemos medir con el mismo rasero a los españoles del siglo XVI y a los colonos ingleses del siglo XIX que exterminaron sistemáticamente al indio americano, al piel roja, al de las películas de John Wayne. La diferencia estriba quizá en la mentalidad racista de los anglosajones frente a la meramente mercantilista de los latinos. Los latinos del siglo XVI, nosotros, eran unos fanáticos ignorantes que todo lo cifraban en el derecho de conquista del guerrero valeroso, que gana honor y hacienda con las armas. Los anglosajones del siglo XIX eran hombres cultos, que habían pasado por el tamiz humanizador de la Ilustración y que se limitaban a transplantar su cultura a los nuevos territorios, anulando por completo al indígena. Españoles y portugueses produjeron de inmediato un mestizaje y una nueva comunidad cultural en el solar de las culturas indias. Los anglosajones han tardado más de dos siglos en comenzar tímidamente a producirlo, aunque, agotado por exterminio el filón indio, sólo les queda el negro para experimentar con él la bondad de sus sentimientos”.
Cayetano Gea Martín
martes, mayo 20, 2008
La conforman (impía)

La gritona rubia teñida de agua nieve,
El niño cubano que juega con el balón,
Los viejos con palomas en el balcón,
Las estudiantes que aún no son mujeres.
El cansado pakistaní del top-manta,
Las Penélopes que no encuentras a Ulises,
Las estatuas de pedestales grises,
Marroquíes, orientales, carpantas.
Los borrachos que insultan al aire,
Los guiris que a su patria no retornan,
El oso extinto en su madroño.
Budistas, zahoríes, monjas y frailes;
Todos y más mi ciudad conforman.
Y en mi rostro comienza a llegar el otoño.
El niño cubano que juega con el balón,
Los viejos con palomas en el balcón,
Las estudiantes que aún no son mujeres.
El cansado pakistaní del top-manta,
Las Penélopes que no encuentras a Ulises,
Las estatuas de pedestales grises,
Marroquíes, orientales, carpantas.
Los borrachos que insultan al aire,
Los guiris que a su patria no retornan,
El oso extinto en su madroño.
Budistas, zahoríes, monjas y frailes;
Todos y más mi ciudad conforman.
Y en mi rostro comienza a llegar el otoño.
Cayetano Gea Martín
miércoles, mayo 14, 2008
Pedro y Laertes
Pedro desandaba el camino hacia su humilde casa de pueblo cuando, de súbito, el sátiro apareció en medio de la polvorienta senda. La criatura se encontraba en un estado deplorable, pudo constatar Pedro, iba haciendo eses y bebía cada cinco segundos de un cuerno lleno de vino que a cada sorbo se rellenaba mágicamente de nuevo. Además, las peludas patas de cabra deberían constituir un problema añadido a su ebriedad más que evidente. -Buenos días, noble señor. -Abordó el aparecido fauno a un sorprendido Pedro. -Disculpe que interrumpa su noble andar por unos instantes, pero creo que usted podría serme de gran ayuda en cierta cuestión. Ante todo, educación, por Circe. Me llamo Laertes y soy algo así como un vecino suyo. Vivo en el bosque que rodea su hermosa aldea, en lo más alto de la copa del más alto de los árboles, jo, jo…
El sátiro llamado Laertes comenzó a cantar y a danzar. Pedro no sabía a ciencia cierta qué pensar de todo el asunto. Cierto era que conocía la existencia de tales criaturas, pero jamás en sus cuarenta años de vida se había topado con uno en persona. Y menos con uno borracho o que llevara colgando del cuello un extravagante trozo de tela.
Al final, se atrevió a decir: -Disculpe, em, señor.
-Dígame usted. Laertes para servirle a usted y a toda su reverenciada familia. -Respondió éste, aunque en su melopea sonó algo así como “Diggamusté. Lairtes pasevil-le a usté ya toa su revirinciá famla”.
-¿En qué puedo ayudarle? -Se ofreció Pedro.
-¡Oh, sí, discúlpeme usted! -Respondió Laertes. -Con tanto bailoteo se me había olvidado. Siempre me pasa lo mismo, hay que ver. Bueno, sólo quiero que me conteste, si es tan amable, a una sencilla pregunta. Una bobada, en realidad, una nadería, una mera fruslería, etc., etc.
-Si está en mi mano…
-Yo diría que sí, buen ciudadano. La pregunta preguntita preguntera es… ¡Tachán! ¿Cree usted en la magia? ¡No conteste ahora! ¡Después de la pausa publicitaria! Que no, que es broma, adelante, adelante.
-Bueno, no sé que responderle… Me gustaría creer que sí.
-¿Qué tipo de respuesta es esa? ¿Acaso es usted gallego, señor mío? Y en caso de que lo sea, no tendrá un poco de Alvariño, ¿verdad? Vamos, hombre, conteste bien…
-Bueno… sí, creo en ella.
-¡Así me gusta! ¡Con seguridad y aplomo! Y ahora digo yo, ¿y en los Bonos del Estado? ¿Cree usted también en ellos? Le advierto que es la mejor inversión que puede hacerse hoy en día…
-Disculpe, ¿los qué?
-¡Los Bonos! Los Bonos del Estado, ya sabe…
-No.
-¿No sabe lo que son?
-No.
-¿Está usted seguro?
-Sí.
-Vaya, qué curioso… Discúlpeme una pregunta tonta más… ¿En qué año estamos?
-En el año de Nuestro Señor 1759.
-Mmm… Ya veo… Creo que se me ha ido la mano y he girado más veces de las que debía sobre mi propio eje… Curioso, curioso…
-No entiendo nada de lo que está usted diciendo, perdóneme.
-Al contrario, mi querido señor, discúlpeme usted a mí. Bueno, pues creo que tengo que irme, ya que no creo que vaya a sacar nada en claro en esta época.
-Sigo sin entenderle, lo siento.
-No importa. En fin… Me voy a ir despidiendo de usted, mi estimado señor y sin embargo amigo. Espero que su vida le vaya todo lo bien que se merece… Aunque vigile su próstata y procure orinar después de cada coito.
-Eeh, gracias… creo.
-Adiós, señor mío, un placer.
-Adiós, adiós.
-Hasta la vista… See ya around!
E internándose de nuevo en el bosque, Laertes desapareció. Pedro, sacudiendo la cabeza, incrédulo ante lo que había pasado, decidió emprender su marcha. Al llegar a su hogar, los recuerdos del encuentro con el sátiro se fueron haciendo cada vez más difusos. Al día siguiente, solamente recordaba haber tenido un sueño muy peculiar la noche anterior.
Cayetano Gea Martín
viernes, mayo 09, 2008
Nocturno sin cuerda (o decálogo para pasar una mala noche)

I. Me dan miedo las noches, sobre todo por ese color azul oscuro que dibujan las luces circulares que se cuelan a través de los orificios de las persianas de mi cuarto y cuyo haz observo golpear con fotónica saña mis innumerables libros.
II. La colcha es un peso muerto sobre mis pies, un calor animal y asfixiante que me impide cualquier tipo de movimiento. Sé que una mera sacudida liberará del filo de mi cuerpo la carga, pero me asusta que se ensucie. Diatriba estúpida…
III. El techo oscuro se eleva hasta el infinito, en una suerte de precipicio al revés, y que me hace pensar si no tendré mis sentidos confusos y estaré realmente atado a esta prisión de tela y muelles, observando la supremacía de la nada boca abajo.
IV. Desde la calle suben, trepando como alimañas por las paredes, ecos disonantes y melodías desaforadas, conformando una suerte de murmullo constante y pernicioso, del color ámbar que poseen las diversiones nocturnas, y que chocan contra mi estado de duermevela.
V. Cierto matiz gaseoso lame mis fosas nasales, y me invade, una noche más, el miedo a que ese antediluviano mecanismo a base de butano estalle de súbito y no me de tiempo ni a ser consciente de que estoy muerto.
VI. Lo cual me recuerda el tremendo miedo que siento a morir, a no ser nada, a no poder ser consciente por el resto de la eternidad. El peso de la entropía es más poderoso que la propia existencia. ¿Cuántas noches más me quedarán?
VII. El cuerpo me pesa como una mortaja, como un sudario. El dolor que me atraviesa la espalda me impide, más que nada, conciliar el sueño. Es un látigo de azufre que corre libre a través de mi sufrida espina dorsal.
VIII. Cierro los ojos y contemplo las imágenes grotescas que se dibujan en la cara interna de mis párpados. ¿No resulta monstruoso que toda nuestra capacidad de dormir dependa de esas dos finísimas películas de carne?
IX. La habitación se estrecha aún más y me ahoga en su caparazón de yeso. La oigo respirar y siento su aliento a cal amarillenta sobre mi indefenso rostro. Pronto, muy pronto, las paredes frías lo rozarán y me volveré loco del todo.
X. Pero lo peor de todo, lo que más me angustia, no son los estímulos negativos nocturnos, si no el saber que, en esta absurda noche de miércoles, tú no duermes a mi lado. Hoy mi heroína no vendrá a ahuyentar a las bestias.
Cayetano Gea Martín
martes, abril 29, 2008
Rostros sin nombre

Rostros sin nombre que pobláis mis sueños y mis trayectos: ¿Qué secretos oscuros anidan en vuestros ojos vacíos?
Si dudase un instante en corromper vuestros devenires, ¿qué deseos, qué motivos no descubriría ni intentaría borrar de la faz de la tierra?
Algunos sois tan vulgares que me pregunto si poseéis algo más a parte de vuestras miradas bovinas. ¿Qué os obliga a violar mi silencio con vuestro rumor de caracolas?
Y cuando cae la noche sobre los incrédulos tejados de Madrid, ¿qué sueños estériles os brindan vuestros torpes cráneos?
Rostros sin nombre, ¡pobláis mis pesadillas!
Cayetano Gea Martín
jueves, abril 24, 2008
Caín

Una muerte al azar
Un torpe caminar
Un jirón verde
Un coche, un puente
Un diablo y su muerte
Una ciudad sin vivir
Una pena sin fin
Un hijo de Caín
Un poeta loco
Un amante esposo
Un perro sin ojos
Una noche de betún
Una madre en el bus
Un cuerno en Belcebú
Una muñeca rusa
Una muñeca rusa
Una muñeca rusa…
Un torpe caminar
Un jirón verde
Un coche, un puente
Un diablo y su muerte
Una ciudad sin vivir
Una pena sin fin
Un hijo de Caín
Un poeta loco
Un amante esposo
Un perro sin ojos
Una noche de betún
Una madre en el bus
Un cuerno en Belcebú
Una muñeca rusa
Una muñeca rusa
Una muñeca rusa…
Cayetano Gea Martín
lunes, abril 21, 2008
Una frase larga e incoherente

Cae la noche, y las estrellas que brillan encima de mi cabeza no paran de repetir, cansinas, mi nombre, como si no hubiera nadie mejor a quien molestar, cojones: hoy no estoy para nadie y menos para los destellos del cosmos insondable, ignoto, abismal, primigenio y el resto de los adjetivos de escribidor sin habilidad que sea capaz de colocar para buscar el efecto deseado de impecabilidad barroca que tanto me gusta, conocedor de que mis artes son escasas y que debo tirar de argucias más o menos legales para alcanzar los corazones de las personas (las cuatro o cinco) que me leen y no vomitan del asco, y yo sigo sin saber el por qué, oiga usted, que nauseabundo suelo ser (y más si me empeño): un método fijo suele dar propósitos concretos, siempre cuando, claro está, decimos gracias, sepamos cuáles son, que no es el caso, ni siquiera la solución fácil de decir, eh, voy a escribir un poco sin revisar y procurando no poner ni un punto, todo cabe en una frase, o eso dicen los sabios.
Cayetano Gea Martín
jueves, abril 17, 2008
Tao

Sé justo y serás despreciado.
Sé poderoso y te lapidarán.
Sé inteligente y te humillarán.
Sé noble y serás calumniado.
Déjate llevar por la vida,
Fluye desde tu río
Abandona tuyo y mío,
¡Sin meta no hay caída!
There’s no place you can go!
En la noche eterna todo cabe:
Olvídate del ser o el haber.
Be one with the world,
Que maestro no es el que más sabe,
Si no al que menos le importa saber.
Cayetano Gea Martín
jueves, abril 10, 2008
Hell yeah!

Hey, sweehah!, how ya doin? Lemme brinin maself, do ya mind? My mum called me Cletus Andrew Ronald James Tom Buck Jack, for the seven handsome nerd-brothas who raped her fohty years ago. But ya can name me Cletus, if ya wannit, babe. Whar ya from? Flagstaff? Ya’re fuckin far away fhom home, sweetie. So ya are a johnalist and ya wanna do a report about red-necks, uh? Then ya comin to the betha place, honey cunt. Actually, I don’t like people fhom cities, neitha news-dudes, but for ya and your dazzling legs I wohd be able to do an exception.
Whattabouh me? Well, flaxen corn, Am a man without dreams. Yep, sounds wiihd, uh? Evehabody wanna dream, evehaone desires somethin oh someone. But I ain’t. Am a simple guy in a complex wohld and I don’t care a shit about it. Fuck them all! Am Amehcan, ya know? Why the fuck I need to wish anymoh? Thoughts are foh faggots, and Am a really man, sugah candy.
What else moh? If I have hobbees? Yeah, but not a fuckin lot, ya can bet. I like some good tunes, to chew tobacco and jerk off maself if I don’t have a chicken to handle. Oh, and I come when anyone try to trespass my proprieties and I shootin him. So relaxin, I tell ya!
But don’t thin oddities about me, uh? Am a pehfect normal fella, and so appeasing. I only wehe mad one time in all ma live with a fuckin crackpot nigga who wantit to sleep in ma granary without consent, so I put a bullet in is black ass, can ya beliv me?
Oh, I know what ya thinkin. Ya thin I suck, amaright, uh? Ya think am a huge piece of shit, a bludy dick, an asshole, a sheep-lova, yep? What canna say? Hell yeah, yar fuckin right! But ya know, it is not ma fault.
Am just a cliché!
Cayetano Gea Martín
lunes, abril 07, 2008
Amar es compartir...
...Y como yo es quiero tanto, me gustaría compartir con vuestras mercedes una sensación que sin lugar a dudas sabréis apreciar como se merece:
Vais andando por un pinar, cuando de repente, una procesionaria se descuelga desde el pino más cercano y desciende por vuestra nuca, entre el cuello y la camisa…

Cayetano Gea Martín
Vais andando por un pinar, cuando de repente, una procesionaria se descuelga desde el pino más cercano y desciende por vuestra nuca, entre el cuello y la camisa…

Cayetano Gea Martín
jueves, abril 03, 2008
Pasado Imperfecto

Y es cuando los versos se combinan tristes
Que empiezo a desandar sin rumbo fijo:
Soy árbol sin ramas, padre tierra sin hijos,
En el devenir agónico de noches imposibles.
Las imperfecciones pretéritas devoran
La carne indiferente de los perdedores,
Que mueren en camastros entre estertores,
Vomitando hilillos de alma a deshora.
¡Oh, pasado que contaminas el presente!
Frases ahogadas que destilan veneno,
Y que no quieren morir y flotan perdidas.
En el cáliz marchito de altares inertes
Aguarda el pasado en posos de etileno,
A consumir el ahora al compás de mi vida.
Que empiezo a desandar sin rumbo fijo:
Soy árbol sin ramas, padre tierra sin hijos,
En el devenir agónico de noches imposibles.
Las imperfecciones pretéritas devoran
La carne indiferente de los perdedores,
Que mueren en camastros entre estertores,
Vomitando hilillos de alma a deshora.
¡Oh, pasado que contaminas el presente!
Frases ahogadas que destilan veneno,
Y que no quieren morir y flotan perdidas.
En el cáliz marchito de altares inertes
Aguarda el pasado en posos de etileno,
A consumir el ahora al compás de mi vida.
Cayetano Gea Martín
martes, abril 01, 2008
El dentista

Ayer le dije al dentista que hiciera el favor de no quitarme más piezas dentales de lo necesario, pero él, erre que erre: que si es una metáfora perfecta de la vida el cómo el azar o la animosidad de otros nos quita lo que más queremos, que si recuerde a Don Quijote sin dientes por los golpes recibidos como un símil de la existencia humana, que si en este valle de lágrimas debemos sentir nuestro propio dolor para poder ser libres de todo sufrimiento, etc.; mientras el tío seguía extrayéndome todos los dientes uno a uno con unas tenazas roñosas, con sus dos pies apoyados en mi pecho y tirando para atrás con todas sus fuerzas, cayéndose al suelo de golpe cada vez que me sacaba uno nuevo, siendo seguido en su trayectoria por el chorro de sangre que iba pegado cual estela a la raíz de la pieza recién sacada, empapada la bata y el rostro por mi hemoglobina, con sus dos ojos de loco de atar brillando mientras se alzaba y volvía a colocarse en la misma posición de palanca, seleccionaba una nueva víctima y comenzaba a hablar de nuevo, a justificar su sangrienta labor mediante palabras vacías, cuando la verdad es muy distinta: él, y muchos otros hijos de puta, no tienen más razón de existir que el joder a los demás por puro y sádico placer.
Cayetano Gea Martín
viernes, marzo 28, 2008
Soneto para Suryalia

Hay un puerto de árboles bajo el sol tibio
Que brilla en esta primavera de marzo,
Bajo el palio de almendros y los retazos
Que ocultan el valle tras sombra de lirios.
Aún navega el verde color ibero
Que campea en esta parte del orbe,
Donde llegan los vientos sin nombre.
¡Somos el hogar de quijadas de acero!
Pero tú, maizal rubio, traes bendito color
A esta tierra yerma olvidada de Dios.
¡Amarillo trigo que ya partes al mar!
¿Cuándo recogeremos el fruto de tu amistad?
Aquí nos quedamos, guardianes en Castilla,
Que brilla en esta primavera de marzo,
Bajo el palio de almendros y los retazos
Que ocultan el valle tras sombra de lirios.
Aún navega el verde color ibero
Que campea en esta parte del orbe,
Donde llegan los vientos sin nombre.
¡Somos el hogar de quijadas de acero!
Pero tú, maizal rubio, traes bendito color
A esta tierra yerma olvidada de Dios.
¡Amarillo trigo que ya partes al mar!
¿Cuándo recogeremos el fruto de tu amistad?
Aquí nos quedamos, guardianes en Castilla,
A observar el lento desarrollo de tu semilla.
Cayetano Gea Martín
miércoles, marzo 26, 2008
Viking Matters
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
Me pongo en comunicación con usted para referirle mi indignación ante las vestimentas y la puesta en escena del grupo de rock del cual es usted el vocalista. Pertenezco a una asociación internacional cuya misión consiste en intentar mantener en la memoria colectiva la cultura, la mitología y la forma de vida de los pueblos escandinavos. Creo que su falta de respeto puede llevar a más personas a la confusión que ustedes padecen. Por favor, le suplico que abandonen esas vestimentas mal empleadas y desinformadas.
Atte.
Olaf Tryggvason
Al señor Olaf:
Joder, tío, su carta me ha dejado flipando. Coño, que sólo es una parafernalia que utilizamos para salir a escena, sin pretender ofender a nadie. Los cuernos, el maquillaje, las barbas, las ropas, las hachas y las espadas son para darle un aire vikingo de cachondeo. Nuestra intención, desde luego, no es que nadie se mosquee. Le puedo asegurar a usted que no lo hacemos con ánimo de desprestigiar nada.
Reciba un cordial saludo
Antonio Vergara
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
Disculpe mi insistencia y las molestias que ella le pueda ocasionar, pero sigo pensando en que su puesta en escena es una ofensa. Le creo y no dudo que lo hacen con las mejores intenciones y desde un desconocimiento vacuo, pero eso no les exime de su responsabilidad. ¿Conoce usted acaso algo del bagaje escandinavo como para poder representarlo? Involuntariamente, usted y su grupo tronante están introduciendo conceptos falsos y alterados sobre mi pueblo y mi herencia cultural. Le conmino a que cambien su look, por favor.
Suyo,
Olaf Tryggvason
Olaf:
Creo que exageras (me permites que te tuteé, ¿no?) y que hemos comenzado con mal pie. Ni siquiera sé cual es tu asociación ni quién eres. Pero defiendes algo y eso lo respeto. Por eso me digno a contestarte cuando no sé si debería molestarme siquiera. Pero, como ya te dije, no insultamos a nadie y no pensamos cambiar nuestro look, básicamente por tres motivos:
a) No somos un grupo millonario precisamente, y un cambio de imagen supondría un gasto que no nos podemos permitir.
b) Nuestra música y letras suelen tratar de temas vikingos, por lo que no es sólo una cuestión de maqueo.
c) No nos sale de los cojones.
Espero que con esto te haya quedado todo claro y dediques tu tiempo libre a cosas más productivas que andarte preocupando por gilipolleces.
Abrazos,
Antonio
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
Creo que no me ha entendido usted, y que ahí radica su confusión. No le estoy pidiendo nada, le estoy obligando a ello. Si recurrí a la diplomacia (de la cual usted carece, dicho sea de paso) fue por mero civismo. Por ello le insisto una vez más y sin tapujos: desista en ridiculizar a la gran tradición mitológica y cultural escandinava o aténgase a las consecuencias.
Atte.
Olaf Tryggvason
PD 1: No, no puede usted tutearme.
PD 2: ¿Sabe usted cómo es un funeral vikingo?
Al tarado noruego:
Mira, tío, déjate de amenazas y métete en tus propios asuntos, como regar al gato y sacar a pasear a las petunias. Estás como una puta cabra y eres peligroso para la sociedad. Ponte tu disfraz de Darth Vader y resuelve sudokus desde tu friki-cueva. Hay un montón de cosas que puedes hacer en vez de tocarme los huevos, digo yo. ¿Ya has terminado tu colección de cromos de vikingos famosos?
Que te folle un pez del mar del norte,
Antonio
PD: No, no conozco los funerales vikingos, pero sí la variante española, petulante chulo de playa.
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
No diga usted que no se lo advertí.
Atte.
Olaf Tryggvason
Estimado Jens Stoltenberg
Señor,
Ya tenemos un voluntario para la ceremonia en honor a Jormugandr. Se trata de un devoto seguidor de nuestra cultura. Aunque el susodicho proviene de España, muestra un profundo conocimiento y respeto por las tradiciones vikingas. Considera que es todo un honor el ser sacrificado a mayor gloria de los herederos de la Piedra de Rök.
Esperando que la noticia haya sido de su agrado, se despide atentamente,
Olaf Tryggvason
Atte.
Olaf Tryggvason
Al señor Olaf:
Joder, tío, su carta me ha dejado flipando. Coño, que sólo es una parafernalia que utilizamos para salir a escena, sin pretender ofender a nadie. Los cuernos, el maquillaje, las barbas, las ropas, las hachas y las espadas son para darle un aire vikingo de cachondeo. Nuestra intención, desde luego, no es que nadie se mosquee. Le puedo asegurar a usted que no lo hacemos con ánimo de desprestigiar nada.
Reciba un cordial saludo
Antonio Vergara
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
Disculpe mi insistencia y las molestias que ella le pueda ocasionar, pero sigo pensando en que su puesta en escena es una ofensa. Le creo y no dudo que lo hacen con las mejores intenciones y desde un desconocimiento vacuo, pero eso no les exime de su responsabilidad. ¿Conoce usted acaso algo del bagaje escandinavo como para poder representarlo? Involuntariamente, usted y su grupo tronante están introduciendo conceptos falsos y alterados sobre mi pueblo y mi herencia cultural. Le conmino a que cambien su look, por favor.
Suyo,
Olaf Tryggvason
Olaf:
Creo que exageras (me permites que te tuteé, ¿no?) y que hemos comenzado con mal pie. Ni siquiera sé cual es tu asociación ni quién eres. Pero defiendes algo y eso lo respeto. Por eso me digno a contestarte cuando no sé si debería molestarme siquiera. Pero, como ya te dije, no insultamos a nadie y no pensamos cambiar nuestro look, básicamente por tres motivos:
a) No somos un grupo millonario precisamente, y un cambio de imagen supondría un gasto que no nos podemos permitir.
b) Nuestra música y letras suelen tratar de temas vikingos, por lo que no es sólo una cuestión de maqueo.
c) No nos sale de los cojones.
Espero que con esto te haya quedado todo claro y dediques tu tiempo libre a cosas más productivas que andarte preocupando por gilipolleces.
Abrazos,
Antonio
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
Creo que no me ha entendido usted, y que ahí radica su confusión. No le estoy pidiendo nada, le estoy obligando a ello. Si recurrí a la diplomacia (de la cual usted carece, dicho sea de paso) fue por mero civismo. Por ello le insisto una vez más y sin tapujos: desista en ridiculizar a la gran tradición mitológica y cultural escandinava o aténgase a las consecuencias.
Atte.
Olaf Tryggvason
PD 1: No, no puede usted tutearme.
PD 2: ¿Sabe usted cómo es un funeral vikingo?
Al tarado noruego:
Mira, tío, déjate de amenazas y métete en tus propios asuntos, como regar al gato y sacar a pasear a las petunias. Estás como una puta cabra y eres peligroso para la sociedad. Ponte tu disfraz de Darth Vader y resuelve sudokus desde tu friki-cueva. Hay un montón de cosas que puedes hacer en vez de tocarme los huevos, digo yo. ¿Ya has terminado tu colección de cromos de vikingos famosos?
Que te folle un pez del mar del norte,
Antonio
PD: No, no conozco los funerales vikingos, pero sí la variante española, petulante chulo de playa.
Estimado señor Antonio Vergara Sánchez:
No diga usted que no se lo advertí.
Atte.
Olaf Tryggvason
Estimado Jens Stoltenberg
Señor,
Ya tenemos un voluntario para la ceremonia en honor a Jormugandr. Se trata de un devoto seguidor de nuestra cultura. Aunque el susodicho proviene de España, muestra un profundo conocimiento y respeto por las tradiciones vikingas. Considera que es todo un honor el ser sacrificado a mayor gloria de los herederos de la Piedra de Rök.
Esperando que la noticia haya sido de su agrado, se despide atentamente,
Olaf Tryggvason
Cayetano Gea Martín
lunes, marzo 24, 2008
Todo es poesía

Todo es poesía en el universo;
Todo es versificable, por desgracia.
Vivimos en un mundo en verso:
La rima fácil antes que la palabra.
Algo o alguien (materia de axiomas)
Deposita en mentes inquietas
Versos brutos de mil aromas,
Que malinterpreto con pluma incierta.
Para los barcos de vela, dijo él,
Y yo copio con confusa fortuna
Imágenes pasadas, cauces pretéritos.
Con verso fácil, corrupto e infiel
Que, o bien construye altares a la luna,
O muere ignorado en un mal soneto.
Todo es versificable, por desgracia.
Vivimos en un mundo en verso:
La rima fácil antes que la palabra.
Algo o alguien (materia de axiomas)
Deposita en mentes inquietas
Versos brutos de mil aromas,
Que malinterpreto con pluma incierta.
Para los barcos de vela, dijo él,
Y yo copio con confusa fortuna
Imágenes pasadas, cauces pretéritos.
Con verso fácil, corrupto e infiel
Que, o bien construye altares a la luna,
O muere ignorado en un mal soneto.
Cayetano Gea Martín
miércoles, marzo 19, 2008
Deux ex ego

Al compás de tus calles sucias
Se descoyunta en trazos mi ser:
La criatura triste de mirada lúcida
Sin integridad posible ni lamentos de fe.
Sigo los renglones torcidos del Dios
Que olvidó su bastón en tu asfalto
En el mar en calma su rostro viró
Y ahora persigue faldas y llantos
¡Qué poco tacto de deidad superada!
¡Qué abandono necio envuelto en rosas!
¡Qué lamento torpe sin símil de amor!
Si me dieran un segundo, mi quijada
Se alzaría decadente y orgullosa
A reconocer que ese Dios soy yo
Cayetano Gea Martín
miércoles, marzo 12, 2008
Dan Simmons - Hyperion
Con gran placer he releído recientemente el que es, para mí, el mejor libro de ciencia-ficción que existe: Hyperion. Ya cité no hace mucho dicha obra, así como recalqué que, aunque el género al que pertenece no sea mi favorito, alguna que otra buena sorpresa me ha deparadado, como es el caso que me ocupa hoy.
¿La premisa? Pues básicamente mi rechazo inicial a leerlo, que sólo cedió ante las continuas y reiteradas protestas de algunos amigos, los cual me conminaron a ello con tanto tesón y fervor por el libro en cuestión que acabé cediendo, aunque sólo fuera para que me dejaran en paz. Y así lo leí, con mi peor predisposición posible, dispuesto a descartarlo a la primera de cambio. La realidad, sin embargo, fue muy distinta.
La historia del libro no me atrajo tanto como la estructura del mismo, aunque al final me acabó atrapando ese continuo baile de verdades a medias, cosmologías teocráticas e interesantes hipótesis religiosas, tales como el agnosticismo-zen. Fue el cómo estaba escrito lo que me enganchó… como me sucede con todo libro que leo.
La obra está escrita con la estructura de Los cuentos de Canterbury de Chaucer, como una novela-río que se nos representa bajo el prisma de siete personas distintas. Así, cada vez que uno de ellos cuenta su historia, el autor cambia totalmente el estilo narrativo, creando un hermoso mosaico de ocho piezas (los siete testimonios más el hilo conductor). Cada una de las historias conforma una suerte de relato corto que se puede separar del resto. Sus nombres y estilo serían los siguientes:
1ª Historia. El hombre que gritó a Dios: Autobiográfico, epistolar, católico y algo arcaico.
2ª Historia. Amantes de guerra: Épico en primera persona, militar, literal.
3ª Historia. Los cantos de Hyperion: Poético, decimonónico, romántico, decadente y satírico (Para mí el mejor de todos: literatura de firme).
4ª Historia. El río Leteo sabe amargo: Bíblico, profético, místico y sentimental (Y muy, muy triste).
5ª Historia. No llega a suceder.
6ª Historia. El largo adiós: Policíaco, femenino y mitológico.
7ª Historia. Recordando a Siri: Realismo mágico, colonialismo ilustrado.
Todas las tramas tienen en común una gran influencia de Los Cantos de Hiperión, de John Keats, una serie de poemas épicos inconclusos por la prematura muerte del autor. A través de él, la carga mitológica del libro se multiplica hasta el infinito.
La trama central nos cuenta la historia de un peregrinaje suicida a un planeta alejado, donde el destino de cada uno de los peregrinos aguarda con incierto final. En común con todos, la figura del Alcaudón (magnífica traducción para “Shrike” en inglés, una pequeña ave rapaz), criatura de origen desconocido que actúa tanto de catalizador como de entropía andante.
Nos encontramos, pues, en un futuro en el cual los seres humanos han colonizado el brazo exterior de la Vía Láctea, sin hallar resistencia alguna, salvo de parte de una extraña especie denominada Éxter, que no se sabe si es de origen extraterrestre o se trata de una desviación humanoide. Pero un fenómeno misterioso empaña esta especide de neocolonialismo futuro: las tumbas del tiempo, unas construcciones que se alzan en el mundo fronterizo de Hyperion y que los análisis revelan que fueron construídas en el futuro, y que viajan al revés en el tiempo. Todos los peregrinos tienen algo que ver con ellas y con su guardián: el Alcaudón.
En resumen, un buen libro, mucho mejor de lo que esperaba en su momento, y que ha aguantado una segunda lectura por mi parte.
Cayetano Gea Martín
lunes, marzo 10, 2008
Bei Gott!
Las horas declinaban a ritmo de vértigo, pero Carlos Almansa López era indiferente a ellas. Sentado en la única y desvencijada silla que ocupaba su estudio, consultaba febrilmente manuales, periódicos, diarios, novelas, ensayos, poemas, dramaturgias, informes, dossieres, pósteres, sumarios, tonadas, compedios, coplas, breviarios, expedientes, revistas, noticias, sonetos, magacines, cantigas, libelos, bandos, exposiciones, noticieros, gacetas, boletines, cantares, rotativos, memorias, odas, listines, boletines, pancartas, relatos, versos, crónicas, proyectos, tesis, esbozos, dramas, testimonios, legajos, carteles, estudios, edictos y panfletos; hasta llegar a la reveladora conclusión de que la mayoría de los tiranos y dictadores que en el mundo han sido llevaban bigote. Concretamente, el 89% de ellos. Claro está que, a veces, tildar a determinado sujeto de dictadorzuelo es arriesgado y ya entra dentro de consideraciones éticas. Pero si cogía los que, digamos, se han considerado así de manera ecuánime y universal, la media se mantenía.
La lista de tiranos bigotudos es interminable, y excede a los casos más conocidos. Así, a los Adolfos Hitler, Franciscos Franco, Josefos Stalin, Migueles Primo de Rivera, Augustos Pinochet, Fideles Castro, Leónidas Trujillo, Saddames Husein, Jorges Videla, etc; se les une hombres como Orlando Ramón Agosti, Gregorio Álvarez, Jorge Isaac Anaya, Pedro Eugenio Aramburu, Juan María Bordaberry, José Miguel Carrera, Alberto Demicheli, François Duvalier, Ernesto Geisel, Juan Vicente Gómez, Carlos Ibáñez del Campo, Carlos Alberto Lacoste, Alejandro Agustín Lanusse, Lorenzo Latorre, Aparicio Méndez, Cristino Nicolaides, Saparmyrat Nyýazow, Juan Carlos Onganía, Efraín Ríos Montt, José Félix Uriburu, Roberto Eduardo Viola, entre otros ilustres.
Solamente los asiáticos y algún que otro rey africano no llevaban sobre su faz tan útil como sencillo mecanismo de opresión, ya fuera por motivos culturales o por escasa capacidad pilórica.
Entusiasmado ante su descubrimiento, Carlos Almansa López comienza a esbozar lo que podría acabar siendo la tesis antropológica más importante del siglo XXI. Quizá el único punto negro en su contra sea que se puede alegar que no siempre estos sujetos de estudio han portado en su rostro bigote, y que incluso algunos sólo lo hacían temporalmente o cuando, tras una noche de parranda, se olvidaban del concienzudo afeitado matinal.
Pero el punto de conflicto, y sobre el cual quería arriesgarse a llegar a alguna conclusión lógica era si el poseer pelo sobre el labio superior influía en el carácter y personalidad de los tiranos. ¿Habría Hitler intentando conquistar Rusia sin mostacho? ¿Le quedarían a Fidel Castro bien los puros si éstos no estuvieran rodeado de pelo? ¿O el ya de por sí poco marcial rostro de Franco perdería el resto de autoridad sin su característico y ridículo bigotillo? Carlos Almansa López se lamentaba ante tantas preguntas sin respuesta.
Decidido a llevar a buen término su tesis, concluyó que la mejor forma de comprobarlo era mediante un planteamiento empírico. Así, comenzó a no afeitarse hasta desarrollar, al cabo de pocos días, un fino bigotillo a lo dictador sudamericano que le imprimía seriedad y porte a su poco agraciado rostro.
Las consecuencias no se hicieron esperar: su carácter cambio radicalmente al cabo de pocos días. Se mostraba iracundo con sus vecinos y compañeros de trabajo, vengativo con sus rivales y comenzó a ser propenso a dar arengas a los sorprendidos viandantes desde el balcón de su minúsculo piso.
En un mes, había creado un coro de fieles a su alrededor. A los dos meses los organizó en un partido político denominado CAL (acrónimo poco imaginativo de su propio nombre y apellidos). A los tres cometió su primer intento de golpe de estado. A los cuatro, tuvo éxito, sustituyendo la democracia vigente por una oligarquía de transferencia mítica.
Obnuvilado totalmente por sus nuevas ambiciones megalómanas, relegó su tesis al olvido. El poco tiempo libre que sus infinitas obligaciones como dictador le permitían, lo dedicaba única y exclusivamente a atusarse con delicadas maneras su fino bigote.
Cayetano Gea Martín
jueves, marzo 06, 2008
Camaradas fashion y reconvertidos en bonos negociables

Y cuando el corazón sin alas es una piedra,
Cuesta discernir entre melopea y sobriedad,
A pesar de las putas tormentas que nos medran
Y de las sucias bocas partidas por la mitad.
Cuando el peso de reloj de arena de los hombres
Hace que te plantees que, quizá no todo
Se base simplemente en cagar lo que comes,
Gracias a tu bendito trabajo de reponedor de lodos
Es entonces cuando, furioso, alzas tu canto
Lo suficientemente bajo y de izquierdas
Como para que nadie te pueda oír.
Que no nos insulten, tovarishch de palo,
Que lo que se dice valiente, mierda,
No lo soy, no lo seré. Ni nunca lo fui.
Cuesta discernir entre melopea y sobriedad,
A pesar de las putas tormentas que nos medran
Y de las sucias bocas partidas por la mitad.
Cuando el peso de reloj de arena de los hombres
Hace que te plantees que, quizá no todo
Se base simplemente en cagar lo que comes,
Gracias a tu bendito trabajo de reponedor de lodos
Es entonces cuando, furioso, alzas tu canto
Lo suficientemente bajo y de izquierdas
Como para que nadie te pueda oír.
Que no nos insulten, tovarishch de palo,
Que lo que se dice valiente, mierda,
No lo soy, no lo seré. Ni nunca lo fui.
Cayetano Gea Martín
martes, marzo 04, 2008
Sad, but true
Vivía lejos, muy lejos, a espaldas de todo y de todos, en medio de un bosque lejano incluso para el cómputo forestal. Habitaba en una pequeña cabaña de madera, en el confín del mundo. Se encontraba a mil kilómetros de la más leve muestra de civilización. Pero una mañana de julio, al ir a por agua al riachuelo más cercano, se topó con un vidrio de cerveza abandonado, y se aterrorizó. En las noches frescas de aquel verano, arropado por el canto sonámbulo de los búhos, visualizaba la botella en su mente y sabía que su voluntario retiro no estaba completo y que jamás lo estaría. La fea impronta de la civilización volvía a por él, a reclamarle diezmos una vez más. ¿Y qué podía hacer él? ¿Qué?Al final, decidió rendirse a la humanidad. Ya que no se le permitía el aislamiento que deseaba, se volvió lo más integrado que pudo. Comenzó a talar todos los árboles de su bosque, drenó el río, levantó edificios, elevó el terreno, allanó las colinas, relegó a los animales a toda suerte de ostracismo. Se cortó el pelo, se afeitó y se duchó, justo a tiempo de recibir a los primeros pobladores de los cien apartamentos de lujo que se levantaban donde antes campeaba la floresta.
Poco a poco, la idea cuajó entre otros antiguos idealistas como él, y por todo el terreno peninsular se alzaron más y más viviendas, piscinas, centros comerciales, campos de golf, pistas de tenis y restaurantes que servían comida de plástico a módicos precios.
Unos años más tarde, y con la intención de poner un poco de orden, se celebró la Primera Junta Oficial de Accionistas Inmobiliarios. En ella, se creó una denominación que definiera el conjunto de los territorios urbanizados y urbanizables. Se llamó España.
Unos años más tarde, y con la intención de poner un poco de orden, se celebró la Primera Junta Oficial de Accionistas Inmobiliarios. En ella, se creó una denominación que definiera el conjunto de los territorios urbanizados y urbanizables. Se llamó España.
Cayetano Gea Martín
domingo, marzo 02, 2008
El mismo lienzo.
El mismo lienzo. La misma sala. El mismo museo. La misma ciudad. Y así durante treinta años. Conocía con exactitud suiza cada una de las pinceladas del maestro. Los colores del lienzo habían pasado a formar parte de él. Podía reconocerlos sin dificultad: el rojo de la manzana de la escena con el rojo de la tapicería de las sillas del salón de su casa, el azul de la túnica rematada con treinta y siete pliegues, con el azul de un cuaderno algo descolorido por la luz del sol; el amarillo de la bombilla del cuadro, con el amarillo de otro cuadro tres salas más allá de un pintor que nada tenía que ver con este. Las dimensiones del cuadro: 4.20x3.56m, correspondía a la época monumental del artista, en la que eligió motivos religiosos y tecnológicos combinados de forma sorprendente. Su título: Virgen desplazándose a la velocidad de la luz. El pintor, poco conocido. Y él contemplando el cuadro desde su silla de cuidador del museo: el mismo lienzo, la misma sala, el mismo museo. Y así durante treinta años. En algún momento pensó pedir un traslado y olvidarse de una vez por todas del cuadro: aparecía por doquier, en sus sueños, en libros, conversaciones...en su propia casa había colocado una reproducción extraordinariamente fiel del mismo. Pensó pedir una excedencia y quedarse en casa algún tiempo recomponiendo recuerdos y vivencias ajenas al cuadro que, poco a poco, lo ocupaba todo. pero no podía deshacerse de la presencia obsesiva del maldito objeto de arte. Tomó un curso de pintura para comprender mejor el arte. Estudió historia del arte. Comenzó a pintar el cuadro en casa, con las mismas dimensiones, con la misma técnica, los mismos colores. Avanzaba a pequeños pasos, corrigiendo sin descanso, noches enteras. Su mujer le abandonó, sus hijas le recriminaron su falta de dedicación a sus vidas. Y él seguía pintando, ajeno a todo menos al cuadro, que repasaba con más ahínco aún en el museo para, horas después plasmarlo cuidadosamente en el lienzo que él mismo estaba ocupando. Por fin una noche remató el cuadro con un detalle que no correspondía con el original: su firma. El día siguiente se marchó con el cuadro a cuestas hasta el museo. Entró a primera hora. Aún no había llegado el público. Descolgó el cuadro y en su lugar colocó el suyo.
Me contaron esta historia hace tres años y ahora soy yo quien ocupa la silla delante del cuadro pintado por un cuidador del museo. Ahora yo lo observo con minuciosidad sin dejar escapar un solo detalle. El cuadro se está apoderando de mi mente. Lo sé pero nada puedo hacer. Sé que desatiendo a mis hijas y que mi mujer está planteándose abandonarme, que sólo pienso en el cuadro y que hay un lienzo que me espera cada noche en mi casa deseando ser finalizado.
Me contaron esta historia hace tres años y ahora soy yo quien ocupa la silla delante del cuadro pintado por un cuidador del museo. Ahora yo lo observo con minuciosidad sin dejar escapar un solo detalle. El cuadro se está apoderando de mi mente. Lo sé pero nada puedo hacer. Sé que desatiendo a mis hijas y que mi mujer está planteándose abandonarme, que sólo pienso en el cuadro y que hay un lienzo que me espera cada noche en mi casa deseando ser finalizado.
martes, febrero 26, 2008
Qué bonito

Qué bonito es el espectáculo mediático, ese circo que juega a ser información servido en bandeja de plata desfondada.
Qué bonitas son las pajas mentales del respetable, de ese pueblo llano perdido en medio del ruido y la furia.
Qué bonito es que no se hablen de temas realmente importantes, sólamente de aquellos que den votos y jarabe de dormidera.
Qué bonitas son las palabras xenófobas envueltas en papel de regalo con un lacito rojigualdo.
Qué bonito es el hablar de nada sin decirlo todo.
Cayetano Gea Martín
jueves, febrero 21, 2008
La criatura

En la sombra, la criatura espera en la sombra
La criatura es oscura como el pecado
Y aguarda en silencio, camuflada
En la sombra.
Espera.
Sin prisas.
Su ritmo cardíaco es nulo
Pero sus ojos permanecen abiertos
Vítreos
Esperando
Observando
Relamiéndose
La criatura tiene hambre, oh, sí
Hambre de vosotros, carnaza humana
Globos de sangre
Manojos de vísceras
Y más metáforas
Os quiere devorar y sacaros hasta el tuétano
No desaprovecha nada
Reciclaje cien por cien
La criatura es ecológica
Y no como vosotros
La criatura oye pasos venir calle abajo
Espera
De su sigilo depende su bien ganado sustento
Espera, espera
Wait
Os oye venir
Espera
Vuestras risas se confunden con el ruido del tráfico
Zarabanda urbana que embota vuestros oídos
Espera
Llegáis a la altura de la criatura
No la oís saltar
La criatura es oscura como el pecado
Y aguarda en silencio, camuflada
En la sombra.
Espera.
Sin prisas.
Su ritmo cardíaco es nulo
Pero sus ojos permanecen abiertos
Vítreos
Esperando
Observando
Relamiéndose
La criatura tiene hambre, oh, sí
Hambre de vosotros, carnaza humana
Globos de sangre
Manojos de vísceras
Y más metáforas
Os quiere devorar y sacaros hasta el tuétano
No desaprovecha nada
Reciclaje cien por cien
La criatura es ecológica
Y no como vosotros
La criatura oye pasos venir calle abajo
Espera
De su sigilo depende su bien ganado sustento
Espera, espera
Wait
Os oye venir
Espera
Vuestras risas se confunden con el ruido del tráfico
Zarabanda urbana que embota vuestros oídos
Espera
Llegáis a la altura de la criatura
No la oís saltar
Cayetano Gea Martín
lunes, febrero 18, 2008
Breve tratado sobre fantasía
Las preguntas, si están bien formuladas (y cuando vienen de quienes tienen que venir), siempre crean dudas en las almas inquietas. La mía, modestia aparte, supongo que debe tratarse de una de dicha categoría. Es por ello que, razonando sobre el tema de la fantasía en la literatura, he llegado a conclusiones que me gustaría poner por escrito.
La premisa de la que parto es la de la sugerencia de que yo sea incapaz de disfrutar con lo fantástico por el mero hecho de serlo, sin tener que recurrir a manidas comparaciones de índole cultural o mitológica. Pensando en ello, he llegado a la conclusión de que depende más del tipo de fantasía sobre el que estemos hablando que de el concepto o el personaje fantástico en cuestión.
Por ello, creo que, en función de mi propia concepción de lo fantástico como tal, y para entender este interesante punto planteado, debería hablar, primero, brevemente de mi concepto de fantasía; y, en segundo término, desglosar los tres tipos de literatura o metaliteratura fantástica que concibo como tales.
1. Lo fantástico en la literatura
Desde el comienzo de los tiempos, el hombre ha sentido una innegable atracción por aquello que desconoce, por todos esos otros mundos accesibles por vías no convencionales y alejados de la esfera cotidiana del nuestro, que no de su influencia.
La literatura, como expresión máxima, última y definitiva de la inteligencia humana, se ha hecho eco a lo largo de la historia de este sentimiento, creando corrientes y estilos que casi siempre han ido intercalados por períodos de calma y racionalidad. Así, a los movimientos románticos se les interpone casi siempre otros más modernistas o neoclásicos, aunque no siempre la línea divisoria sea obvia.
Tampoco conviene confundir el concepto de fantástico con el tan manido entre la pseudo-intelectualidad de realismo mágico. Cuando cualquier lector con inquietudes que quiere eliminar su pasado fantástico en aras de una, aparentemente, mayor calidad literaria (porque confunde fantasía con literatura menor), cae en el error de proclamar su gusto por el realismo mágico, cuando dicho movimiento literario se basa en cuatro o cinco autores consagrados nada más, siendo, claro está, Julio Cortázar su máximo exponente.
No, lo fantástico, la fantasía, la metaliteratura fantástica es otra cosa, y es un fenómeno que siempre ha habido y habrá, desde La vida es sueño a El señor de los anillos, desde La invención de Morel hasta La guerra de las galaxias. Como dijo Borges, “Yo creo que en la fantasía, la cadencia y la imagen son más importantes que el sentido. Hasta puede no tener sentido y sin embargo, ser buena”.
2. Tipos de literatura fantástica
Para entender el por qué de mi aparente impedimento a dejarme arrastrar por cualquier concepto fantástico en el cual no exista factor humano donde asirse, he dividido la metaliteratura de fantasía en tres tipos bien diferenciados. Paso, pues, a exponerlos.
Primer tipo: Fantasía como arte o fantasía mayor. Constituyen este tipo todas aquellas obras maestras de la humanidad que han pasado por el tamiz de los años y que sostienen su validez en cualquier época. Obras como El Quijote, Drácula, La vida es sueño, El laberinto de los tártaros, La invención de Morel, El Aleph, La divina comedia, etc., son fantásticas. Y a éstas sí que me siento inclinado a aceptar sus términos sin ningún tipo de duda o de premisa por mi parte, o de intentar establecer relaciones históricas o mitológicas para asimilar mejor los conceptos desglosados. Al encontrarme en manos de obras universales, me integro en su universo sin hacer más preguntas, ya que el genio de los escritores que los crean me hace ser partícipe sin reservas de las maravillas que despliegan ante mis ojos.
Segundo tipo: Fantasía media. Este tipo lo forman aquellos libros, muchos de ellos modernos o contemporáneos donde, al ser la calidad literaria buena o muy buena pero no magistral, obliga a los autores a utilizar referencias y trasfondos mitológicos que ayuden a la mejor asimilación de la historia y de los personajes. Obras como El señor de los anillos de Tolkien, Hiperión de Dan Simmons, La torre oscura de Stephen King, Harry Potter de Rowling o La guerra de las galaxias en el terreno del cine, conforman claros ejemplos de este grupo. Dado que, como ya he comentado, su calidad literaria puede estar sujeta a interpretaciones, digamos que “me tienen que convencer” con conceptos en los cuales me sienta más cómodo para poder disfrutar (en el caso de que lo haga) de dichas obras. De ahí que busque constantemente referencias cuando las leo o veo, y que si no las encuentro, ¿qué me queda? Porque si me centrara solamente en cómo está escrito, no leería nada de este tipo de obras, las cuales, por otra parte, me gustan bastante y me han aportado muchos momentos de diversión y de interesantes relaciones de conceptos.
Tercer tipo: Sub-fantasía. La definición de este tercer grupo es muy sencilla: Son aquellas obras que se basan en las del segundo tipo para crear su universo, o lo que es lo mismo, son extensiones redudantes de las anteriores. En ellas, la fantasía desplegada resulta a todas luces inaceptable, ya que parten del hecho de que no hace falta la más mínima explicación sobre nada, y que todo el mundo está empapado de la pseudo-ficción en cuestión. Amén, claro, de que la calidad literaria suele ser baja o nula, por lo que son libros de consumo rápido destinados a un público muy específico y que conozca mucho los entresijos de la historia y que, claro está, no se plantee el por qué de tanta mitología de tercer orden.
En definitiva, creo que la imposibilidad, a veces de “dejarse llevar” por un personaje o una historia fantástica se debe más, por lo menos en mi caso, al tipo de fantasía que se trate más que a una ceguera fantástica a priori.
Cayetano Gea Martín
viernes, febrero 15, 2008
No todo está perdido

Y por qué no poner las manos sobre la lluvia de los dioses olvidados, pregunto al viento que no responde. Por qué no seguir intentándolo, no hay motivo para no hacerlo, cojones. No todo está perdido ni todas las horas tienen por qué ser tristes. Detrás del desgarrón en el cielo, de los toreros y de los turistas, de los críticos de cine y los cocineros de humo y mandil limpio, detrás de todo olvido pertrechado desde las barricadas mediáticas y los pendientes con liftings de Ramoncín, seguimos estando nosotros, aunque nuestro mayor acto de rebeldía consista en leer a Proust a la sombra de los castaños, sabiendo que la literatura es una mierda dulce y posiblemente la única expresión auténtica de inteligencia.
Cayetano Gea Martín
Somos el aire y el cielo cautivos
Esperma negro que ha de conquistar
Su espacio en el mundo de los elegidos
Rumbo al país de Nunca Jamás
Morti
lunes, febrero 11, 2008
Auto cameo fruto de un ego desmedido...
... O por qué intentar dedicarse a escribir cuando seguro que me iría mejor dedicándome a la cría de berberechos en cautividad...
Lo nuevo, lo pulido y que brilla con luz propia no necesita de campañas publicitarias para que llegue al corazón humano... No así es el caso de mi magna ópera prima... Después de un par de años raudos, mi primer libro está cuasi listo para pasar a la fase de la editorial... Es una antología de los relatos que he ido colgando en el blog y que más me han gustado. Ahora mismo están pasando bajo el tamiz de mis correctores de estilo (por cierto, Pedro, hay una copia para ti calentita esperando aburrirte). Cuando lo revise tras sus sabias indicaciones daré el paso definitivo con el que llevo soñando demasiado tiempo sin materializarlo: publicar.
Permaneced atentos, caros amicos, ya que pronto habrá más novedades al respecto... Aunque leerse un libro entero mío (aún en el caso de ser más bien cortito) puede provocar daños irreparables en el cerebro, convirtiéndoos en futuras y futuros savants incapacitados para cualquier tipo de comportamiento socialmente admitido...
Teke-lili, teke-lili (Lovecraft dixit)
Best regards,
Cayetano Gea Martín
PD: La tardanza que se produzca en este asunto de ahora en adelante responderá a muchos factores, siendo el principal y conductor de todos los demás el hecho de que la mochila donde guardé las copias impresas me ha sido sustraída vilmente en mi puesto de trabajo. Yo sabía que el BBVA es un nido de ladrones, pero no hasta este punto... >:( ¡Bastardos!
Kay
Lo nuevo, lo pulido y que brilla con luz propia no necesita de campañas publicitarias para que llegue al corazón humano... No así es el caso de mi magna ópera prima... Después de un par de años raudos, mi primer libro está cuasi listo para pasar a la fase de la editorial... Es una antología de los relatos que he ido colgando en el blog y que más me han gustado. Ahora mismo están pasando bajo el tamiz de mis correctores de estilo (por cierto, Pedro, hay una copia para ti calentita esperando aburrirte). Cuando lo revise tras sus sabias indicaciones daré el paso definitivo con el que llevo soñando demasiado tiempo sin materializarlo: publicar.
Permaneced atentos, caros amicos, ya que pronto habrá más novedades al respecto... Aunque leerse un libro entero mío (aún en el caso de ser más bien cortito) puede provocar daños irreparables en el cerebro, convirtiéndoos en futuras y futuros savants incapacitados para cualquier tipo de comportamiento socialmente admitido...
Teke-lili, teke-lili (Lovecraft dixit)
Best regards,
Cayetano Gea Martín
PD: La tardanza que se produzca en este asunto de ahora en adelante responderá a muchos factores, siendo el principal y conductor de todos los demás el hecho de que la mochila donde guardé las copias impresas me ha sido sustraída vilmente en mi puesto de trabajo. Yo sabía que el BBVA es un nido de ladrones, pero no hasta este punto... >:( ¡Bastardos!
Kay
jueves, febrero 07, 2008
Eduardo y yo
Con placer, con el inmenso placer ya conocido, como el más cómodo de los pijamas, termino hoy de releer La verdad sobre el caso Savolta, de mi admirado Eduardo Mendoza. Y como siempre, su estilo depurado y su prosa rápida me han vuelto a cautivar. Es curioso, no me acordaba de lo muchísimo que admiro al barcelonés. Claro que, también, si tuviera que retener en mi memoria inmediata a todos los escritores que me gustan, probablemente me explotaría el córtex frontal.
En el caso de Mendoza, lo que más admiro de él es esa facilidad natural narrativa que posee, esas frases que parecen que estaban ahí ya, a la espera de que él las reclamara como suyas.
También me fascina su sentido del humor, incluso en la novelas más serias, tales como la referida o La ciudad de los prodigios; ese humorismo innato que destilan sus personajes, de engolados diálogos, o las descripciones del entorno en el que se desenvuelven, sobre todo en Barcelona, en esa Barna eterna, hermosa y fea, humana y fría, amigable y terrible, a lo largo y ancho del siglo XX, con su colección infinita de personajes esperpénticos.
Eduardo Mendoza ha sido, y es, un autor muy importante en mi vida literaria. No puedo evitar leerlo y verme contagiado por su prosa cuando intento, acto seguido, escribir. El estilo me surge totalmente mendociano, con esa verborrea prosáica algo pasada de moda con la que se suelen desenvolver sus personajes… Como me está sucediendo ahora mismo, claro.
Cayetano Gea Martín
En el caso de Mendoza, lo que más admiro de él es esa facilidad natural narrativa que posee, esas frases que parecen que estaban ahí ya, a la espera de que él las reclamara como suyas.
También me fascina su sentido del humor, incluso en la novelas más serias, tales como la referida o La ciudad de los prodigios; ese humorismo innato que destilan sus personajes, de engolados diálogos, o las descripciones del entorno en el que se desenvuelven, sobre todo en Barcelona, en esa Barna eterna, hermosa y fea, humana y fría, amigable y terrible, a lo largo y ancho del siglo XX, con su colección infinita de personajes esperpénticos.
Eduardo Mendoza ha sido, y es, un autor muy importante en mi vida literaria. No puedo evitar leerlo y verme contagiado por su prosa cuando intento, acto seguido, escribir. El estilo me surge totalmente mendociano, con esa verborrea prosáica algo pasada de moda con la que se suelen desenvolver sus personajes… Como me está sucediendo ahora mismo, claro.
Cayetano Gea Martín
lunes, febrero 04, 2008
Sueño a veces.
1.
Sueño a veces,
O imagino
Qué más da,
Que escucho una palabra tuya.
La palabra
Crea un universo,
Nuevo y único,
Morada inédita de nuestras almas.
La palabra,
Apenas pronunciada,
Me arranca
Me desarraiga
Me expulsa
Me destierra
Del universo que se ve,
Se palpa y se huele
Y me conduce, presuroso,
Al mundo único
Del único sonido de tu palabra pronunciada.
2.
Te veo en el sueño,
O en la imaginación,
Qué más da,
Tomándome de la mano
Arrastrándome como torrente
Vida abajo,
Prolongándonos -juntos-
Días y años,
Conduciéndome tu sonrisa
A la luz final,
Que es sueño o tal vez imaginación
Qué más da,
Pues es tu pérdida completa,
Mi descanso, por fin, de tu búsqueda.
Sueño a veces,
O imagino
Qué más da,
Que escucho una palabra tuya.
La palabra
Crea un universo,
Nuevo y único,
Morada inédita de nuestras almas.
La palabra,
Apenas pronunciada,
Me arranca
Me desarraiga
Me expulsa
Me destierra
Del universo que se ve,
Se palpa y se huele
Y me conduce, presuroso,
Al mundo único
Del único sonido de tu palabra pronunciada.
2.
Te veo en el sueño,
O en la imaginación,
Qué más da,
Tomándome de la mano
Arrastrándome como torrente
Vida abajo,
Prolongándonos -juntos-
Días y años,
Conduciéndome tu sonrisa
A la luz final,
Que es sueño o tal vez imaginación
Qué más da,
Pues es tu pérdida completa,
Mi descanso, por fin, de tu búsqueda.
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