viernes, abril 15, 2005

El holandés errante, Capítulo Cuatro

Qué extraño mundo ha de ser éste, si los secretos más grandes de la mente y del alma aún no han podido ser descifrados por la ciencia. Empero, algún día, cabe la esperanza de que desentrañemos completamente los misterios insondables del cosmos. Quizá entonces, lo que pasó aquella, en principio, apacible tarde en Barcelona tenga sentido.

Me encontraba, como queda dicho hasta la saciedad, dentro de un cuadro de El Bosco que surgió cuando Manuel VanHerden invocó a aquel pequeño demonio. El hecho de estar en el infierno, me hizo pensar que tal vez fuera el diablillo quien hubiera invocado a Manuel, y no al revés.

Sea como fuere, y a pesar de mi destrozada mente, pude oír el peculiar diálogo que Manuel y el demonio mantuvieron, el cual reproduzco aquí para solaz y entretenimiento de las personas que lean estas líneas:

MANUEL.- Entonces, si bien le he entendido, no cabe dentro del concepto real de infierno las teorías filosóficas francesas…

DIABLILLO.- Ni las alemanas tampoco, amigo mío. Ni prácticamente ningún pensamiento promulgado por el hombre, salvo, quizá el de Dante y las imágenes de El Bosco. Pero éste último no tiene mérito, ya que también consiguió invocar a un diablo y éste le mostró, como yo a usted, la magnitud real del infierno.

MANUEL.- Lo cual me hace pensar en el motivo por el cual me mostráis una porción del tártaro, mi querido diablo…

DIABLILLO.- Es muy sencillo, realmente… Se llama defensa propia, señor VanHerden. Soy su prisionero, eso es obvio, pero mientras usted me pide lo que me tenga que pedir, yo les llevo a usted y a sus aterrorizados amigos de tour por el infierno… Y llámeme Azazel, hágame el favor…

MANUEL.- Como deseé usted. Comprendo sus motivos más de lo que cree, señor Azazel. Y me parece un precio mínimo a pagar por lo que le quiero pedir a cambio.

AZAZEL.- ¿Está pues, de acuerdo con las condiciones prefijadas?

MANUEL.- ¿Prefijadas? ¿Y dónde se reflejan dichas condiciones?

AZAZEL.- Aquí. (Extrae un documento de su espalda) Artículo 13/666 del Reglamento Demoníaco en cuyo Apartado VI, referente a las Relaciones con los Mortales…

MANUEL.- De acuerdo, de acuerdo. Era solamente curiosidad. Al fin de cuentas, estoy de acuerdo con usted…

AZAZEL.- Perfecto. Aún así, debe firmar este documento con su propia sangre. Aquí tiene. (Le entrega el documento) Es el típico documento administrativo, no tiene por qué leerlo entero. Básicamente, se me exime a mí, como funcionario infernal, de cualquier tipo de responsabilidad en caso de etc., etc.

MANUEL.- Ya le he dicho que estoy completamente de acuerdo con las condiciones. Sé que siempre que se pacta con un demonio se sale perdiendo en el trato, pero considerando las implicaciones de lo que le quiero pedir, cualquier precio a pagar por mi parte me resultaría modesto.

AZAZEL.- ¿Y qué me quería usted pedir, si puede saberse?

MANUEL.- Bien. Llegamos al momento de la praxis. Escuche atentamente…


Cayetano Gea Martín

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No se cual de los dos me da peor espina, el diablillo o el "no diablillo". Espero ansiosa la continuación de la historia, cada vez me dejas más intrigada.
Nos vemos en breve, Cayetano. Un beso.

Lino Solís de Ovando G. dijo...

Hola. Te escribo desde Chile. Entré a tu sitio por las postulaciones al premio de los mejores blogs del diario 20 minutos.es. Me parece muy interesante lo que escribes, y creo que te sumaré a la pronta de lista de blogs preferidos que quiero tener en mi blog, gomademascar.blogspot.com, que es una columna literaria en capítulos, que narra la vida íntima de un gum taster, un catador de chicles. Ojalá sea de tu agrado, y te sigo leyendo.